Mordiéndose la cola

Primero, el gobierno denuncia la infiltración de los paros por parte de la guerrilla. Después, cuando le toca sentarse a negociar el fin de la propuesta culpa a los medios o a un sector de la oposición de estigmatizar los paros y termina defendiendo a los que antes había calificado como guerrilleros. ¿Cuando aprenderá que por ahí no es la cosa?

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