Ser fiel a una marca, no paga

Por: Laura Agudelo. **

Yo sé que hay cosas realmente trágicas en la vida, pero digamos que en materia de desilusiones, traiciones y engaños, el tema comercial también puede resultar siendo una verdadera tragedia. Como la que estoy padeciendo con Movistar, el que hasta el viernes en la noche era, el operador celular de mis amores.

El año pasado, cuando cambié la vieja BB, por esa inexplicable lealtad que yo suelo tenerle a las marcas, decidí seguir con Blackberry y renunciar a la posibilidad de ingresar al mundo MAC o Smartphone, como ellos denominan a todos los dispositivos inteligentes que no son BB.

El cambio lo hizo mi esposo, pues la cuenta siempre ha estado a nombre de él, hace más de 5 años. Y el firmó una PERMANENCIA de 24 meses, como el celular siempre ha estado con Movistar, porque además nunca hemos tenido problemas de conexión, lo único que hicimos fue actualizar el equipo, renovarlo y ampliar el plan de consumo.

El dichoso BlackBerry Torch, resultó bastante malito pero ni modo, me tenía que aguantar un año para volver a pedir la reposición. El año se cumplió la semana pasada y entonces, decidí hacer la averiguación para hacer de manera correcta la reposición.

El jueves pasado, estuve en el Centro Comercial Santafé y aproveché para ir a la tienda Movistar y averiguar cuál era el trámite que debía hacer y de paso, conocer las diferentes opciones que tenía pues no quería seguir con BlackBerry. El asunto es que estuve ahí, expuse mi situación y me dijeron: “Llame al #604 le cambian el plan (porque además quería aumentar el plan para tener más minutos), y de paso, pide la reposición y se la mandan a la casa”. Yo pensé, ¡es perfecto! 

Acto seguido, llamo al #604, le cuento toda la historia al que atendió (toda la historia es tengo una BlackBerry y quiero pasar a Smartphone y de paso, ampliar el plan de minutos, etc.). Él me contó los beneficios económicos de tener una cláusula de permanencia a 12, 18 o 24 meses, para que el Smartphone me saliera más barato y yo le dije, si quiere hágala a 5 años, yo no me quiero ir de Movistar, si así me va a salir más barato el equipo. Él también me explicó lo del plan. Y cambié el plan de pagar 125 mil pesos a pagar 149 mil pesos mensuales. Acción que él  hizo de una y luego me dijo, “ahora llame al #654 y ahí pide que le envíen el equipo que si hay disponibles”.

Se me olvidó llamar el mismo jueves y lo hice anoche viernes y esta fue la piedra que me gané. Resulta que la cláusula de dos años de permanencia, NO ES con Movistar sino con BlackBerry. Y si me quiero cambiar de BB a Smartphone, tengo que pagar una multa por cambiarme, porque apenas han pasado 12 meses y faltan otros 12. Eso me parece inaudito, o sea, la permanencia NO es con Movistar sino con Blackberry y por eso la multa.

Eso me parece muy mal. Y bueno, digamos que me relajo y entiendo (aunque NO lo entiendo tampoco), pero si es así, porque ni en la tienda de Santafé ni en el #604 me explicaron lo de claúsula con Blackberry?, si en los dos (tienda y #604) me pidieron el número de celular, la cédula del titular, ¡todo!, ¿porqué solo la tercera persona que me atendió, cuando además, ya había hecho el cambio de plan me dice esto de la permanencia?

Eso es lo que  me tiene indignada. Además, el cambio de plan de datos ya se produjo y entonces, como todavía tengo la BB pues no tengo acceso al correo electrónico y yo trabajo con eso.

Para rematar, me voy el sábado a Falabella y a la tienda MAC, y me dicen que solo venden el dichoso Smartphone con plan y el plan más barato sale por casi 100 mil pesos, pero si yo ya tengo un plan, ¿para qué comprar un celular con otro plan?

Eso es lo que me tiene indignada con la marca. ¿Me están cobrando la fidelidad?, yo pensé que Movistar quería clientes felices, satisfechos, pero claramente no.

Hoy martes, cinco días después, sigo sin poder recibir correos en mi BB y eso está afectando mi trabajo, pues yo no estoy todo el tiempo sentada frente a un computador para poder resolver las inquietudes de mis clientes,  y Movistar no resuelve nada. Así van las cosas. Ser fiel a una marca no paga.

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