Juego limpio por favor

BOGOTA, 25 de Junio ­_RAM_ Parodiando lo que dice el periodista deportivo Ricardo Henao Calderón, “Juego limpio por favor señores”, que sea este el grito que salga de nuestras gargantas, de todos los que amamos el fútbol, ese deporte que nos hace llorar, sufrir y gozar con triunfos y derrotas, que nos hacen más humanos en momentos determinados de nuestra vida.

Y por qué ese grito y no un grito de gol, simplemente porque nuestra juventud se está matando en los estadios o alrededor de ellos, por el solo hecho de amar una u otra divisa, lo que quiere decir que la intolerancia es grande en todos los sectores de la sociedad, no solo de Colombia sino del mundo.

Fue tanto el impacto que me dio ver una foto del sepelio de un joven hincha de Millonarios asesinado el pasado fin de semana en la ciudad de Cali, donde había viajado para ver a su equipo del alma, después de los esfuerzos y sacrificios para recolectar el dinero y poder estar allí en el estadio vallecaucano en la contienda entre Millonarios y Deportivo Cali, sin saber que por malos entendidos no llegara a ese escenario de gloria sino a cumplir la cita fija que todos tenemos un día cualquiera con Dios. Un grupo de hinchas del equipo azul dieron la vuelta olímpica en el estadio El Campín, no se oyeron los cánticos, ni las narraciones de buenas jugadas, era el silencio el que estaba allí presente y un hombre de grandes valores y amante de su equipo decía adiós en el mismo lugar en donde tantas tardes vio rodar la pelota y gritó de emoción y lloró muchas veces, pero hoy era él el causante de las lágrimas de muchos de sus compañeros.

No hay derecho, que se vaya a los estadios a fomentar cada día más la violencia y que sea el odio el que esté en los corazones de quienes dicen ser “hinchas”, no son hinchas, son gente de baja calaña que no merecen llevar sobre su cuerpo una camiseta o un símbolo que represente a cualquiera de las escuadras que se han formado para llevar alegría y diversión a sus seguidores.

Las administraciones locales y departamentales han adelantado campañas y han hecho reuniones con las mal llamadas barras bravas, para decirles que debe reinar el juego limpio y la paz en esos lugares en donde los dioses son los que deben de reinar y dar tranquilidad y que sean un motivo para cada día salir adelante en la vida que estamos llevando.

Por esta violencia se han alejado muchas personas mayores, muchas familias, porque es un peligro lo que pueda suceder con un puñado de desadaptados, porque son pocos, pero lo que sucede siempre, los violentos sin importar la cantidad que sea son los que derrotan a la gente de bien y es cuando debemos de tomar conciencia que los buenos debemos derrotar a los malos y cuanto daría yo porque la fiesta del fútbol fuera la que tuve que vivir hace más de cuarenta años, cuando se sentaban hinchas de diferentes equipos, dialogaban y compartían, y muchas veces se felicitaban entre sí a pesar de los dolidos que estuvieran por el resultado del encuentro que se acababa de ver. Vi muchos clásicos entre Santa Fe y Millonarios, y el estadio se veía muy lindo, porque se mezclaba el color rojo y el azul, pero no había violencia y todos asistían con un único fin y era ver ganar a su equipo del alma y a pasar una linda tarde, la tarde del fútbol.

Dice Jorge Eliecer Campuzano “gracias a Dios que hay fútbol”, eso es lo que debíamos de exclamar, después de ver buenas jugadas, excelentes jugadores en el terreno de juego, árbitros que sepan impartir justicia y que todos salgan felices, porque han aceptado el resultado del encuentro, recordando que es un deporte y en estas contiendas unos pierden y otros ganan, pero que la vida sigue adelante.

Para el partido de Millonarios y Deportivo Cali en la capital colombiana se pidió no dejar entrar a los seguidores del equipo azucarero con sus banderas, camisetas y otros elementos que los identificaran como seguidores, lo mismo sucedió en la ciudad de Manizales, donde se habló de no dejar entrar a los seguidores de Santa Fe y es que precisamente horas antes de escribir esta columna había muerto a causa de la violencia otro hincha del Chicó, que había sido herido durante el partido con Patriotas.

Las autoridades deben tomar medidas bastante drásticas, las reformas a la justicia deben de tener en cuenta este problema, pero principalmente los padres de familia deben de educar a sus hijos en tolerancia, orientarlos por el buen camino y mostrarles que no es la forma de uno lograr los triunfos o de mostrar sus derrotas quitándole la vida a los semejantes.

Se puede decir que el fútbol está de luto y que esto no de be de seguir así, porque no hay derecho que por unos pocos se tengan que jugar partidos con los estadios cerrados y que la violencia siga en las calles y avenidas de las grandes ciudades de Colombia.

Espero que haya un día, cuando los vecinos de los estadios vean llegar con alegría a los hinchas de los diferentes equipos y no como en este momento que se les mira con miedo y bastante temor por lo que vaya a suceder a la salida del estadio.

Por: Rudames

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