¿A quién le conviene la pelea entre el Gobierno Santos y los expresidentes?

No es habitual que un tema logre superar la Semana Santa en la primera plana de los grandes medios de comunicación en Colombia. Este año, la pelea de los expresidentes, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe con el Gobierno Santos no sólo logró sobrevivir sino que pareció cobrar más fuerza en la Semana de Pascua. Gracias en parte al empeño del Gobierno y su Ministro del Interior, Fernando Carrillo que hizo su mejor esfuerzo para mantener incendiado el ambiente.

¿A quién le conviene mantener viva esa pelea? En primer lugar al Gobierno que ve en ella la oportunidad de posar como víctima al mismo tiempo que mantiene lejos del foco ciudadano hechos preocupantes y desfavorables para su gestión e imagen como el aplazamiento de casi un mes en los diálogos de paz de La Habana, el mediocre crecimiento económico de Colombia en 2012 si se le compara con los países vecinos y no con las expectativas del Ministro de Hacienda. El desempleo que no baja, el dólar que no mejora. O la parálisis industrial, mientras los banqueros, en contra vía de las decisiones del Banco de la República, suben sus tasas de interés y el precio que nos cobran a los clientes por jugar con nuestro dinero.

El cálculo que muy seguramente están haciendo los nuevos asesores de imagen del Presidente y su Gobierno es que la pelea le quitará popularidad a los expresidentes, especialmente a Álvaro Uribe, mientras la imagen favorable de Santos empezará a subir pues la gente se suele solidarizar con la víctima del “todos contra Santos” que nos ha querido vender el Ministro Fernando Carrillo.

La teoría consiste en mostrar a un gobierno atacado injustamente por un par de expresidentes que, no sólo no arreglaron los problemas que ahora critican cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo, sino que, viudos del poder, no resisten la idea de que Juan Manuel Santos logre lo que ellos no pudieron.

El truco funcionará si la gente no logra identificar a quien o quienes armaron el despelote. Amanecerá y veremos.

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