Me declaro fan de Tappsi, una App orgullosamente colombiana

Por: Ricardo Galán.–

Hasta que la Alcaldía se inventó el Pico & Placa, como una fórmula para aliviar los trancones de Bogotá que la incapacidad y negligencia de todos los alcaldes para construir nuevas vías están a punto de paralizar la ciudad, yo solo tenía un carro. Pero mi trabajo en ese entonces, que me obligaba a largas jornadas de trabajo y moverme constantemente por la ciudad, me llevó a comprar un segundo vehículo cuyo último número de placa no coincidía con el anterior de tal manera que tenía carro toda la semana.

Pero llegó Gustavo Petro y cambió la regla. Con su invento de pares & nones me dejó otra vez paralizado pues resulta que el número final de mis dos carros es impar. ¿Qué hacer? Vender un carro y comprar otro? Y si mañana llega otro Alcalde y cambia la regla? ¿Hago trampa y me consigo un carro de placa blanca que no están sometidos al Pico & Placa? ¿Han visto como aumentan día a día los carros de placa blanca? Tampoco. Entonces me compré una motocicleta tipo mensajero y asunto resuelto.

La moto es una gran solución. El parqueo es más fácil y barato. Gasta mucha menos gasolina que los dos carros y es muy eficaz para evadir trancones. Rinde circular en motocicleta en Bogotá. Hasta que llueve.

Esta semana me ocurrió que al salir a una cita importante estaba lloviendo y no era una buena idea llegar juagado a una reunión muy importante. Así que, a pesar de la desconfianza que le tengo a los taxistas de Bogotá me tocó acudir a sus servicios sólo que esta vez decidí utilizar una App colombiana de la que todo el mundo habla hace meses, pero que no había tenido la oportunidad, el interés o la necesidad de probar. Se llama Tappsi y resultó espectacular.

Empezando por el nombre, que me recuerda a nuestros conciudadanos de la Perseverancia, Tappsi resulta toda una novedad para quienes como yo somos escépticos frente al gremio de los taxistas.

La usé desde el iPhone en donde la había instalado hace meses por recomendación de Manuela, mi hija de 9 años. Introduje la dirección de mi casa y me senté a esperar qué pasaba. Creía que, como ocurre con los servicios de radioteléfono, me iban a mamar gallo un rato y después tendría que bajar a la 5ª a ver si pasaba un taxi cuyo destino coincidiera con el mío, su conductor estuviera de buen genio, no me vaciara por cerrar la puerta con firmeza ni perteneciera a una de esas bandas criminales especializadas en el paseo millonario.

¡Sorpresa! Apenas unos segundos después me llegó esta notificación al teléfono y al correo:

Estimado/a Ricardo Galán,



Confirmamos Tappsi de placa VFE526 en 5 minutos. Código de seguridad: XX

Mira aquí tu Tappsi en camino a recogerte.


La dirección de recogida es: Carrera 3 # XX-49 apto XXX. 
El nombre de tu tappsista es: William Cely Rodríguez.
 Celular del tappsista:  321-490-XXXX . 



Cordialmente,



Equipo Tappsi


PD: Si te gustó Tappsi, por favor califícanos  

Quedé matado, como dice las señoras, pero aún desconfiado en que el tiempo de llegada de cumpliría. Pero William llegó casi al tiempo en que terminaba de leer el mensaje.

William me contó que yo no era el único que estaba feliz con Tappsi. Que todos los días crece el número de carreras que consigue por ese medio, que el tiene instalado en una tableta Samsung, que los usuarios le dan propina agradecidos y que está pensando seriamente en devolver el radioteléfono que, además de costoso tanto el aparato como el derecho a utilizar la frecuencia, lo tiene aburrido por el ruido y ha descubierto que con Tappsi puede escuchar música, concentrarse en la vía y pensar.

A pesar de lo bien que me había ido con el experimento una vez terminada mi reunión decidí insistir. Esta vez a las 5 de la tarde en plena hora pico. Abrí la aplicación, completé la dirección y envié la solicitud. En segundos llegó la respuesta que confirmaba mis sospechas: “Nos está solicitando un taxi a las 5:00 pm, hora pico. No es fácil conseguir taxi, pero lo intentaremos” Ja, pensé. Ahí está la primera falla. En Colombia no somos capaces de hacer nada bien. Pensé. Pero decidí esperar.

Unos minutos después llegó la notificación:

Estimado/a Ricardo Galán,



Confirmamos Tappsi de placa VEU827 en 10 minutos.  Código de seguridad: 92.


Mira aquí tu Tappsi en camino a recogerte.


La dirección de recogida es: Calle 93A # XX-XX. 
El nombre de tu tappsista es: Cristian Leonardo Fernández. 
Celular del tappsista:  321-289-XXXX



Cordialmente,



Equipo Tappsi


PD: Si te gustó Tappsi, por favor califícanos

 

¿No les parece genial que también lo puedan recoger a uno en la calle y que haya taxi en hora pico en uno de los sectores de mayor demanda en Bogotá? Pues si, es genial. Esta vez, decidí atender la invitación a  Mira aquí tu Tappsi en camino a recogerte. Ahí quedé descrestado. Resulta que uno puede ver en donde está el taxi que lo va a recoger, seguir su recorrido y saber exactamente cuando llegó, dato que refuerza un mensaje que Tappsi envía al celular. Perfecto.

Cristian me confirmó lo dicho por William acerca de la felicidad que manifiestan los usuarios a través de comentarios y propinas, agregó que él no tiene radioteléfono y que ya no lo tendrá porque no lo necesita. Y destacó un tema clave: la seguridad. El hecho de que tanto el conductor como el pasajero sepan como se llama el otro y tenga su número celular transmite confianza y seguridad mutuas.   

Eso fue el 31 de julio día de Pico & Placa para mi. Como el siguiente, primero de agosto día que no llovió, pero en que decidí no sacar la moto porque para eso existe Tappsi servicio del que me declaró fanático mientras siga operando como hasta ese día.

Tappsi está disponible para iPhone y Android, próximamente para Blackberry y Windows Phone.

PD Al comentar mi felicidad con un experto me contó que Tappsi es una App colombiana, que fue diseñada por estudiantes de la Universidad Nacional y del Sena patrocinados por Microsoft. Saber que es colombiana me hace más feliz y fanático aún.

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