¿Qué tipo de nube se ajusta a mis necesidades?

 El cómputo en la nube y sus modelos de consumo han existido desde hace un par de años. Cuando el sector de TI comenzó a hablar sobre el cómputo en la nube “como servicio” y otros términos relacionados con la nube, los clientes empezaron a pensar: “¿qué debo hacer?, ¿en qué dirección debo avanzar?, ¿cuál es la mejor opción para mi ambiente: pública, privada o híbrida?”.

No hay respuestas correctas o incorrectas para estas preguntas. Hemos aprendido que la nube es más que un proyecto, es un viaje hacia la transformación de TI. Y para alcanzar el éxito, no sólo en TI sino en toda la organización, la misma debe comprometerse y estar lista para el cambio.

Durante los últimos tres años, hemos evidenciado diferentes comportamientos, básicamente, divididos en dos grupos. El primer grupo transfirió cargas de trabajo no críticas, como de prueba y desarrollo, a la nube pública, y conservó las aplicaciones críticas y la información confidencial en sus instalaciones. Sin embargo, el segundo grupo envió casi todo hacia la nube pública, por lo que se redujo considerablemente su personal de TI.

En función de estos comportamientos, ¿cómo se podrá determinar cuál es la mejor opción para su empresa?

En la mayoría de los casos, una combinación es la mejor opción. Cuando se decide usar un proveedor de servicios de nube pública, hay que comprobar que este servicio de nube tenga todas las funciones que necesita para sus aplicaciones, por ejemplo, niveles de servicio, recuperación de desastres (DR), prevención de desastres (DA), alta disponibilidad, entre otras. Tal vez se sienta seducido por el bajo costo inicial del modo de pago por hora, pero es posible que omita varias funciones que son fundamentales para tener una experiencia exitosa.

También debe considerar un proveedor de servicios compatible con su tecnología actual y futura. Esto le permitirá crear un ambiente híbrido y aprovechar ambos mundos: contar con la capacidad, la velocidad y la elasticidad que brinda la nube pública y, al mismo tiempo, mantener el control de su infraestructura, mediante herramientas de administración en las que probablemente ya ha invertido.

Otro factor que debe tener en cuenta es la flexibilidad que necesita en caso de decidir cambiar de proveedor. Algunos proveedores ofrecen un precio inicial y excelentes funciones, pero a largo plazo puede sentirse encerrado en la infraestructura de su propiedad.

Si está considerando la nube como la evolución de su infraestructura de TI actual, le recomendamos clasificar sus cargas de trabajo, decida cuál es el tipo de nube más conveniente para una experiencia inicial, e intente comenzar con algo pequeño. Si aún tiene dudas sobre dónde comenzar, hay servicios de consultoría disponibles para ayudarlo en este viaje hacia la transformación.  Estamos seguros que encontrará una combinación que le permita mejorar sus niveles de servicio, reducir sus gastos operativos y aumentar la eficiencia.

Por: Welson Barbosa, Cloud Business Director de EMC Latinoamérica

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