Hacinamiento en las cárceles de Colombia

BOGOTA, 12 de Mayo ­_RAM_ Hay cosas muy valiosas para el hombre, entre las que se destacan tener salud, un buen trabajo y en especial la libertad.

Son muchas las personas que sufren por no tener estos tesoros y muchos que se dedican a que la libertad no sea la realidad para muchos seres humanos y otros que han perdido este gran derecho por sus faltas cometidas contra la sociedad, lo que nos hace pensar en más de una oportunidad que es más grave, cuando se pierde la libertad contra nuestra voluntad o por un castigo merecido por lo que hemos cometido.

Independiente de lo grave que son estas dos situaciones, vale la pena decir que las personas se merecen un respeto, y es el del trato de sus semejantes y que por más faltas que hayan cometido, no se les debe tratar de manera deshumanizada, como lo que sucede en la mayoría de cárceles no solo de Colombia sino del mundo, en donde se viola por lo general los derechos humanos.

Las cárceles están llenas por lo general de personas inocentes o de escasos recursos económicos para defenderse ante la justicia y esto tiene un porqué, porque la legislación hace que una orden de captura no se le niegue a nadie y por la costumbre de encerrar a las personas para luego adelantar las investigaciones, las que por lo general dejan muchos dolores de cabeza al demostrarse que se ha cometido una serie de injusticias, las que ya no se pueden reparar más adelante.

Colombia en este momento padece un gran problema y es el hacinamiento en las cárceles, en donde hombres y mujeres viven peor que los animales, donde la asistencia médica es bastante regular y hasta donde no pueden llegar en más de una oportunidad los verdaderos defensores para demostrar la inocencia de muchos de los que allí están.

Se habla de hacer más cárceles, cuando lo importante sería que se legislara sobre esto y más que todo que se educara al ciudadano de mañana, para que evite llegar a estos lugares, en donde muchos aprenden lo que no sabían y en vez de corregirse salen con más problemas y menos miedo para cometer sus delitos.

Conocimos casos por ejemplo en donde hay gente que se amaña más en la cárcel que estando fuera de ella y son personas que se dedican a los mal llamados delitos menores, como el atraco, el robo callejero, entre otros y más se demoran los jueces en darles libertad que estos regresar, pues muchos vuelven a delinquir a solo unas cuadras del mismo centro penitenciario.

Otra de las cosas que debe de cambiar en Colombia es lo que tiene que ver con las cárceles de primera o segunda categoría, dependiendo de quién infrinja la ley, si es alguien de la alta sociedad o simplemente tiene dinero, porque en una oportunidad un atracador de bancos me comentaba que su trabajo era como todo gran trabajo, y que lo importante era tener dinero para pagar los abogados y hacer tratos con la justicia y que por eso era que los de menos recursos económicos eran los que formaban la mayor población carcelaria en el país.

Ahora la Ministra de Justicia trata de buscar correctivos a lo que está sucediendo, se habla de medidas, como indemnizar a las personas afectadas por quien cometió el delito y que éstos logren por medio de una fianza la libertad condicional o la detención domiciliaria, lo que podría dar excelentes resultados, pero teniendo en cuenta a quien se le va a beneficiar, porque la experiencia no ha sido muy buena, ya que no se entiende el criterio de muchos jueces para dar esas detenciones o libertades, puesto que muchos de los beneficiados por ellas continúan en el delito.

Otra cosa que hay que hacer es formar a los guardianes, porque la corrupción dentro de los centros carcelarios es grande, pues se cobra por todos los servicios que se prestan y quienes tienen dinero pueden tener mejor comida, privilegios, como tener buenas celdas, celulares, figurar como si estuvieran trabajando, visitas extra conyugales y muchas cosas más, que a la verdad se le pueden escapar a la buena voluntad del propio director de la cárcel o del Director del IMPEC.

La situación es bastante complicada, los centros de atención están llenos de personas, que no han podido ser presentadas antes los jueces y en las cárceles, como dijera en una oportunidad Celia Cruz, no hay cama pa’ tanta gente.

El Gobierno y el Legislativo deben de tomar en serio lo que está sucediendo, porque esto se vuelve una bola de nieve que va creciendo cada día y el trabajo de la fiscalía debe reforzarse para adelantar las investigaciones, al mismo tiempo que las entidades correspondientes deben de poner freno a los funcionarios y abogados corruptos que le ponen trampas a la buena administración de la justicia.

Por: Rudames/ [email protected]

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