La revuelta de Haymarket

  •  La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora” August Spies.

Hoy se celebra el Día Internacional del Trabajo. Hoy se recuerda la lucha de sindicatos y movimientos obreros por una jornada de trabajo de 8 horas por la cual durante muchos años se enfrentaron a las patronales y al gobierno mismo.

En países como Estados Unidos y Canadá este día no se celebra. La razón es simple: es un legado del anarquismo. Los primeros y más poderosos sindicatos del mundo fueron anarquistas, y aunque hoy su herencia ha sido sepultada por el olvido y el desconocimiento, su lucha dio frutos muchos años después y hoy aún tiene vigencia.

La celebración del 1 de mayo como el día del trabajo tiene su origen en la revuelta de Haymarkey Square. Fue en Chicago, en 1886 cuando miles de trabajadores de volcaron a las calles a exigir una jornada laboral justa que les diera tiempo de descansar, de compartir con sus familias y además, de contratar más mano de obra. El entonces presidente de Estados Unidos Andrew Jhonson promulgó la Ley Ingersoll que decretaba jornadas laborales de 8 y 10 horas, pero dejaba abierta la posibilidad de extenderla a 14 y 18 horas.

Ante el incumplimiento de la norma, los trabajadores se tomaron las calles para protestar. La huelga duró varios días en los cuales se presentaron enfrentamientos con la policía, que disolvió violentamente varias manifestaciones. El 4 de mayo, en medio de la acción policial, un desconocido arrojó una bomba que causó la muerte a un uniformado conocido como Degan y dejó heridos a otros. Como respuesta, la policía disparó contra los manifestantes, asesinando a varios de ellos.

Por el hecho fueron acusados 8 trabajadores. La prensa, fiel a los intereses del gobierno y las patronales los daba por culpables. Tras un polémico y prácticamente inexistente juicio 3 de ellos fueron condenados a prisión y 5 a la horca. Uno de ellos, Louis Lingg, se suicidó en su celda con un cigarrillo bomba antes de ser ejecutado. Albert Parsons, que comprobó  no haber estado en el lugar de los hechos prefirió ser condenado junto a sus compañeros.

Estos 8 obreros serían conocidos después como los Mártires de Chicago.

El legado

La revuelta de Haymarket y la injusta condena de los 8 anarquistas dejaron un legado innegable en el movimiento obrero hasta nuestros días y aunque muchos lo desconozcan, los beneficios laborales de hoy fueron conquistados con el sufrimiento y la muerte de miles de trabajadores en todo el mundo.

Sin embargo, hace mucho esta fecha ha dejado de ser una oportunidad de reivindicación de la clase trabajadora para convertirse en un simple día de descanso. La memoria es así. Algunos sectores salen a las calles, unos cuantos terminan enfrentados a la policía y al final del día el saldo son heridos, capturados y daños materiales. Ninguna conquista laboral. Ninguna nueva lucha por mejorar las condiciones de trabajo ni de acceso a uno digno. Todo sigue igual.

El primero de mayo debe ser una fecha conmemorativa de esos trabajadores que dieron su vida por el movimiento obrero, una oportunidad para reivindicar la clase trabajadora como base de la economía mundial y de esta manera mejorar sus condiciones de vida para conseguir que la justicia social sea real y efectiva. Feliz primero de mayo.

 

Por: Andrés Castañeda

@acastanedamunoz

 

 

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