Lo que se necesita para… ser de izquierda

La cosa es complicada. Usted necesita ante todo declararse rebelde. Pero no se preocupe que nadie le va a preguntar sobre el significado del término… puede sentirse rebelde con toda libertad.

Puede o no mirar mal a la gente, usted encontrará siempre quien responda a su gesto. Después de todo es usted un gran incomprendido.

Por su condición de gran observador encontrará fácilmente a quien acusar de oligarca y cerdo capitalista y es importante que los enjuicie a viva voz: los que van bien vestidos, los que tienen iPod, los que toman Coca-Cola, los que tienen carro o en su defecto montan en taxi. Todos ellos serán su objetivo verbal.

Hable mal de la burguesía para desprestigiarla y conseguir amigos, declárese por fuera de la trampa del consumo: usted no consume nada porque esto fortalece las multinacionales y los emporios de la oligarquía. Invente entonces una elaborada teoría según la cuál usted vive del aire o algo así, eso sí se lo dejo a su imaginación.

Póngase una camiseta del Che Guevara, así usted no sepa quién fue el Che Guevara; no importa que este sea uno de los símbolos a los cuales el capitalismo mejor ha sabido explotar. Y una vez más no se preocupe, nadie le va a preguntar nada sobre el Che, así que puede hablar de él tranquilamente, como si hubiera sido su amigo personal: “Como decía el Che Guevara…”, “Ya lo dijo en comandante…”. (Nota: usted puede o no referirse a Chávez también como “el comandante”)

Hable impetuosamente de la burguesía, de la oligarquía y del proletariado, pero una vez más no se preocupe por conocer el significado de estas palabras. No vea nunca el noticiero porque los medios son hordas manipuladoras de la información y están al servicio del gobierno (¿si ve cómo ya está armando sus propios discursos? Lo felicito) y quieren entorpecer a las masas. Según usted todos los medios son malos.

Afiance su condición rebelde rayando en cuanta pared, escritorio, cuaderno o mochila se le atraviese un símbolo de su rebeldía. Cuanto más lo haga mejor.

Nunca llame a los policías como tal, utilice su imaginación para ponerles divertidos apodos valiéndose del color de su uniforme. “Aguacate” y “cerdo de piel verde” son una buena opción. En materia de alcohol, usted beberá siempre vino de caja o en su defecto fabricará su propio licor porque, como ya hemos señalado anteriormente, usted no cae en la trampa del consumo. El gusto por el café es opcional. En todo caso, nunca pague más de 600 pesos por un tinto.

Hable siempre de sus derechos pero nunca de sus deberes y crea fervientemente en teorías de conspiración. Todo hace parte de un plan malvado para algo y usted está averiguando para qué. Acuse a todos los curas de violadores (para efectos de no derrumbar su propia teoría, nunca se le ocurra averiguar quién fue Camilo Torres Restrepo) y cuestione el oficio al que se dedicaban las mamás de los gobernantes (no sus acciones de gobierno, eso es para periodistas y analistas políticos que son todos burgueses)

Finalmente, no se preocupe por proponer mayor cosa que en todo caso no le van a preguntar y si esto llega a suceder no está obligado a responder, recuerde que usted es un rebelde.

Por: Andrés Felipe Castañeda/ @acastanedamunoz

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