Juan Manuel Santos entre amores y desamores

Por: Rudames.–

BOGOTA, 03 de Agosto ­_RAM_ No hay cosa más aburridora que hacer balances y mentirosa que presentar exámenes, porque decía uno de mis profesores de bachillerato que por lo general los buenos estudiantes eran los que más malas notas tenían en los exámenes finales, porque se llenaban de temor o como dicen los jóvenes de hoy, se paniquiaban, pero la verdad es que estoy de acuerdo con lo que decía mi señora madre Esthercita, el buen estudiante es el que es juicioso durante todo el año, pone cuidado en las clases, aprende y no necesita esforzarse en el minuto final para tener un buen puntaje.

No sé si lo anterior se pueda aplicar a los gobernantes, pues por lo general no se les da una buena calificación, porque siempre están entre los amores y los desamores de uno o de otro bando, porque nunca faltarán los contradictores y mucho menos los que alaban las administraciones, por los beneficios que han obtenido, o porque esperan de los gobernantes.

El presidente Juan Manuel Santos acaba de rendir cuentas de su administración en estos días y al escucharlo si lo fuéramos a calificar tendríamos que colocarle un 10 sobre 10, simplemente porque según los informes presentados la gestión ha sido perfecta y muestra cosas muy positivas para el futuro, mientras que las encuestas dicen que ha mejorado mucho su popularidad, pero que los colombianos en un porcentaje un poco alto no quieren volverlo a reelegir y esto tiene mucho de largo y de ancho, estamos a puertas de una campaña presidencial y del Congreso, en donde la mayoría de los aspirantes tratan de mostrar más las cosas negativas, de quien puede tener la sartén por el mango, en este caso el Presidente, que reconocer las cosas buenas que han hecho.

Y de verdad, que es bien extraña la administración Santos y es extraña simplemente, porque a pesar de que se ha tratado de congraciar con la población más desposeída del país, parece que las cosas no fueran aceptadas y que en este campo, el social las cosas no le estuvieran funcionando.

Ese programa de conseguir la paz tiene dos filos, los que pueden ser letales, como dijera una de mis tías, ojalá Dios le ayudara a este muchacho y pudiéramos hablar en un futuro de la anhelada paz para este bello país, pero lo peor es que esta cruzada, pueda dar resultados negativos y eso es lo que más se teme, porque un gran grueso de la población no le cree a los diálogos de La Habana y esto sería fatal para las aspiraciones del Primer Mandatario.

Se dice que el desempleo ha bajado, pero también que la informalidad sigue adelante, la inseguridad se sigue imponiendo en las diferentes regiones del país y es aquí cuando el ciudadano de a pie piensa, admira y añora el gobierno del ex presidente Uribe, cuando se podía viajar sin ningún problema por las carreteras y caminos de Colombia.

Se dijo que Uribe dio tranquilidad en el campo de la seguridad, pero que fue un fiasco en el tema social y a Santos no se le quiere reconocer que haya hecho nada en estos dos campos, lo que lo haría no muy apto para seguir ocupando el Solio Presidencial.

Las relaciones internacionales han mejorado en este mandato, pero la piedra en el zapato ha sido y seguirá siendo sin lugar a dudas el trato que se ha dado a Venezuela y dicen las malas lenguas que se le perdona todo al gobierno del vecino país por la buena relación entre la Ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín y el hoy presidente Nicolás Maduro, la que viene desde que este último era Canciller de la República Bolivariana.

Otra de las cosas que no se le perdona al gobierno Santos es haber perdido ante Nicaragua en La Haya, a pesar que este fin de semana el ex presidente Uribe salió a decir que el presidente Santos no era culpable de lo que había sucedido, es decir, haber perdido un extenso territorio marino en San Andrés y Providencia.

La salud sigue siendo otro de los grandes dolores de cabeza y el Jefe de esa cartera no sale muy bien librado, porque a pesar de que trata de hacer las cosas bien, todo le sale al revés.

Los paros del Tibú, de los mineros en Caldas y Antioquia y del anunciado cafetero, han hecho pensar que a Santos le están cobrando cosas de las que él no es culpable en su totalidad, como es el desamparo del Estado a ciertas regiones y sectores de la población.

El tema minero está más enredado que un bulto de cachos, dijera alguien, porque el Presidente ha dicho en más de una oportunidad, que el interés de su gobierno es ayudarle al minero artesanal y de sacar las mafias que hay alrededor de la minería, pero no faltan las voces que dicen que el Ejecutivo ha abandonado este sector y que lo que ha tratado es de favorecer a las grandes multinacionales y por lo que se ve, nadie ha dicho al respecto la última palabra.

Todo está muy complejo y como dice alguien, solo será la historia la que dirá la última palabra, pero muchos han sacado del llavero el nombre de Juan Manuel Santos Calderón, para que siga rigiendo los destinos de la Nación.

Se vienen días difíciles, porque hay muchos que están en desacuerdo con la presente administración y porque muchos tratarán de pescar en rio revuelto y a pesar de lo que digan las encuestas, la población seguirá polarizada ante lo que está sucediendo en el país.

Santos es un buen hombre, dice un hombre de la calle, pero no le ha cumplido al pueblo con los programas que le ofreció durante su campaña política, pero lo peor de todo es que no se ve contendores fuertes para las elecciones del 2014 y es aquí donde los medios de comunicación jugarán un gran papel, de mostrar la imagen positiva del primer mandatario o de sacarlo del abanico y que sea otro el que llegue a ocupar el Solio de Bolívar.

En lo que a mi corresponde, no me atrevería a colocarle ninguna calificación, sino que esperaría a que finalizara el mandato para ver los resultados de lo que está haciendo y que pueda cumplir en esa parte social que es tan importante, como en la búsqueda de la paz.

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