Participación en política de las FARC, para tratar con pinzas

BOGOTA, 16 de Junio ­_RAM_ Se ha criticado mucho la forma como los medios de comunicación han venido informando sobre el proceso de paz que adelanta el Gobierno colombiano y las FARC en La Habana, Cuba y todo esto porque se habla que es una información sectorizada, porque no se puede hablar sino de la posición oficial del Estado y del grupo subversivo en la mesa de conversaciones.

En cierta forma están en lo cierto los que comentan al respecto, porque está tan limitada la fuente de la noticia para los enviados especiales de los diferentes medios de comunicación a la isla, que si no es de las declaraciones de los sectores autorizados no se puede decir nada y no hay la forma de investigar y de ampliar de manera certera lo que los colombianos de a pie quieren saber, para que no se hable de que hay desinformación al respecto, aunque también está bien planeado que se trate de no hacer un proceso de paz entre los micrófonos y los medios, para evitar que estos sean causa de tropiezo para el avance de los mismos, aunque si hemos visto que algunos sectores se han ido solo por las publicaciones difundidas por el Gobierno y otros por el grupo alzado en armas.

De verdad que manejar esta situación no es nada fácil y estoy de acuerdo que no se debe improvisar, sino tener gente preparada en el tema, porque con relación al primer punto tratado en esas conversaciones y que tuvo que ver con el sector agrario en más de una oportunidad los comunicadores mostraron su ignorancia en el tema y dieron noticias y lo peor del caso, extras al respecto de manera no muy clara y veraz de lo que estaba sucediendo.

Ahora la cosa se vuelve más dura, la segunda fase de estas conversaciones no comenzó con muy buen pie, pues las FARC han criticado al Gobierno y han estado de acuerdo que no ha querido hacer las cosas que faciliten más el acercamiento, por no tocar los temas que ellos quieren que se les apruebe y que se vuelven la piedra de tropiezo como el hacer una constituyente, a lo que el Gobierno ha contestado en más de una oportunidad que este no es el camino y que no está en condiciones de dar ese paso, para que no sea por medio de este mecanismo que queden ratificados los acuerdos de La Habana.

No está la cosa muy fácil, las FARC exigen y exigen y no muestran interés en mu chas oportunidades de dar mucho, hasta el punto que siguen los ataques guerrilleros en las diferentes regiones del país, lo que hace perder la fe por parte de algunos sectores de la población colombiana.

Dialogando con algunos ciudadanos, éstos dicen que están cansados de la guerra, pero que no creen en que vayan a terminar sus vidas después de que hayan visto una verdadera firma de paz entre el Gobierno y las FARC, porque aun sienten que falta más firmeza y sinceridad de uno de los sentados en la mesa.

No quiero que mañana salgan a decir, que estoy en el grupo de los que no desean la paz, mi familia fue y ha sido una de las más perjudicadas con estos asuntos de la violencia y también puedo decirlo que personalmente tuve que sufrir las consecuencias de todo esto que está sucediendo en nuestro país y por ello es que aclaro que deseo esa paz y que espero que antes de partir de este mundo terrenal haya tenido que escribir el último editorial o el último Ojo del Halkón sobre la firma de la tan anhelada paz.

El tema de participación en política por parte de las FARC es tan delicado que simplemente es como para tratar con pinzas, porque es muy diferente a lo que sucedió con el M-19 que fue una guerrilla totalmente diferente, y que sus ideas revolucionarias no se fueron en el momento por caminos diferentes, como ha sucedido con las FARC, en donde el secuestro, la extorsión y la toma de caseríos habitados por civiles han sido el pan de cada día, lo que hace que la gente no crea tanto y no tenga confianza que quienes han cometido delitos de lesa humanidad vayan a ocupar las curules en el maltrecho Congreso de la República.

Esto es bastante delicado, vuelvo y repito y la petición tan repetida del grupo alzado en armas de una Constituyente hace creer que con el pedido también de la suspensión de las elecciones del 2014 sea un sofisma de distracción, para ganar tiempo y que Dios no quiera las cosas sigan mal.

Hoy en un artículo aparecido en la revista Semana dijo Humberto de la Calle Lombana de nuevo no a una constituyente y él como Constituyente dio sus razones y comentó al respecto:

“El camino no es la Constituyente. Hay mecanismos más fluidos, más acordes a la realidad actual, más innovadores para las posibilidades políticas de la guerrilla y más constructivos en la búsqueda de la solución del conflicto armado en Colombia”, señaló el jefe del equipo negociador del gobierno Humberto de la Calle Lombana.

En un artículo especial que escribió para la revista Semana, de la Calle Lomba advirtió que para poner en marcha una Constituyente se requiere una ley aprobada por la mayoría del Congreso, una votación popular para convocarla, el voto favorable de al menos la tercera parte del cuerpo ciudadano y otra elección para escoger a los constituyentes, la cual no puede coincidir con un evento electoral distinto”.

De la Calle Lombana puso de presente que “hay otros mecanismos, estos sí de verdadera refrendación, mucho menos engorrosos”, al explicar que una Constituyente, más que un mecanismo de refrendación, es un escenario de nueva deliberación. No es el punto final del diálogo, es por el contrario un nuevo comienzo del mismo. En vez de aprobar lo convenido, abre las puertas a la revisión y hasta a la negación de lo pactado”.

De otra parte, dijo que “como intento de respuesta a algunos de esos interrogantes, hay quienes hablan de una Constituyente estamental. Esto es, una Asamblea con cuotas prefijadas, garantizando de ese modo su composición y su resultado. No obstante, esa visión adolece de serias dificultades históricas, jurídicas y prácticas”.

Estando muy joven y cuando empezaba mi carrera de periodista, comentaba con el Jefe de Redacción del diario La Patria de Manizales sobre los temas de violencia que aquejaban por ese entonces al país y casi que le pedía que me diera la oportunidad el día que ya no hubiera más violencia en Colombia para escribir un gran artículo al respecto y el sabio Héctor Moreno me contestó: “Mi querido muchacho, para eso falta mucho tiempo y esperemos que la vida te premie con ese bello deseo”. Héctor ya no está, porque duerme el sueño de los justos y yo sigo esperando esa oportunidad, la que espero que llegue pronto.

Por: Rudames/ [email protected]

 

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