El Ojo del Halkon: Primer acuerdo Gobierno-Farc

Por: Rudames.–

BOGOTA, 26 de Mayo ­_RAM_ El medio día de este domingo no fue uno cualquiera para el pueblo colombiano, pues después de muchos años se abría una ventanita para lograr la tan anhelada paz y la reconciliación entre los colombianos, al conocerse el primer anuncio de un acuerdo en el Gobierno y las FARC en este sentido.

Los sentimientos fueron diversos, hubo esperanzas, hubo voces de aliento y hubo grupos que discreparon de lo que estaban escuchando, porque a pesar de que todos los colombianos aspiramos a vivir en paz después de más de cincuenta años, no faltan los contradictores que están viendo el proceso que se adelanta en La Habana como un gran espectáculo, una estrategia del presidente Santos de poder conseguir la reelección y de los miembros de las FARC de salir limpios de sus culpas sin pagar por lo que han hecho en contra del pueblo a lo largo de todos estos años.

Pero como decían los antiguos todo esto tiene tanto de largo como de ancho y al escuchar y leer el acuerdo al que se ha llegado en esta primera fase en donde se tocó un tema tan grave y delicado como es el agrario, uno puede decir que las cosas van por buen camino y que todos debemos de ser responsables para dar ideas positivas y que las fases que siguen cuenten con la colaboración de los diferentes sectores tanto políticos, religiosos, económicos y de la ciudadanía en general y que quienes son enemigos de la paz, deberían tener conciencia y de pensar un poco en lo importante que sería este que es un gran país, demasiado rico, económicamente hablando, como por el talento de su gente para figurar a nivel mundial como uno de los países más progresistas y con futuro.

El comunicado que se dio a conocer por parte de los negociadores desde La Habana, hacen pensar que se puede conseguir la paz y que muchas veces es necesario sacrificar una serie de cosas que creemos de mucho interés para lograr otras y es así como puntos de consenso a los que llegó el Gobierno con la Guerrilla hacen pensar que se puede transformar de manera radical la realidad rural de Colombia y superar la visión de una reforma agraria, ya que se pretende crear cambios reales, los que cerrarían la brecha que es bastante grande entre el país rural y el país urbano.

Según propias declaraciones del negociador por el Gobierno, Humberto de la Calle Lombana, el acuerdo está centrado en la gente, la economía campesina, el desarrollo territorial, el impulso de la infraestructura territorial, créditos y agua potable y lo más importante es que se haya tenido en cuenta adelantar acciones para preservar el medio ambiente, lo que calificó el funcionario como un compromiso con los jóvenes del país.

Se tocaron puntos supremamente interesantes como el tema de los desplazados y los que han sufrido los problemas por el despojo y es cuando se pide algo que es bastante urgente, como es la presencia del Estado en todas las zonas rurales.

La creación de una jurisdicción agraria para la protección de los derechos de la propiedad y que pretenda actuar de manera efectiva y real sobre todos los efectos que el conflicto ha tenido en la comunidad y en especial en los territorios rurales.

Suena bastante interesante lo logrado en este pacto y que tiene que ver con involucrar un plan bastante ambicioso de adjudicación de tierras a los campesinos y que de cumplirse sería algo bastante valioso y de trayectoria en el país.

Estamos de acuerdo con Humberto de la Calle cuando dice que el acuerdo es prácticamente la reafirmación de la dignidad de la familia campesina y que tendrá un cambio bastante grande, lo que haría renacer el campo colombiano.

Los acuerdos que han anunciado las partes en discusión solo se aplicarán una vez tengan el acuerdo completo para el fin del conflicto, y agregan que no hay aplicación parcial de acuerdos y el principio fundamental es que nada de lo que está convenido lo esté hasta que no haya un acuerdo total de la agenda planteada por las dos partes.

Es importante que los dos sectores hayan dicho que los acuerdos deben ser refrendados por el pueblo colombiano, lo que quiere decir que las cosas se están haciendo de una manera transparente, pues están de acuerdo que se presenten críticas al proceso de conversaciones pues consideran que eso lo hace parte del sano debate democrático, por el valor que tiene la opinión pública, se habla mucho de que esta sea una gran oportunidad para alcanzar mediante el diálogo la paz y por lo tanto es necesario apoyar el proceso y de esta manera creer en Colombia.

Suena muy interesante cuando están de acuerdo que el fin del conflicto, que es el objetivo central que se persigue en las mesas de conversaciones, crearía las condiciones para que este proceso que vive el país se acelere aún más en un verdadero escenario de reconciliación de todos los colombianos.

Como decía en un comienzo, todo esto suena muy bien, muy bonito, pero hay que esperar y creer que todas las cosas saldrán muy bien y que de verdad al darle un espacio a una salida civilizada a un conflicto que cumple más de cincuenta años de verdad vale la pena.

Faltan muchos puntos, como el político y otros tantos, los que esperamos tengan un excelente desarrollo y que dentro de poco tiempo no solo estemos hablando de acuerdos logrados sino de la firma de una verdadera paz para un país que de verdad se lo merece.

rudames@gmail.com

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