Casos Cabrera y Salamanca: la diferencia entre Audi y Renault

Por: Ricardo Galán.–

El sábado 27 de julio, Jonathan Cabrera Ortiz, 24 años de edad, manejando con grado uno de embriaguez atropelló y mató a Ronald Garay de 28 años en la Avenida de la Esperanza con Avenida Ciudad de Cali de Bogotá. Cabrera conducía el vehículo Renault Logan de placas KJU334. Otras dos personas resultaron heridas.

Los agentes de policía que atendieron el accidente pusieron a Cabrera de inmediato a ordenes de la Fiscalía. La Fiscalía acusó a Jonathan Cabrera de homicidio con dolo eventual y pidió una condena de 17 años y 4 meses de cárcel. Cabrera no aceptó los cargos. El juez del caso consideró que Cabrera era un peligro para la comunidad y lo envió a la cárcel La Modelo de Bogotá. “Manejó embriagado a pesar de que se ha insistido a los conductores que entreguen las llaves cuando toman”, dijo la Fiscalía.

El 12 de julio, Fabio Andrés Salamanca 23 años de edad, manejando con grado tres de embriaguez estrelló por detrás al taxi en que viajaban Diana Milena Bastidas de 27 años y Ana Eduvina Torres de 25 años. El taxi era conducido por Iván Cangrejo, de 30 años padre de dos niños. Diana y Ana murieron. Iván puede quedar inválido. Salamanca manejaba la camioneta Audi de placas RBQ712.

A pesar de no presentar heridas de consideración los agentes de la policía que conocieron del caso no pusieron de inmediato a Fabio Salamanca a disposición de la Fiscalía, sino que lo dejaron en libertad. Salamanca fue internado en una clínica en donde Medicina Legal le diagnóstico stress. 19 días después Fabio Salamanca compareció ante una juez de garantías.

La Fiscalía acuso a Salamanca de homicidio con dolo eventual y lesiones personales agravadas y pidió su detención preventiva. “Generó un daño para la vida y la integridad de las personas, es algo que pudo prever antes de subirse al auto, pues conocía a través de diferentes campañas lo que podía ocurrir. Violó los reglamentos, los desenlaces son fatales y las posibilidades de causar la muerte o lesiones personales son casi seguras”, dijo la Fiscalía.

La Juez del caso determinó que Salamanca puede seguir en libertad porque no la Fiscalía no demostró “de qué se quiere proteger a la sociedad”. “¿Será que la Fiscalía considera que esta persona va a seguir embriagado para ir a matar personas en un vehículo?”, cuestionó la juez, quien aseguró que “no se demostró que esta persona haya tenido la costumbre de salir embriagado a afectar a la sociedad”.

Aunque parecidos, los dos casos son y han sido tratados de manera diferente desde el momento mismo de los accidentes. Las decisiones judiciales, en consecuencia han sido totalmente opuestas. Veamos:

  • Jonathan Cabrera manejaba con grado 1 de embriaguez. Fabio Salamanca con grado 3 de embriaguez.
  • En el accidente de Cabrera murió una persona. En el de Salamanca murieron 2 personas y una tercera muy probablemente quedará inválida de por vida.
  • A Cabrera la Policía lo detuvo inmediatamente, lo puso a disposición de la Fiscalía que lo llevó ante el Juez de Garantías al día siguiente. A Salamanca la Policía lo dejó en libertad y sólo 19 días después la Fiscalía lo pudo llevar ante la Juez de Garantías.
  • A Cabrera, la justicia lo considera un peligro para la comunidad porque “Manejó embriagado a pesar de que se ha insistido a los conductores que entreguen las llaves cuando toman”. A Salamanca la misma justicia lo dejó en libertad porque “no está demostrado de qué se quiere proteger a la comunidad?

¿Por qué a la justicia colombiana le parece que una persona que maneja su vehículo con grado 3 de embriaguez, mata a dos personas y deja inválida a otra no es un peligro para la comunidad, pero otra persona que manejaba en estado 1 de embriaguez y mató a una persona si lo es? ¿Por la marca del carro que manejaban? ¿Por su estrato social? ¿Por la capacidad de soborno o lobby que tengan sus familias? ¿Por la capacidad de influencia y relacionamiento de sus abogados y parientes? ¿Y las víctimas? ¿También recibirán el mismo tratamiento estratificado?

Creo que llegó la hora de que en Colombia nos tomemos en serio nuestro sistema judicial. No podemos permitir que se siga aplicando justicia al vaivén de las creencias de un juez, la importancia de víctimas y victimarios, la capacidad económica de los delincuentes o su influencia política.

Llegó la hora de reclamar pronta y cumplida justicia para todos en igualdad de condiciones.

Llegó la hora de que Colombia adopte una política criminal sería. Que la sociedad decida que considera delito y que no. Que esa misma sociedad defina como quiere castigar a quienes violen sus Leyes.

Llegó la hora de que tengamos reglas iguales para todos y que esas reglas se apliquen de la misma manera todo el tiempo. En todas partes y a todas las personas.

Basta ya de esta payasada a la que llamamos justicia en la que la Ley, como decían los abuelos, sólo aplica para los de ruana. O lo que es lo mismo, para los más pendejos. 

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