¿Revocatoria?

Avaladas las 357.250 firmas para iniciar el proceso de revocatoria del Alcalde Gustavo Petro, los bogotanos nos preparamos para acudir a las urnas y definir el futuro de una administración que hoy no goza de gran aceptación ciudadana.

Y no la tiene porque en muchos campos el gobierno Petro  parece no haber arrancado, además ha enfrentado situaciones como la interinidad de importantes cargos y la renuncia constante de altos funcionarios (Casi uno por mes) ponen en entredicho la eficiencia de la actual administración.

Lo que llama la atención es el ataque frontal que ha sufrido el proceso de revocatoria que se inició con la recolección de 630 mil firmas, buscando deslegitimarlo haciéndolo ver como una estrategia de la “oligarquía” para evitar que “se siga atacando la corrupción” desde el actual gobierno de Bogotá.

Petro que ha sido un vehemente defensor de los mecanismos de participación ciudadana atacó la recolección de firmas y fue más allá, a través de Progresistas hizo una revisión paralela de las rubricas que hacía la Registraduría.

Buscando poner en entredicho el proceso, entregó su propio resultado: el número de firmas avaladas no llenaba los requisitos de ley para la convocar a la revocatoria. Sin embargo, sólo 24 horas después la Registraduría entregó los resultados oficiales fueron validadas 357.250 firmas de las 630.623 recolectadas, es decir, se cumplió con los mínimos legales.

Conocido ese traspié el Alcalde Petro anunció que no solo se  impugnará el informe de la Registraduría sino que el Centro Robert Kennedy por la Justicia y los Derechos Humanos, de Estados Unidos, aceptó la invitación para “monitorear la verificación de las firmas”.

El destituido exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla, uno de los principales escuderos de Petro anunció que, incluso, se buscará la presencia de la Organización de Estados Americanos, OEA,  la Unión Europea, el Centro Carter y la Misión de Observación Electoral, MOE, para hacer una supervisión a las firmas avaladas para convocar a la revocatoria.

Si la Registraduría mantiene el aval de las firmas los bogotanos seriamos convocados a las urnas en agosto o septiembre próximos. Para que la revocatoria sea válida se requiere que  1’200.000 electores voten, es decir, el 55 por ciento de todos los que lo hicieron en el 2011 y para que Petro sea removido, se necesita que la mitad más uno debe votar a favor de esa opción.

Mientras tanto se conoció una encuesta adelantada por la empresa Cifras y Conceptos realizada en Bogotá entre el 28 de abril y el 3 de mayo en la que se preguntó a los consultados si estaría de acuerdo con la revocatoria: el 72 por ciento respondió sí, el 24 por ciento no y el cuatro no supo responder.

Se nos avecina una campaña que no puede ser vendida simplemente como una guerra entre ricos y pobres o  entre corruptos e inmaculados, sino que se debe acudir a las urnas para definir si el actual modelo de gobierno ha sido eficiente o no.

Por: Javier Contreras

@jcontrerasa

 

 

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