Se acaban mini partidos políticos colombianos. No había mucho que salvar.

Por: Ricardo Galán.–

Todo indica que por cuenta de la oposición del Polo Democrático a cambiar las reglas del juego, los mini partidos políticos colombianos quedaron condenados a desaparecer.

El gobierno y los partidos no llegaron a un consenso para aprobar una norma que les permitía a las minorías hacer coaliciones para sumar los votos necesarios para mantener sus licencias. Lo curioso del caso es que el Polo Democrático podría ser víctima de su propio invento.

La pregunta es ¿valía la pena salvar a esos mini partidos? La respuesta es que no, salvo el Mira que es el único que ha dado muestras de seriedad, coherencia, organización y disciplina. Los demás que entre el diablo y escoja.

El Partido Verde, que logró unir a los líderes más representativos de la renovación política colombiana, como Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa y Gilma Jiménez terminó vendiéndose a la Unidad Nacional por una untada de Nutella.

Cambio Radical, el Partido de Germán Vargas Lleras está moribundo desde que su líder decidió subirse al bus de la Unidad Nacional y liderar la reelección de Juan Manuel Santos. Sin contar que algunos de sus caciques regionales terminaron comprometidos en escándalos por corrupción y alianzas con paramilitares.

El Polo Democrático Alternativo desperdició los 8 años en que los bogotanos le confiamos el Gobierno de la Ciudad. Durante esos periodos no sólo no se avanzó en la solución de los problemas estructurales de Bogotá, sino que no se robaron más porque no había.

Del Polo se salvan el senador Jorge Enrique Robledo la estrella del Congreso. Y en la Cámara Iván Cepeda es la figura de mostrar. En ellos podría estar la esperanza de salvación. Camilo Romero, gran persona y prometedor político montó tolda aparte.

Del Polo se separó, a tiempo digo yo, Gustavo Petro para fundar Progresistas y alcanzó la Alcaldía de Bogotá. La experiencia hasta el momento demuestra que una cosa es legislar y hacer oposición y otra gobernar. Aunque Petro aún tiene tiempo de corregir el rumbo. Progresistas aún no es partido, así que si se pone las pilas tiene chance de ocupar las curules que los otros dejarán vacantes.

Y finalmente, está el Mira que si logra controlar algunos conatos de división, seguramente alcanzará los 450 mil votos que necesita para sobrevivir.

Como vemos no había mucho que salvar. Empezando por el hecho de que esos mismos mini partidos que, sabiendo desde hace 4 años que el nuevo umbral del 3% loes exigiría más votos no hicieron nada para fortalecerse, ganar adeptos o construir coaliciones fuertes y duraderas.

Por el contrario, sus dirigentes se dispersaron hacia otros movimientos, montaron disidencias o como en el caso de Sergio Fajardo en Antioquia, se dedicaron a renegar de sus partidos desde el poder que alcanzaron gracias a ellos.

Así las cosas el fin de los mini partidos es inevitable. Las democracias no son mejores porque haya más partidos, sino porque tengan unos partidos fuertes. En Colombia eso no existe.

 

 

 

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