¿Será verdad, tanta belleza?

Que los negociadores del Gobierno, y las Farc, se hayan puesto de acuerdo sobre el tema Agrario, primer punto de la agenda del Proceso de Paz, que tanto nos interesa, es magnífica noticia. Pero nos preocupa que el cronograma que hay que desarrollar de aquí en adelante sea complejo, no está nada claro, son simples titulares de buenas intenciones. Sin embargo, no quiero ser el aguafiestas de la alegría que nos invade por este hecho.  Amanecerá y veremos.

Sobre las falencias y problemas en el Sector Agropecuario, hemos escrito varias veces en esta columna. Celebro que todos los temas tratados en las mismas, sean el soporte del primer punto del Acuerdo para el Proceso de Paz, que se adelante en la Habana – Cuba.

Esperamos sí, que el Señor Presidente aclare los temores que sobre el Proceso de Paz, tiene el Señor Procurador General de la Nación, doctor Alejandro Ordoñez, que son los mismos del Pueblo Colombiano. Eso de querer atropellar el tiempo, resolviendo en seis meses, un conflicto que lleva casi sesenta años, riñe con el principio de: Buen Gobierno, y  la violación a los más elementales derechos de las víctimas del conflicto.

Además, el Proceso de Paz, se encuentra también involucrado con los recientes hechos políticos producidos por el presidente Santos, al lanzar su reelección como apéndice, sumada también las divergencias surgidas por respetables opositores, en el sentido de que la paz no puede firmarse a espaldas de País y con ocultamientos tolerantes.

En reciente columna, previendo lo que iba a suceder con la reelección del Presidente Santos, advertimos que: el proceso de paz no puede ser una piñata de oportunidades, como efectivamente está sucediendo. Además tenemos que decir que el tejido de la paz se va a ver obstaculizado por todo tipo de fuerzas extrañas, que finalmente obnubilarán las buenas intenciones de quienes quieren ser sus verdaderos protagonistas.

Las masacres de policías y militares, ocurridos en los últimos días, mas el secuestro de dos civiles extranjeros, es demostración clara y fehaciente que los grupos armados: Farc y Eln, no tienen ninguna voluntad de paz y sus intenciones están centradas en continuar con su carrera delictiva y narcoterroristas, negocio que les está reportando inmensas utilidades, sin importarles las desgracias y derramamiento de sangre del Pueblo Colombiano.

Eso de querer firmar el proceso Paz, en medio de las balas, es algo que no podemos aceptar. Si tan bien intencionados están, simplemente que se reintegren a la vida civil, entreguen las armas, cesen las extorciones, chantajes y secuestros contra la población Civil, pidan perdón a los millones de damnificados y salgan al resarcimiento de las víctimas, que por su culpa se encuentran reforzando los cinturones de miseria en las áreas urbanas.

Por esta misma columna denunciamos también hace unos meses que las Facr, carecen de unidad de mando, creemos no habernos equivocado. El accionar de los diferentes frentes contra la población civil, y la Fuerza Pública, así lo están demostrando. Todo indica que no existe sumisión y obediencia, como en todo estamento militar. Las órdenes que imparten, quienes dicen ser sus jefes, no se cumplen.

Es indudable que el proceso de paz para conveniencia de la reelección del presidente Santos, puede llegar al final. Pero ¿a qué precio? De hacerse en las condiciones en que vienen avanzando, a espaldas de los damnificados y violando las más claras normas del principio de la verdad, la justicia y la igualdad, entraríamos indudablemente a abrir las puertas, para generar una guerra de mayores proporciones, ya con pleno conocimiento de causa y justificación.

Los compatriotas que han sido víctimas del conflicto armado en sus diferentes modalidades: secuestro, extorsión, desplazamiento y violaciones, se sentirán engañados, y muy posiblemente se creará animadversión hacia el Estado de Derecho, que los engañó, utilizándolos como chivos expiatorios, para firmar un acuerdo de paz con meros fines politiqueros y clientelistas, creándose en el inmediato futuro una fuerza civil violenta, para  reclamar sus derechos vulnerados, a la luz de la traición y el engaño.

Con lo anterior no se pretende desconocer la voluntad y vocación de paz que tenemos, sin embargo, los mensajes que se reciben desde la Habana – Cuba, mas las señales inequívocas que constantemente está mandando la guerrilla con su forma de actuar violento en medio del diálogo, es señal inequívoca que el Proceso de Paz, no va por buen camino. De otro lado el constante cambio de posturas y exigencias, no se compadecen con los cronogramas inicialmente trazados, que como lo hemos advertido: Han violado flagrantemente el principio a la verdad: son ambivalentes, inseguros y temerosos, lo peor: carecen de Unidad de Mando.

 

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

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