El Ojo del Halkón, Los colombianos nos podemos remontar de la adversidad

 Por: Rudames.–

BOGOTA, 12 de Octubre ­_RAM_ Después de ver lo que sucedió en el último partido de la Selección Colombia en su calidad de local, ante Chile, podemos decir que los colombianos estamos hechos de una madera bastante fina y de la oscuridad podemos pasar a la luz y de la adversidad a las cosas positivas.

No es fácil para los entendidos del fútbol que los marcadores se remonten, luego de 45 minutos de un verdadero fracaso, lo que puede llegar por falla en la estrategia del entrenador o por el mal juego de los jugadores, que pueden estar en una de esas normales tardes malas para cualquier deportista, como en la vida todas las cosas tienen altibajos y no siempre los jugadores hacen un mismo partido cada que saltan a la cancha y como pueden estar como héroes, se pueden volver villanos en el momento menos indicado, muchos campeonatos se han perdido en los últimos minutos, porque es cierto aquello que los partidos terminan cuando se da el pitazo final. (Aclaro esto del pitazo, porque en muchas regiones del mundo donde nos están leyendo no entienden este término, pues para lo que para nosotros significa el final del partido, en otros países como en Méjico es una vulgaridad)

Lo que sucedió en Barranquilla se puede calificar de un gran milagro, de una estrategia o simplemente de coraje de los once muchachos dirigidos por Peckerman, que le pusieron toda la fuerza y el deseo de sacar el partido adelante, no hablemos de calidad, hablemos de un reto, de no dejar perder una oportunidad y el deseo inmenso de figurar en la historia del balompié, como grandes aspirantes a hacer un gran papel en una copa del mundo, en este caso en Brasil 2014.

No es mi interés hablar de fútbol, una de las cosas que más me apasiona y que creo siendo modesto, conozco un poco, pero cuando veía el partido y escuchaba algunos comentarios, caí en cuenta de algo, que de verdad los colombianos podemos dar vuelta a la página de la historia colombiana, principalmente en estos momentos cuando, aunque no queramos entender estamos en un verdadero caos, por temas tan delicados, como la inseguridad, el posible fracaso de los esperados diálogos de paz y la situación económica, porque a pesar de los esfuerzos del Gobierno en dar casas a los más desprotegidos, nos encontramos en un dilema, cuando en Colombia cada día se nota más la diferencia que hay entre unos y otros y nos damos cuenta que los ricos son más ricos y los pobres más pobres.

No son muy creíbles los datos del DANE, cuando dice que el desempleo ha bajado, cuando lo que está sucediendo es que la informalidad crece a pasos gigantescos y los profesionales tienen que dedicarse a trabajos totalmente diferentes a los de su propia profesión, para poder responder a sus responsabilidades como padres y madres de familia.

También dicen las autoridades y ahora que hablaba de fútbol, como la frase de nuestro querido “Pibe” Valderrama, todo bien, todo bien, pero las cosas no están bien, el robo callejero sigue su marcha, el paseo millonario se posesiona cada día más y la justicia no castiga a los verdaderos delincuentes, porque no todos los que han cometido una falta son calificados de la misma forma y los ladrones de cuello blanco andan por las calles o simplemente están pagando condenas pírricas, porque sí es cierto que en Colombia en más de una vez es más peligroso robarse un huevo que la gallina y todos los pollitos.

Seremos tan fuertes y capaces los colombianos que hemos podido vivir más de cinco décadas en medio de una guerra sin cuartel entre las FARC y otros grupos alzados en armas y el Gobierno, y todavía no llegamos a un acuerdo de paz, a pesar de que no somos quien para decir quiénes son los responsables, muchos han sido los intentos para conseguir la paz y han fracasado, se dice que Andrés Pastrana le entregó el país a las FARC y les dejó tomar un nuevo aire durante los diálogos del Caguán, y ahora estamos a puertas de que los diálogos que se adelantan en La Habana, que son un gran esfuerzo del presidente Santos, ya sea por la causa que sea están a punto de fracasar.

Santos ha dicho claramente este fin de semana que ve que se acerca el fracaso en estos diálogos y lo que más llama la atención es que el vocero del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana salga a responsabilizar a las FARC de la demora que se está presentando y éstas a su vez traten de decir que el Ministro de Defensa es enemigo de la paz y exijan una serie de cosas, que a simple vista el Gobierno no podrá entregar.

Estos diálogos de paz tienen muchos enemigos, son enemigos ocultos, unos porque les interesa que la paz nunca llegue y porque la guerra es un gran negocio y otros simplemente por jugadas políticas cuando ha comenzado una campaña electoral para el Congreso y la Presidencia de la República, que lo primero que ha dejado es un vergonzante ausentismo de los padres de la patria para asistir a las sesiones ordinarias y extraordinarias.

No se trabaja, pero si se cobra y a pesar del escándalo de la prima de más siete millones de pesos para cada congresista, estos no trabajan y les importan sus propios intereses dejando de un lado los de la comunidad.

A pesar de todo este panorama tan oscuro, estamos seguros que como en el partido Colombia – Chile, los colombianos seremos capaces de remontar ese marcador y no solo clasificar sino que ganaremos el campeonato que en nuestro caso es sacar adelante al país y dejar un país mejor a nuestros hijos y nietos.

Esta es responsabilidad de todos, porque debemos de formar hombres y mujeres de bien, hijos responsables que no estén pensando únicamente en lo que los padres le pueden dar, sino que se preparen para seguir la tarea de conseguir un mejor país y no que cada día se mire con tristeza lo que está sucediendo con una juventud en medio de la soledad, llena de conflictos, irrespetuosa, que no le importa la vida de los demás y que solo piensa en la maldad. Ellos no tienen la culpa, la tenemos los mayores que hemos sido cómplices en muchas cosas malas que ellos hacen, porque no estamos pendientes de donde andan, donde están sus amigos y lo peor de todo, que estamos pasando por un verdadero caos en donde el valor de la familia es de cero, pues padres e hijos andamos por diferentes rumbos.

Por más que haga el Gobierno, ni en los colegios, ni en las universidades, se podrá formar el hombre del futuro sino tiene bases desde su casa y es cuando siempre los veremos protestar con o sin causa, no respetando los derechos de los demás.

La invitación es pues para cambiar, para trabajar por un mejor país y para seguir el ejemplo de nuestra selección, que nos demostró que cuando se quiere se puede y que cuando se trabaja en conjunto, las cosas salen bien.

Nota: Con vergüenza de periodista escuché la rueda de prensa al final del partido Colombia-Chile y  recordé lo que me habían dicho algunos colegas en Europa hace algunos años: “Que pena que la prensa Colombiana sea la que haga la mala imagen de Colombia en el exterior” y me di cuenta que tienen sobrada razón, porque a pesar del gran trabajo hecho por Peckerman y sus muchachos el 90% de las preguntas fueron negativas y pesimistas y eso nos hace recordar y pensar porque la gente está dejando de ver los noticieros, porque se han vuelto aburridores y negativos, no se habla sino de cosas negativas, crónica roja y todas las cosas buenas se quedan guardadas en el cajón de mis colegas los periodistas. Para muchos de los que preguntaron la noche del viernes, lo mejor es que Colombia, a pesar de que clasificó a Brasil 2014, se quede en casa, porque ya está eliminado, porque no creen que haya un buen equipo y no valoran el gran trabajo hecho durante toda esta eliminatoria.

Hay que tener responsabilidad y darnos cuenta que los periodistas debemos de mostrar la cara bonita de lo que tenemos y las cosas positivas, porque lo que digamos y hagamos son de gran influencia en la gran masa, lo que no quiere decir que estoy diciendo que escondamos las cosas malas que nos ocurren, pero para que más violencia de la que vivimos a cada día.

El buen periodista hace las cosas de manera positiva y cumple con ese gran apostolado de ayudar a los demás y de hacer que la gente piense en las cosas buenas y no siempre en lo malo. Debemos de formar mejor a los periodistas del mañana y dejar el amarillismo de un lado, para contar que vivimos en un gran país, rico en riquezas naturales y lo principal de todo, rico en la calidez y el valor de sus gentes.

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