Se fue el Ángel de los niños

BOGOTA, 01 de Julio ­_RAM_ Dicen que nada es más doloroso que la muerte de una madre y eso precisamente es lo que llora gran parte  del país que se identificó con Gilma Jiménez, quien a los 57 años de edad dejó de existir el pasado sábado en la clínica Country de la capital colombiana.

Un lacónico comunicado dijo que lamentaba informar que Gilma había fallecido a las 6:30 de la tarde de un sábado tranquilo luego de haber soportado una dura enfermedad por largo tiempo, de esta manera se puede decir que el Ángel de los niños dijo adiós dejando muchas cosas por hacer y que se espera que tanto el Gobierno como el Congreso de la República sigan adelante las grandes campañas por el bien de los infantes.

Gilma fue sin lugar a dudas la defensora de los niños, no se cansó de impulsar campañas como la cadena perpetua para los violadores de menores, pues por encima de todo para ella estaba los derechos de los niños, ya que en varias oportunidades había dicho que sus compañeros trabajaran en las otras labores legislativas.

Su trabajo como defensora de los derechos de la niñez comenzó cuando fue Directora del otrora Bienestar Familiar (hoy Secretaría de Integración Social), la que la hizo conocer a nivel nacional, por responder a las necesidades de los más vulnerables. Es importante decir que el trabajo que hizo en Planeación de Cundinamarca con el ex alcalde Enrique Peñaloza fue de una altura extraordinaria y es así como el ex funcionario la recuerda como una mujer trabajadora y echada para delante, que no le interesaba lo que dijeran cuando repartía volantes y plegables en las calles y barrios de su querida Bogotá, donde había nacido y donde fue elegida dos veces consecutiva en el Consejo de la ciudad, en donde nunca dejó de llamar la atención con sus argumentos que eran base de temas importantes como la salud, la educación y la movilidad; pero lo más importante que vale recordar de esta mujer frentera y como decía anteriormente echada para delante, que era dueña de convicciones de fondo, que no cambiaba de opinión de un momento a otro fue el de ser autora de polémicos acuerdos en defensa de los niños de la ciudad.

Mucho se le criticó por los muros de la infamia, campañas para la prohibición de las chiquitecas y la exigencia de estándares de calidad para el funcionamiento de los jardines infantiles y la accesibilidad a medios de planificación familiar gratuitos para las gentes de escasos recursos económicos.

A pesar de ser destacada por los dos periódicos más importantes del país, El Espectador y El Tiempo como el personaje del año en el 2008 y en el 2009, siempre siguió siendo humilde y sencilla, pues lo único que le interesaba era seguir buscando sus metas por el bien de sus niños.

Cuando llegó al Congreso en el 2010 con el aval del Partido Verde, no dejó atrás su empeño por sacar adelante la iniciativa en favor de los niños víctimas del abuso y aquí es donde se puede decir que Gilma Jiménez, esa mujer de carácter recio, una trabajadora social en todo el sentido de la palabra, madre cabeza de hogar, deja dos hijas al morir y abuela de Dieguito, de verdad nació para cuidar y sacar adelante las causas perdidas, en un país que se nos ha olvidado que no se debe de dejar a un lado ni los niños, ni los ancianos.

Condecoraciones, reconocimientos y muchas cosas más se le dieron a esta gran mujer, que supo luchar por los derechos de los demás y que trataba de ganar todas las batallas, hasta que cayó vencida el 29 de junio a causa de un cáncer, enfermedad que supo soportar con valentía y coraje, pues siguió cumpliendo con sus labores de Congresista de la República hasta que ya sus fuerzas no dieron para más.

Luego del medio día del 1 de julio se le dijo adiós, se le agradeció por todo lo que hizo y se le obedeció de no llevarle a cámara ardiente en el recinto del Congreso, porque según sus allegados este fue el lugar al que menos le gustaba ir y que lo hacía solo por obligación, para tratar de que las leyes en favor de la niñez desamparada salieran adelante.

Luego de su muerte, voces del Congreso anunciaron que habrá una comisión permanente en esa célula legislativa para trabajar por esos niños que hoy quedan huérfanos, pero que desde el cielo contarán con ese ángel que estamos seguros no los olvidará, porque seguirá trabajando con toda su fuerza, para que los violadores sean castigados y los niños vivan esa etapa de la vida tan importante en paz, al lado de una familia, de buenos educadores y mirando un futuro mejor.

Es muy trillada la frase, pero es la gran verdad, Gilma Jiménez no ha muerto porque vive en el corazón no solo de su familia sino de gran parte de los colombianos de bien.

Por Rudames/ [email protected]

 

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