Tiempo de cambios en la institucionalidad cafetera

Como es bien sabido por todos, el próximo 30 de abril se llevará a cabo el Congreso Cafetero extraordinario con miras a definir la continuidad del gerente general, y además la reforma a los estatutos de la Federación y en general a la llamada “institucionalidad cafetera”.

Sobre los desaciertos del actual gerente no existe la necesidad de ahondar, pues su mediocre gestión se ve reflejada en el descontento generalizado hoy, no de quienes de manera oportunista ahora exigen su renuncia pero lo aplaudieron durante varios años, disfrutando de las mieles de la institucionalidad, sino de todos los productores que cada vez se sienten menos representados y en peores condiciones económicas ante el olvido de sus representantes. Luis Genaro embriagado de poder, pretende tapar el sol con un dedo y anuncia a los cuatro vientos que no piensa renunciar, pero hay que recordarle que no hay plazo que no se cumpla.

Pero es imprescindible abordar el importante tema de la reforma a la institucionalidad. El paro cafetero que logramos sacar adelante fue la demostración que poco o nada nos representa el sistema actual de la Federación, que está lejos de ser una institución gremial que represente y vele por el supremo interés de los productores, pues se ha convertido hoy en una gestora de los intereses personales de quienes allí se encuentran, en una plataforma política, en una tramitadora de burocracia, es decir, en todo, menos en lo que debería ser su fin.

Por esta razón la reforma debe ser estructural y real, que esta institución sea reducida burocráticamente a su mínima expresión pues los costos que nos representa son muchos, para tan pocos beneficios. Pero esta reforma solo es posible si en esta comisión de reforma, o “constituyente”, tienen asiento los productores, esos que sufren las angustias del día a día cafetero, no quienes históricamente han permitido que lleguemos a este estado. Ni puede ser esta comisión únicamente una reunión de economistas, abogados y politólogos, reconocidos en clubes y oficinas de Bogotá pero con total desconocimiento de la realidad del campo, del sufrir de los productores del grano.

Es el momento de volver a exigir unidos nuestra presencia en la Constituyente Cafetera, pero con una participación que sea real y no únicamente para cumplir formalidades, por ello debemos buscar como mínimo dos asientos en dicha comisión para productores que de verdad representen el gremio, solo así lograremos las verdaderas reformas en bienestar de los productores.

Por: Alexánder García Peláez.–

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