Negociaciones en medio de la campaña

Por: Javier Contreras.– 

Tuve la oportunidad de asistir a una interesante tertulia sobre el estado de las negociaciones de paz que adelanta el Gobierno Nacional con las Farc. A la charla asistieron dirigentes gremiales, académicos y dirigentes políticos quienes hicieron un análisis de diferentes aspectos del proceso que se cumple en La Habana, Cuba.

Fue una interesante discusión sobre los tiempos de la negociación, los mecanismos de ratificación popular, las restricciones derivadas del “marco jurídico de la paz” y el derecho internacional humanitario, situación de la guerrilla durante el intervalo entre la celebración del eventual acuerdo y su implementación, el contenido del acuerdo, factibilidad política del acuerdo y se hizo una evaluación de la estrategia de las Farc.

En materia de tiempos de la negociación es claro que la firma del acuerdo de paz no se va a lograr antes de finalizar este año. Primero porque el Presidente de la República, Juan Manuel Santos ha venido aplazando los periodos inicialmente previstos y reconoció recientemente que un par de meses más serían necesarios al último plazo fijado para noviembre.

Es decir, como van las cosas, gobierno y Farc estarían suscribiendo el documento final hacia febrero del próximo año, si no aparece otro nuevo plazo. Eso en medio de un debate electoral que prácticamente ya arrancó, tanto para el Congreso de la República como para la Presidencia de la República.

Los asistentes a la tertulia coincidieron en que por bien que vayan las cosas los diálogos de La Habana se desarrollarán simultáneamente con la campaña e incidirán radicalmente en los resultados. Aunque algunos le apostaron a que con cara o con sello gana el Presidente Santos. El argumento es que si se rompen los diálogos el gobierno saldrá a cobrar la incapacidad de las Farc por llegar a la firma y eso le favorecería electoralmente para su eventual reelección. Si se logra el acuerdo con más razón habría un apoyo popular al Jefe del Estado que será refrendado en las urnas. Sin embargo, varios de los asistentes a la charla hicieron una apuesta arriesgada. Santos firma la paz y no se presenta a la reelección.

Frente a los mecanismos de ratificación popular de los acuerdos de paz, los expertos coincidieron en que una Asamblea Constituyente no es viable y por lo tanto, las Farc terminarán por darle la razón al Gobierno Nacional y a la sociedad, que se han opuesto radicalmente a este proceso de refrendación popular. Incluso le apuestan a que un referendo refrendatorio sería suficiente.

Una de las mayores discusiones tuvo como epicentro la participación política de los miembros de las Farc, que es, precisamente, el punto de la agenda que se está discutiendo, pero sobre el cual se cree no va a haber mayor dificultad, a pesar de las propuestas que han venido presentando fuera de la mesa los negociadores de la guerrilla. Si bien, no se discute que debe haber una presencia de la guerrilla en las corporaciones de elección popular tras la firma del acuerdo de paz, lo que genera polémica es quienes pueden hacerlo. Los máximos cabecillas de las Farc, que son los responsables principales de actos de violaciones de Derechos Humanos? O quienes asumirán esa vocería política desde el Congreso de la República, los Concejos Municipales, las Asambleas Departamentales, Alcaldías y Gobernaciones.

El otro punto de discusión es van a llegar directamente al Congreso de la República, sin someterse a elección popular como lo propusieron desde Cuba? Es decir, que se les asigne mediante una circunscripción de paz unas curules en el Senado y en la Cámara de Representantes?. La propuesta tiene que ver con el temor de las Farc a que en el juego democrático los colombianos en las urnas les digan no y fracasen en las elecciones? Para los expertos, existe una gran probabilidad que ese fracaso sea real y no alcancen la representación política en el Congreso de la República mediante elección popular y por eso se juegan una carta bastante difícil de lograr.

Para uno de los asistentes a la tertulia, los colombianos tendrán que hacer un gran esfuerzo para tragarse ese sapo y permitir que sí haya esa representación de las Farc en el legislativo, porque es fin natural de cualquier proceso de paz, pero no solo frente a ese aspecto, sino al que tiene que ver con los procesos penales que se siguen contra los miembros de esa organización armada ilegal.

Y ahí entra otro punto de discusión nacional el marco legal para la paz y su reglamentación en el Congreso de la República. Se genera impunidad como dicen los detractores de la negociación?. Hasta donde se puede legar en esta materia frente a los crímenes de lesa humanidad y las graves violaciones de los DDHH? Hasta donde la sociedad va a permitir que esos crímenes no reciban castigo?. Para los defensores de la norma no genera impunidad porque quedó establecido que los autores de estos delitos no podrán recibir beneficios legales, pero para otros hay un boquete enorme que dejaría sin castigo a los responsables de estos hechos.

Para algunos bastaría que las Farc pidan perdón y haya una reparación integral a las víctimas. Es decir, que por fin la guerrilla reconozca que durante estos 50 años de violencia han dejado millones de víctimas no sólo por los muertos, heridos y secuestrados causados sino porque tras ellos están las familias que han tenido que sufrir el dolor de la barbarie terrorista. Las Farc hoy no reconocen a sus víctimas y por lo tanto no están dispuestas a hacer la reparación o la restitución debidas, lo que ante la sociedad le cierra un gran espacio para entregarle posibles beneficios legales.

Para los asistentes a la tertulia el proceso de paz avanza muy lento porque para las Farc los tiempos son distintos y se corre el riesgo que en medio de una campaña electoral el futuro sea incierto, pero reconocen que no hay otro camino porque el gobierno prácticamente se dejó llevar de esos tiempos y no van a ser suficientes otros dos meses de prórroga para la firma del acuerdo.

Así las cosas cualquier escenario es viable y no hay nada claro.

@jcontrerasa

 

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