La Marcha del 9 de abril

La prensa colombiana adicta al gobierno, y el mismo gobierno,  pueden decir muchas cosas. Pero la verdad londa y lironda finalmente la tiene el pueblo, un pueblo que demostró ayer 9 de abril que no come cuento. En Colombia la verdad y los hechos los cambia o los trueca una prensa que a veces se siente comprometida, sin  rigor y negociante.  

Un ejemplo, de los muchos, de parcialidad periodística, es el canal de televisión noticioso de El  Tiempo; mientras Luis Carlos Sarmiento, dueño y señor del aviso, se ha beneficiado y se beneficia con mega negocios de los últimos gobiernos, incluyendo el de Santos, su equipo de prensa la emprende con saña en contra un ex presidente, sólo por el hecho de no estar de acuerdo con el proceso de la Habana, no de la paz.

Marchas lánguidas, que la prensa de marras no duda en tildar de apoteósicas, históricas, jubilosas, y otros calificativos no menos ostentosos, se vieron ayer por todas partes, incluso en Bogotá  donde Marcha Patriótica, el Alcalde Gustavo Petro y el Presidente Santos, se unieron no para defender  el proceso de paz, sino para agredir a la oposición (más de la mitad de colombianos).

Marcha Patriótica transportó miles de personas en unos 800 buses provenientes de los más diversos y recónditos lugares del país, la mayoría con indígenas, guerrilleros camuflados y supuestos desplazados de la violencia, a reclamar en contra de una violencia generada por quienes hoy fungen de redentores.

Gustavo Petro obligó  marchar a los colegios distritales, a los  funcionarios de la Alcaldía, y a las comunidades de Ciudad Bolívar y Usme, a estas últimas les reparte  generosos y estratégicos auxilios al mejor estilo de Chávez. Cosa parecida, más no igual,  hizo el presidente Santos con los funcionarios del estado y con los colegios nacionales, la cuestión al parecer era de  bulto.

Pero el grueso de la población, la pepa de la democracia, se abstuvo, no salió. Personalmente lo confirmé, estuve en varios sitios de la marcha, vi en algunos lugares pancartas de Chávez, del Che Guevara,  banderas de las Farc, a Piedad Córdoba pidiendo un minuto de silencio por la muerte del comandante, miles y miles de empleados públicos con el logo de su institución, en fin.

A mí personalmente, me parece que la marcha le debe haber dejado al presidente algunos   sinsabores, y más de una preocupación, un deje de impotencia, y lo más grave,  le puso en vilo  la reelección.

Otro asunto, de mayor importancia,  que debe estar sopesando el gobierno, es hasta qué punto la marcha afecta el buen curso del proceso, pues la misma le puso límites, el país queda atento; antes de la marcha, el presidente Santos  tenía más margen de maniobra.

Por: Luis Guillermo Blanco O.

 

  Share: