Propuestas para solucionar crisis Agraria

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Considero que el problema de la crisis Agraria, está en la ausencia de planes y programas de desarrollo. No obstante los miles y miles millones de pesos que para estos efectos constantemente se invierten, van a caer en manos de organizaciones fantasmas y funcionarios deshonestos e incapaces.

A través de esta columna son varias las propuestas que hemos hecho y que el Ejecutivo las está acogiendo, sin tomarse la molestia de citar a sus promotores o por los menos los medios a través de los cuales se han difundido.

Lastimosamente el Gobierno ha caído en los mismos vicios de siempre, sentarse a negociar el futuro del Agro, con los mismos gamonales que lo han venido obstaculizando de tiempo atrás.

Lo hemos advertido, que el auténtico campesino está relegado por una serie de organizaciones, que más que prestarles un buen servicio, se lucran personalmente de los subsidios que les otorga el Estado.

¿Me pregunto: qué hace la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, en la mesa del Acuerdo Nacional Agrario? y ¿qué hace Fedearroz? Por citar únicamente dos entidades, que además de costarle miles de millones de pesos al Estado para sostenerlas, abusan de los pequeños y medianos productores. Si la Sociedad de Agricultores de Colombia, o Fedearroz se liquidan estoy absolutamente seguro que nada pasa y más bien nos ahorramos muchos millones de pesos sosteniendo una burocracia innecesaria, con unos gerentes arrogantes y pretenciosos que estoy seguro tienen sueldos de más de veinte millones de pesos, fuera de una nómina que no se justifica.

Desde luego, que sin apartarnos que las protestas son más que justas, si es procedente que después de varias semanas las convirtamos en propuestas, las cuales deben ser llevadas a las mesas de negociación para cada caso en particular. Debemos ser claros que el paro nacional agrario, venía gestándose de tiempo atrás. Lo que sucede es que quienes los han venido promoviendo siempre caen en el vacío de las falsas promesas de los Gobiernos de turno, que por lo general las cumplen temporalmente, pero después de unos días todo continúa igual.

Hay que aceptar, que al Sector Agrario, se lo han venido robando desde hace mucho tiempo, pero lo más grave, es que entre el Gobierno y los diferentes sectores de la producción, existen una serie de organizaciones, que se convierten en cortina de humo, para no dejar ver la realidad de lo que pasa.

Por eso, considero que como Columnista de varios medios, desde hace varios años, sobre temas del Sector Agropecuario, tengo autoridad moral para proponer a los diferentes subsectores de  la producción y por ende al Gobierno, la siguiente propuesta que después de evaluarla, la considero muy viable, puesto que en los actuales momentos existen todos los presupuestos necesarios para sacarla adelante:

He considerado que esta solución la pueden dar  las: Cooperativas Agroindustriales, de cada uno de los subsectores, las que se podrían encadenar con compradores de los mercados nacionales e internacionales, estableciendo unos parámetros de producción con calidades y cantidades definidas, pero, siempre teniendo en cuenta la modalidad de la agricultura por contrato. Es decir, con mercado asegurado para los productos cooperados.

Como estamos en los tiempos de los TLC, con: Estados Unidos, Canadá, Suecia, Comunidad Económica Europea y otros países de Latinoamérica, es procedente que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, a través de su Oficina de Comercio y Financiamiento, establezca el potencial exportador de productos agrarios con cada uno de estos Países.

Para lograr el anterior objetivo, las diferentes agremiaciones deberían ir pensando, exigir al Gobierno, que en lugar de girar los recursos de los subsectores, a federaciones, fundaciones y asociaciones que actualmente dicen representarlos, lo haga directamente a las cooperativas agroindustriales, que en el futuro inmediato se puedan constituir y que es la forma más eficiente y sana para que todos los cooperados se beneficien.

Si se logra implementar este programa, sería más democrática la participación de los pequeños y medianos productores frente al Estado, puesto que son ellos directamente  los beneficiados y administradores de las partidas asignadas, generándose al mismo tiempo, programas de desarrollo social, como: vivienda, educación, prestaciones sociales, industrialización y comercialización de sus productos con valor agregado.

Al hablar de Cooperativas Agroindustriales, no se quiere decir que los cultivos ancestrales desaparezcan, lo que se busca es sacar al campesino del monocultivo para que tenga varias alternativas cuando llegan las épocas de crisis, como está sucediendo en  la región cafetera, donde se puede diversificar con la guadua ó bambú,  diferentes frutales, entre otras oportunidades que en los tiempos del TLC, si es que somos un poco visionarios se pueden negociar por contrato y a futuro.

Para estos programas existen todo tipo de  ayudas internacionales, pero, lamentablemente como en Colombia pululan las organizaciones fantasmas, es vergonzoso, que  muchos  Gobiernos de la Red de Cooperación Internacional, se sientan frustrados, al saber que sus ayudas humanitarias se dilapidan en ONG piratas que  disfrazadas de investigadores, las reciben y finalmente emprenden las de Villadiego sin dejar ningún rastro. Qué importante fuera que en lo sucesivo estas cooperaciones lleguen directamente a las Cooperativas Agroindustriales con beneficios específicos y con retribución exportable a los Países a portantes.

 

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