Las defensas de Gossain

Por: Lorena Rubiano Fajardo.–

BOGOTA, 18 de Agosto ­_RAM_. Mi admirado maestro, a quien aspiro conocer algún día, a orillas del mar y después de darle un fuerte abrazo me sentaré a oír sus sentidas anécdotas e historias.

Escucharlo, será un placer profundo y lograr aprenderle algo, será suficiente para proseguir mi camino de la vida.

Es tan profundo su amor por Colombia, por su tierra natal San Bernardo del Viento, que definitivamente no puede dejar pasar situaciones tan graves, sin verse tentado a coger su lápiz o un micrófono para denunciar y pedir atención de las autoridades.

Desde su idílico descanso y a través de la brisa Cartagenera, envía mensajes de paz y conciliación o hace denuncias, que en verdad tienen sus efectos inmediatos.

Esa actitud patriótica, lo ha convertido en el ombudsman, al cual le llegarán toda clase de solicitudes para que intervenga y conmine al estado a solucionar problemas. Esa forma de ser, de pensar, de escribir y de hablar lo ha llevado nuevamente a ese pedestal de hombre público, para el bien del país.

Todos los colombianos agradecemos su enérgica posición frente a los escandalosos, inhumanos y despiadados precios de los medicamentos, y después de vaciarlo, atacarlo y menospreciar su denuncia, le dieron la razón.

Ahora sigue el tema de Cerromatoso, que nombre tan inapropiado para una parte de nuestra naturaleza como un cerro, pero tan apropiado por lo de matoso, no por las matas, sino por la muerte. Eso es lo que representa esa multinacional, que está matando los indígenas, la tierra, las fuentes de agua, el aire, la vida y son tan imbéciles que dicen que los indígenas tienen esos problemas por la cercanía con los animales. Yo no había oído imbecilidad más grande, porque los indígenas no conviven con los directivos de la empresa.

Esa codicia de que he hablado en otras ocasiones, ese deseo de hacer plata, sin tener en cuenta al ser humano, a la naturaleza, nos está llevando al caos y a la destrucción.

Don Juan, cada vez que dé un paso por la orilla del mar, con la nostalgia del alcatraz, respirando aire casi puro, fije su mirada en este tema que es más grave de lo que usted ha denunciado, es un exterminio étnico y usted tendrá una placa en la inmortalidad si lo evita.

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