Revocatoria o Procuraduría

Los Pueblos se merecen los Gobernantes que eligen. Es cierto que la elección del Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, tuvo una precaria participación, pero, prevaleció la mayoría que aunque no representativa, se impuso contra el desgano de escépticos y abstencionistas, que ahora se dan golpes de pecho y reclaman a cuatro gritos: revocatoria o destitución, desde todo punto de vista inconveniente para los intereses: políticos, económicos, administrativos y sociales de la Ciudad Capital.

No podemos negar que durante la administración Petro, hay aciertos y desaciertos, pero sobretodo, logros importantes de mucha innovación, como es el caso del rescate del Bronx donde se está llevando a cabo un programa de rehabilitación y resocialización con la población de drogadictos que pululan por el sector. La tasa de homicidios ha bajado ostensiblemente y los grandes proyectos empiezan a ser estudiados para darles vía libre en un inmediato futuro.

Independientemente de quién sea el Alcalde, valdría la pena que en los días previos a la decisión de la Procuraduría o la Revocatoria, cuando la Ciudad no se repone de los vergonzosos saqueos y peculados de  administraciones anteriores, sopesemos, con sentido de responsabilidad donde están las fallas del actual Alcalde, y si realmente son más graves que el  carrusel de la contratación, puesto que a la fecha es mas lo que se especula, que, lo que dicen algunos medios de comunicación.

Hay que admitir que Petro ha cometido errores, es prepotente, y su equipo administrativo, no se siente seguro, ni con lo que hace, ni recibiendo órdenes de quién constantemente cambia de parecer. Sin embargo, todo esto es subsanable. Debe haber alguien que lo aterrice y lo ponga en la órbita administrativa que requiere la ciudad con suma urgencia.

La mayoría de los Bogotanos vemos con buenos ojos la designación del doctor Guillermo Alfonso Jaramillo, como nuevo Secretario de Gobierno. Cumplió magnífica labor en la Cartera de Salud, puso orden en muchos hospitales y clínicas de su jurisdicción que, se encontraban manga por hombro. Fueron innumerables los chanchullos y peculados que descubrió logrando en buena parte que sus autores respondan económica, disciplinaria y penalmente,  por sus actos delincuenciales.

Sin embargo, el Alcalde de Bogotá se encuentra en medio de dos vendavales: Revocatoria y Procuraduría. El primero de ellos muy difícil de asimilar, puesto que es la aplicación de uno de los mecanismos de Participación Ciudadana, consagrado en el artículo 103 de la Constitución Política: Revocatoria del Mandato. Lamentablemente quienes la promueven deben ser conscientes que los Bogotanos, cuando votan, lo hacen a conciencia y de muy inteligente raciocinio. Según encuestas realizadas en los últimos días, en un 70%,- aunque no están de acuerdo con la administración Petro-, si ven que la revocatoria resultaría como remedio, más grave que la enfermedad.

Hay quienes consideramos que la ciudad Capital, no está para ser escenario de trifulcas politiqueras. Si la revocatoria; suspensión o destitución por parte de la Procuraduría, surten sus efectos, vendría una interinidad de casi un año con un desmadre de incalculables proporciones para Bogotá: las obras que están en proyectos y en vía de ejecución se paralizarían; las finanzas Distritales se verían afectadas en todo y por todo, finalmente los funcionarios y contratistas corruptos harían su agosto puesto que les será más fácil pescar en río revuelto.

El Señor Procurador General de la Nación, doctor Alejandro Ordoñez, últimamente está muy acucioso con el caso del Alcalde Mayor de Bogotá, doctor Gustavo Petro, por el “escándalo” de las basuras, – que ya prácticamente está solucionado-, sin embargo, le sigue un proceso disciplinario, actualmente está próximo ser llamado a formulación de Pliego de Cargos, y muy posiblemente vendría la suspensión o la destitución, lo que generaría serios traumatismos hacia el futuro, con serias sospechas de persecución política.

Los Bogotanos somos conscientes que el Alcalde ha solicitado al Señor Procurador, ser escuchado en versión libre. Aunque la etapa investigativa ya se cerró, distinguidos Juristas opinan que al implicado se le puede escuchar en cualquier etapa del proceso.

Es curioso que la Procuraduría, continúe una investigación por un  caso que guardadas proporciones con el escándalo del carrusel de la contratación, es una falta de menor estructura, y más bien tenga represadas las investigaciones de los concejales y altos funcionarios comprometidos en actos de corrupción, precisamente denunciados por el Alcalde Petro. Parecería que el Señor Procurador pretende matar elefantes, fumigándolos con repelente para pulgas.

¿Oh será que al Alcalde Petro, le quieren cobrar su pasado guerrillero del M19, y el haber sido el cerebro de las denuncias sobre el carrusel de la contratación cuando fue Senador de la República en la Administración de Samuel Moreno Rojas, hoy encarcelado con su hermano Iván?.

¿Qué fantasma hay detrás de Gustavo Petro, que desesperadamente lucha por hacerle la vida imposible como Alcalde de la Ciudad Capital que nos pertenece a todos?

No olvidemos que una revocatoria, suspensión o destitución contra Petro, puede dar al traste con el proceso de Paz, puesto que por tratarse de un reinsertado del M19, las Farc no se sentirían seguras para la dejación de las armas por las vías del diálogo y los caminos de la democracia y la reconciliación. Como lo hemos dicho varias veces a través de esta columna, la Paz tiene sus enemigos agazapados y el caso Petro, puede ser uno de ellos.

 Por: Uriel Ortiz Soto / [email protected]

 

 

 

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