El Maduro no se envenena, ¡Se pudre!

Por: Miguel Andrés Fierro Pinto.– 

La muerte de Hugo Chávez ha agudizado la descomposición social de Venezuela, proceso que comenzó desde que el nacido en Barinas en 1954, asumió el poder. La crisis política en Venezuela, aumenta ante un claro fraude electoral y el desconocimiento por parte de la oposición del régimen de facto que nominalmente encabeza Nicolás Maduro Moros.  

Antes de Chávez, los venezolanos convivían  en un orden porque le es sustancialmente necesario. Ahora la fragmentación del pueblo hermano, es evidente.

Respetar el orden que corresponde a cada ser, es garantizar la propia naturaleza. De lo contrario resulta el caos y la depredación.

Los seres biológicos y animados, se someten al orden mediante la subordinación del instinto. De hecho, el contrato social organiza el ejercicio de libertades fundamentales en cada individuo, con el debido respeto que merece el interés general sobre el particular.

En medio de muchas gestas por la democracia, los venezolanos se sometieron  al orden natural que le corresponde, mediante un acto de razón.  Ese acto se pervirtió en favor de la causa socialista para exterminar libertades. Este orden que, racionalmente formulado y voluntariamente acatado por medio de la idea de una nueva constitución, abrió el poro para una infección casi que imparable.

La Historia Venezolana (con mayúscula) configura un panorama del devenir de los seres valientes, del desarrollo de sus cultura y del ritmo de su propia civilizaciones. Con ascensos y descensos, epopeyas y calamidades, grandes aciertos y profundas desgracias. Sin duda la mayor desgracia llegó por allá en un enero de 1999.

Con inmensa tristeza se  observa que el orden político-económico-socio-cultural venezolano, se agrieta, erosiona   distorsiona y descuadra.

La  ideología materialista envenena. Esa que se nutre en la vileza del socialismo. Ella es la que motiva la destrucción del orden natural del ser nacional venezolano e hijo de Bolívar.

Un país que no respeta los principios que sostienen su orden, vertiginosamente pierde estabilidad.

Ahora, la falta de gobernabilidad y de apoyo popular del Señor Maduro,  lo han conducido a apagar incendios con gasolina. El régimen ha parido la invención de que en Colombia se prepara un plan de desestabilización de compra de aviones americanos y hasta se atreven a decir que se orquesta un plan para envenenarlo.

Nuevamente vemos cómo se invoca el anticolombianismo de parte de Presidentes Venezolanos para subir popularidad e invocar solidaridad. Tristemente para los intereses del InMauduro, ese anticolombianismo, desde tiempos de Hugo, no logra los efectos esperados sino lo contrario.

Realmente, el Maduro no se envenena sino se pudre solito y con el tiempo.

@miguelfierrop

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