“¿Qué vamos a hacer con los Consejos Comunales de Uribe?” Juan Manuel Santos.

Por: Edward Rodríguez.–

Era julio de 2010 a pocos días de iniciar el mandato presidencial. Habíamos estado trabajando durante mas de un mes en el empalme en que el gobierno del Presidente Álvaro Uribe se disponía a hacer entrega del gobierno a su sucesor Juan Manuel Santos. Ese día, una mañana muy soleada y llena de trabajo el vicepresidente había citado a la hoy negociadora del gobierno, Lucia Jaramillo para hablar sobre los Consejos Comunales de Gobierno de Gobierno.

Iniciamos la reunión y la primera expresión del Vicepresidente fue la misma que habíamos hablado y comentado en privado con Juan Manuel Santos: ¿qué íbamos a hacer con los Consejos Comunales de Gobierno que se realizaban en todo el país?

La doctora Jaramillo empezó a hablar mal de los talleres con sorpresa para nosotros. Dijo que eran un desorden, que las personas hablaban de las gallinas y marranos de sus fincas y que el nuevo presidente no estaba para rebajarse y reunirse con campesinos a solucionar ese tipo de problemas.

Cuando Jaramillo dijo eso inmediatamente entendí el desconocimiento que ella tenía del diálogo directo con la comunidad y como esa posición que habían construido con Santos los llevaría a una grave y preocupante problemática en el futuro.

Ese mandato que el presidente electo estaba socializando era preocupante y por eso la reunión. El Vicepresidente y yo le manifestamos que era inconveniente acabar con los Consejos Comunales de Gobierno eliminando una tradición de 8 años donde los colombianos sabían que hacía su presidente y la gente de a pie. como nunca en la historia, le podía hablar, preguntar, contar experiencias y acordar políticas publicas.

Esa tradición la cambiaron por un formato muy particular llamada Acuerdos para la Prosperidad en los que fue derogado lo sustancial, que las regiones hablaban como sabían, sentían, querían y podían. A cambio impusieron unas reuniones los viernes para cuadrar lo que le deben decir al Presidente el sábado.

Mas que cambiar el formato se eliminó fue una forma de gobierno participativa. Una forma de Gobierno donde al Presidente los ministros no podían meterle los dedos en la boca. Donde el pueblo podía ser escuchado por un Presidente que, a su vez entendía y daba la razón a los reclamos y propuestas de un campesino, empresario, alcalde, gobernador, senador, concejal preocupados por las problemáticas de su región.

Vanidad de Santos o no hoy encontramos un país lleno de problemas pidiendo a una sola voz que el Presidente lo escuche.

¡Qué falta hacen los Consejos Comunales de Gobierno! Qué falta hace el dialogo social, justo e independiente en donde las personas se expresen sin formatos, en donde los ciudadanos no tengan que leer lo que los asesores presidenciales quieren que escuche su jefe, sino que digan lo que sienten y que el gobernante pueda decir abiertamente en que se puede comprometer y en que no. En donde los sectores sociales puedan manifestar sus inquietudes y problemáticas y el gobierno pueda hacer seguimiento a todas y cada una de las tareas. Donde encontremos que es mejor hablar y construir con los legales que con los ilegales.

¡Qué falta hacen los Consejos Comunales de Gobierno del Gobierno.

 

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