InMaduro Consejo Nacional Electoral

Es triste que en algunas circunstancias el tiempo nos dé la razón y funjamos como profetas. Luego de surtidas las elecciones en Venezuela, todo se consumó entre los candidatos, Nicolás Maduro del castro-chavismo y Henrique Capriles de la alternativa democrática. Desde hace no poco tiempo, hemos dicho que si bien hoy día la oposición en Venezuela tiene un caudal electoral para aspirar grandes cosas en el amado pueblo hermano; la conducción política  y la  violencia que gobierna en Venezuela, no dejará por nada del mundo que ese poder se fugue del control de La Habana y del Foro de Sao Paulo.  La incertidumbre que reinó con respecto a quién de los dos finalmente se impondría, sólo llegó hasta los pálidos  y objetables anuncios del Consejo Nacional Electoral (CNE), en cabeza de su Presidenta Tibisay Lucena. Ello produjo numerosas manifestaciones de  preocupación e indignación con base a  llamadas de alerta, que anunciaban el inminente fraude en favor del régimen que dicta en Venezuela desde 1999.

En efecto, los cuatro últimos días de la campaña electoral, fruto de un proceso atípico,  teñido de  violencia verbal y física, proveniente del gobierno y de grupos armados adeptos al chavismo, ratificaban nuestras preocupaciones de vieja data en cuanto a que en caso de que se respetara la voluntad del electoral y Herique Capriles fuera proclamado Presidente, la ola de violencia sería mayúscula por parte de las milicias bolivarianas, que no son otra cosa que delincuentes armados por parte del Estado Opresor, con el nefasto objetivo de defender la revolución en caso de que se imponga otra voluntad electoral adversa.

Desde el  lunes 8 de abril, veníamos denunciado salvajes ataques  físicos y con bombas molotov a un grupo de estudiantes opositores que se mantenían en pie de  huelga en la  Plaza La Castellana de Caracas,  con el ánimo de llamar la atención de la Presidenta y demás rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), en busca de unas mejores y más equitativas condiciones electorales y  en voz de protesta por la evidente y hasta confesa  parcialización política hacia el candidato oficialista por parte de la autoridad electoral. Los atacantes vinieron por parte de un grupo de delincuentes de motorizados, sicarios a sueldo al servicio del oficialismo y dejaron un saldo de 7 heridos de gravedad. Este grupo de sicarios motorizados se hicieron más presentes el mismo 14 de abril por los puestos de votación, lo cual se denunció oportunamente, pero tristemente las autoridades (todas oficialistas) no se pronunciaron acerca de estos sucesos. Por lo visto el “Plan República” (que diseñaba esquemas de seguridad para la jornada electoral en todo el país), estuvo orientado en reprimir a la oposición, en caso de que ésta protestara legítimamente por las evidencias de fraude. Y así ocurrió el 15 de abril hubo 7 muertos cuya determinación fue por parte del oficialismo con el objetivo de endosar responsabilidades a la oposición y justificar ordenes de captura a sus principales dirigentes, incluido Henrique Capriles.

Luego de dada a conocer la tendencia “irreversible” en la que “ganó” Nicolás Maduro, uno de los rectores del CNE propuso un conteo voto a voto dada la estrecha diferencia entre candidato y candidato, la cual fue inferior al 2%. Propuesta, que en su discurso de “victoria” aceptó el Presidente de facto y candidato oficial, Nicolás Maduro Moros.

Nadie entiende porqué al día siguiente, en un hecho sin precedentes en la historia de Venezuela y del mundo, la autoridad electoral procedió con celeridad a proclamar  vencedor al candidato oficialista y entregarle su credencial como Presidente Electo. Nadie entiende porqué se reversó ese conteo voto a voto y porqué el candidato del Gobierno no hizo cumplir su palabra de aceptación y sometimiento. Sin lugar a dudas la mano de La Habana se hizo presente en esta celeridad, pese a existir más de 3500 incidencias que  seguramente pasarán a mejor vida.

Ahora la oposición ha logrado que se audite el 46% de los votos donde reposan buena parte de las incidencias. Francamente el re conteo voto a voto, no es la solución, ya que hay evidencias testimoniales y fotográficas donde la Guardia Nacional traslada numerosas caja electorales, en las que presuntamente hay innumerables votos a favor del candidato opositor Capriles, cajas que fueron incineradas masivamente para eliminar las evidencias adversas fruto de la democracia que pudieron poner fin al debacle de Venezuela luego de 14 años.  Si se hiciere ese conteo voto a voto de nuevo, ante la existencia del hecho de haber quemado una cantidad importante de votos por Capriles, la autoridad electoral y el mundo concluirán que efectivamente ganó Maduro. Al final de cuentas, la oposición terminaría legalizando el régimen de facto prolongado de Nicolás Maduro.

El re conteo voto a voto, no afectará la tendencia irreversible a favor de Nicolás Maduro, así lo pronosticó, prometió y sentenció el InMaduro Consejo Nacional Electoral.

 

Miguel Andrés Fierro Pinto

@miguelfierrop

 

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