Dejar la teoría y ponerse a ejecutar

Por: Luis Genaro Muñoz. –**

Bogotá, 07 de Septiembre ­_RAM_.-Una vez pasada la tormenta, cuando el país empieza a reflexionar sobre lo acaecido en las últimas semanas, cobra una inusitada fuerza la idea de volver la vista sobre lo sustancial, dejando de lado lo meramente accesorio, lo circunstancial, para centrarnos en los resultados, que, a fin de cuentas, es una escala en el que todos nos vemos reflejados. Así como una imagen vale más que mil palabras, una cifra vale más que mil teorías. Y ya cruzado el segundo semestre, se hace necesario que nos concentremos en los resultados que arrojan los estudios sobre el comportamiento de la política cafetera que se ha emprendido desde hace varios años y que, nuevamente, demuestran que lo hecho hasta ahora está refrendado no por discursos o vagas teorías sino sobre hechos palpables.

Ya entrando en materia me complace compartir con ustedes la importante noticia de que la tendencia de crecimiento constante de la producción de café se vio ratificada durante el mes agosto, mes en el cual superó los 770 mil sacos de 60 kilos, niveles, que para el mismo mes, no se registraban desde 2007.

De esta manera la cosecha de café de Colombia, primer productor de café arábigo suave, creció 38 por ciento durante los ocho primeros meses del presente año (enero-agosto) llegando a 6,7 millones de sacos de 60 kilos en comparación con 4,9 millones producidos un año atrás.

El sustancial aumento en la productividad cafetera colombiana se explica por los resultados positivos de los programas de tecnificación y renovación de cafetales emprendidos por la institucionalidad cafetera en los últimos años, combinados con buena fertilización y un clima favorable. De esta manera se espera que la meta de producir 10 millones de sacos durante el 2013 no solo sea  alcanzable sino superable, en la medida en que a partir de este mes se está recolectando una gran proporción de la cosecha del segundo semestre en el sur de Huila, Antioquia y el centro y norte del país. Por otra parte en todos los departamentos se han registrado importantes floraciones para la cosecha del primer semestre del 2014, lo que permite ser optimistas frente al volumen del próximo año.

Sin duda, el avance en reconversión, resistencia a la roya y productividad que se está registrando en las plantaciones cafeteras colombianas no solo se ha convertido en un referente internacional sino que seguramente será un caso de análisis en las discusiones que se avecinan sobre la nueva política agraria.

En cuanto al capítulo de las exportaciones también las noticias son muy positivas, toda vez que registraron un aumento del 20% durante los últimos doce meses llegando a bordear los 8,7 millones de sacos frente a 7,2 millones de sacos puestos en los mercados internacionales en igual lapso anterior. A pesar de las dificultades logísticas de los últimos días, durante el mes de agosto  las exportaciones de café de Colombia crecieron un 58% alcanzando los 920 mil sacos, en comparación con 583 mil sacos vendidos en el mismo mes del 2012. En lo corrido del año 2013 las ventas de café colombiano superaron los 6,1 millones de sacos de 60 kilos, un 34% más frente a los cerca de 4,5 millones de sacos exportados entre enero y agosto de 2012.

Mientras que las exportaciones de café de Colombia registran importantes crecimientos, la cosecha y ventas externas de los países centroamericanos se han comenzado a ver fuertemente afectadas a causa del hongo de la roya y la elevada edad de los cafetos. Reportes recientes informan como en el caso de Guatemala las exportaciones durante agosto cayeron 10,6%, en Honduras en 62% y en Costa Rica se redujeron en 21.3%.

El país cafetero necesitaba de un viraje en su timón para adaptarse a los nuevos tiempos, en los que no solo lo económico o lo político marcan las pautas a seguir sino también el comportamiento climatológico que, como lo recordaba hace poco un experto en la materia, nuestro país es el tercero en el mundo en verse afectado por los vaivenes de su comportamiento caprichoso. De manera, hay que decir que las estrategias de adaptación al cambio climático con la siembra de especies más adaptadas y resistentes, así como con la renovación del parque cafetero, han sido las acertadas. Esto nos ha permitido dar, como lo he recordado en una carta anterior, un salto cualitativo y cuantitativo, que se ve reflejado en la actual producción. Si a día de hoy las plantaciones jóvenes alcanzan el 77%, si el 57% de todas las plantaciones han sufrido una transformación para ser resistentes a la roya, si se ha aumentado la densidad de los cultivos de una manera significativa no es porque se haya producido un milagro de la naturaleza sino que por el contrario ha sido el resultado de las acciones emprendidas con vigor, conocimiento y tenacidad desde la Federación, quien no solo ve lo inmediato sino que se adelanta a vislumbrar el futuro, quien no solo se preocupa por el hoy sino también por el mañana. De esta manera quienes se benefician de estas políticas son todas las personas que de una u otra manera forman parte de la inmensa cadena cafetera y que, a la postre, también acaban beneficiando al país el cual ve, sorprendido y esperanzado, el buen comportamiento de nuestro grano en el presente y en el futuro cercano. Hay que decirlo de una vez: el aumento de productividad de los pequeños productores ha sido sustancial y esto es algo que nos llena de orgullo pues hemos puesto las bases para que miles de cafeteros tengan una producción próspera y pujante que les durante mínimo dos décadas.

Pero nada de estas estrategias habrían funcionado sin la adecuación, adaptación e implementación de determinadas políticas económicas que también han dado sus frutos, como las encaminadas a hacer sostenible su trabajo. Entre los muchos esfuerzos encaminados en esta dirección, como el acceso al crédito, la asistencia técnica, los servicios bancarios, entre otros, se encuentra el PIC, el cual ha sido un salvavidas para todos los cafeteros en esta época de bajos precios. Las cifras demuestran su eficacia. En la ejecución del PIC nos encontramos con cifras realmente dicientes acerca de la bondad de este programa: a fecha de hoy 1.045 cafeteros acceden a este apoyo por día, lapso de tiempo en el que se registran y se aprueban 9.267 facturas. A la fecha, 337.385 caficultores han gestionado esta importante ayuda y hemos ya pagado $667.161 millones de pesos.

En otro orden de ideas, el presidente de la República hizo el jueves anterior un importante anuncio nacional, en el cual informó al país acerca del cambio en su gabinete ministerial, al que denominó como El Gabinete de la Paz. En este se nombró como nuevo ministro de Agricultura a Rubén Darío Lizarralde, a quien el presidente le encomendó “poner en marcha las reformas que ya hemos acordado en la Habana en materia de desarrollo rural: en los próximos 10 años tenemos que sacar adelante lo que no hicimos en los últimos ochenta”. Despedimos a Francisco Estupiñán, quien enfrentó con dedicación el paro. Y también aprovecho para felicitar al paisano Aurelio Iragorri Valencia quien tiene la inmensa responsabilidad de ser el nuevo Ministro del Interior, labor que con toda seguridad realizará con la seriedad y el compromiso que siempre lo ha caracterizado.

** Gerente General, Federación Nacional de Cafeteros

 

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