Conservatismo siglo XXI

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Han pasado doce años y ocho meses, de la entrada al siglo XXI, sin que la vocación democrática de nuestro País, regulada por sus instituciones políticas, muestre interés alguno por reformarlas y adaptarlas a los nuevos adelantos científicos, que, con la era de la informática y la avanzada de las comunicaciones, está dejando a los partidos tradicionales anquilosados en los vicios del clientelismo, antesala de la corrupción, con notable penetración en los entes públicos y privados.

Sus dirigentes, no han tenido la suficiente visión, para mirar más allá de los horizontes democráticos, donde existe todo un emporio de planes y programas de desarrollo con servicio social en todos los ámbitos de la vida Nacional; razón por la cual, se han visto acorralados por las necesidades básicas de sus seguidores, viendo como única salida, convertir los partidos y directorios, en auténticas agencias de empleo y carruseles de contratación con el Estado.

Sin temor a equivocarme, si hacemos un análisis de pura conciencia sobre los postulados de cualquier partido ó movimiento político, llegamos a la conclusión que todas sus tendencias, corrientes y filosofías, conducen a los escenarios de derecha, donde se guardan y conservan las estructuras de toda organización seria y perdurable, que desde luego, debe ser dinámica en el tiempo y en espacio, pero, conservando la esencia de sus bases.

Quienes piensan que el Conservatismo,- que no el Partido Conservador-, es una pieza de museo estacionada en el ostracismo, para guardar las ideas y estructuras del pasado, están muy equivocados. El Conservatismo, analizado con criterios de universalidad y teniendo en cuenta los últimos Gobiernos del Mundo, que han logrado triunfar gracias a sus tesis, programas e ideologías, ofrece plenas garantías para que sus seguidores, puedan desempeñarse, más que todo en la empresa privada, en los contextos de recurso humano, frente a los diferentes procesos de desarrollo de los Departamentos y sus Municipios.

El Conservatismo, es una corriente de derecha, con filosofía dinámica, que se apoya en dos pilares fundamentales: Principios y Valores. Con profundo respeto por la vida, la propiedad privada, la libertad, el orden y la Justicia social, pero, por encima de todo, trabaja constante y permanentemente por la unidad familiar, como núcleo fundamental y esencial de la Sociedad.

Como consecuencia de lo anterior, el Conservatismo, debe entrar en un proceso de modernización y adaptación a los tiempos modernos, lo que le permitirá construir un Partido serio y dinámico, donde se puedan acomodar todas las tendencias y corrientes políticas, que se identifiquen con sus postulados, los cuales deben ser amplios, sin menoscabo de la jerarquía y el orden social e institucional, que está siempre regulado por el Estado de Derecho, bajo las Normas Constitucionales previamente establecidas.

Es un error creer que las bancadas Parlamentarias y las Diputaciones,- que son los mayores portadores de los vicios clientelistas y de corrupción-, marquen las pautas de lo que debe ser el Conservatismo del futuro. Este es un facilismo y craso error en que han incurrido los dirigentes del pasado y esperamos que no incurran los del presente.

El Conservatismo siglo XXI,  hay que estructurarlo bajo las siguientes premisas y bases fundamentales:

1º- Haciéndonos la pregunta de siempre: Hacia dónde va el Conservatismo, esto se logra mediante una convocatoria Nacional, un mismo día y, a una misma hora, en forma virtual, pero siempre orientada desde el Directorio Nacional Conservador.

2º- Lo anterior nos permitiría sacar grandes conclusiones de lo que debe ser la hoja de ruta para construir el ideario del siglo XXI.

3º- Esta convocatoria debe ser de carácter general: Juventudes, profesionales, universitarios, campesinos, industriales, comerciantes, amas de casa; vendedores ambulantes y estacionarios; vendedores formales e informales. Es decir, todos los sectores de la vida Nacional, sin exclusión alguna. Los dirigentes de hoy deben ser conscientes, que, llegó la hora del relevo generacional, hay que dar paso a las nuevas generaciones, con nuevas ideas.

Logrados los anteriores objetivos, y trazada la hoja de ruta, sería indispensable construir un cronograma de trabajo, para impulsar planes y programas de desarrollo que tengan que ver en la solución a los más álgidos problemas que aquejan al País.

El conservatismo Siglo XXI, debe estar presente, apoyando los programas del Gobierno Nacional, siempre y cuando no se salgan de su ideario.

Es indispensable que mediante un cronograma de conformidad con su proyecto político, se manifieste frente al Proceso Paz, que actualmente se adelanta con agentes del Gobierno y las Farc, en la Habana – Cuba. En otras palabras, sería muy importante, que nombraran sus propios voceros. Considero que uno de los problemas de entendimiento que se está presentando en las conversaciones, es desequilibrio político y social, puesto que hay sectores de la población que no se sienten representados.

 

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