No hay que satanizar la reelección de Santos

BOGOTA, 18 de Mayo ­_RAM_ De verdad que vivimos en el país del sagrado corazón, aquí suceden las cosas más adversas del mundo y aquí nos escandalizamos por lo que es realidad y por lo que ha de venir y como decía mi abuelo, damos palo porque boga y palo porque no boga, lo anterior, para dejar en claro que no hay que rasgarse las vestiduras porque se vislumbra la reelección del presidente Santos.

Quiero aclarar, no estoy a favor ni en contra de tal reelección, pero nadie dijo nada cuando el ex presidente Álvaro Uribe hizo hasta lo humano posible para que se le reeligiera y el país polarizado en su totalidad estuvo de acuerdo, sé que esto no le gusta a muchos de mis amigos, pero si nos ponemos a ver, tiene tanto derecho el ex presidente como el actual mandatario a aspirar a nuevo tiempo para cumplir con las tareas que ha iniciado, pero no estoy de acuerdo que ahora todo lo que esté haciendo el Jefe del Estado sea malo y en vez de hablar, de criticar, se debe estar dispuesto a ejercer el derecho de elegirlo o no elegirlo cuando llegue el momento y que los resultados se vean en las urnas.

Soy de las personas que no está muy seguro de los resultados del proceso de paz y conste, no es que dude de la buena intención y el trabajo que hace el Gobierno en este campo, sino que son las FARC las que le han incumplido por mucho tiempo al pueblo colombiano, pero vuelvo a la sabiduría de mi abuelo cuando decía que a la gente hay que creerle y que las personas cuando quieren, por uno u otro motivo pueden cambiar; y como leía hace algunos días en un titular de prensa y luego en un mensaje de Facebook, Colombia necesita una verdadera paz, que salga de los corazones, de las intenciones buenas y de acciones concretas por parte de todos los que habitamos este bello país.

También vale la pena destacar que el presidente Santos es de los pocos que ha tenido los pantalones tan bien puestos, para arriesgarse a una labor quijotesca, como es la búsqueda de acuerdos con un grupo subversivo con arraigo de más de cincuenta años y es entendible que muchas personas como yo duden de los buenos resultados, porque ahí heridas que no se han sanado y porque parece que el deporte de muchos colombianos fuera hablar mal del país y hacer que se destaquen más las cosas malas que los logros obtenidos por una minoría de colombianos que brillan en el ámbito nacional e internacional, como profesionales en las diferentes áreas, como artistas, deportistas y otros que cada día se convierten en los verdaderos embajadores del país ante el mundo.

Las relaciones internacionales de Colombia en este momento van por muy buen camino y la imagen del país es cada día mejor, mientras que se trata de sostener la situación económica, que de cierto no es muy buena no solo en el continente sino en el mundo, pero no es con ataques, sin reconocer la labor que se adelanta, que se logran grandes resultados y es muy buena la idea del actual gobierno de dar techo a los más necesitados, ayudándoles con subsidios y dándoles a entender que son importantes y que deben de vivir como personas dignas, pero otra cosa es pensar que con esto tanto el presidente Santos como el hoy ex ministro de vivienda Germán Vargas Lleras estaban adelantando sus campañas políticas y en una cosa si estoy de acuerdo, y si están haciendo las cosas bien porque no reelegirlos.

Es curioso escuchar la radio, ver la televisión y leer los periódicos, en donde encontramos a diario, que para muchos periodistas, no  hay más personajes que los mismos, los mismos que critican, que no ven sino las cosas malas y que no notan que el país está progresando y que están dedicados solo a destacar las cosas malas, y esto me hace pensar si así es que miran en el seno de su propia familia para deshonrarla ante los demás porque todos formamos parte de una gran familia que se llama Colombia, y si Colombia están bien, podemos estar seguros que todos estamos bien.

No hay que satanizar la idea de la reelección de Santos, si no se está de acuerdo con sus políticas y con su manera de gobernar hay una manera muy fácil de enfrentarlo y es en los comicios electorales, cuando se le puede rajar en el exámen final o premiar por lo que ha hecho.

Para finalizar recuerdo algo que me comentaba un colega periodista europeo, quien vino al país para ver las calles militarizadas, las avenidas llenas de muertos y un pueblo matándose día tras día y lo que encontró fue una gente buena, agradable, atenta y un país rico en cultura, en costumbres y en alimentos más que en su propio país y me dijo, no entiendo como ustedes se dedican a solo mostrar ante el mundo las cosas malas de este país tan grande y con nombre tan lindo como es Colombia. Pensó más de una vez antes de regresar a su país y me prometió que se dedicaría a decir lo que nosotros no decimos.

 

Por: Rudames / [email protected]

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