Otra locomotora sin rieles y sin maquinista

Por: Tatiana Cabello.–

Un popular personaje del programa radial “La Luciérnaga” saluda cada lunes a la audiencia, a sus compañeros de cabina y les dice: “prácticamente se acabó la semana y prácticamente se acabó el año”. Esta vez me permito usar su saludo y adaptarlo a un pensamiento que me viene dando vueltas en la cabeza hace varios días: “Prácticamente se acabó este periodo de gobierno”.

Gracias a Dios no hay Juan Manuel que dure cien años en el poder, ni colombiano que lo resista. Llegó a la casa de Nariño con una abrumadora votación, con la oportunidad de oro de llevar al país a una nueva época de prosperidad para todos. Hoy, 3 años después, pareciera que el gobierno nunca arrancó.

Paros del sector salud, paros agropecuarios, paros estudiantiles, paros camioneros, paros cafeteros, paros mineros… cada medida de aceite pareciera hecha para demostrarle lo mentirosas que fueron esas cinco locomotoras. Ni carros de balineras alcanzaron a ser. Lástima.

Tal vez el más triste de los errores fue creer que en realidad venía una locomotora de la innovación. En este tema sí que nos metieron los dedos en la boca. Si bien somos un país de gente creativa –con mucha alegría e ideas para desarrollar–, estamos en manos de un Gobierno enfocado en apoyar a los empresarios ya consolidados y no en aquellos nuevos que buscan generar valor y progreso desde el talento. Es cierto, para el Gobierno justo, moderno y seguro es más importante continuar con el asistencialismo que con el apoyo a la superación.

A pesar que en campaña el candidato Santos nos puso un pegajoso ritmo electrónico que repetía “más trabajo, mejor pagado”, llegó el 2013 y ahora sabemos que esto no se concretó y que hasta podríamos verlo como propaganda engañosa. No solo traicionó a su amigo el expresidente Uribe; nos mintió a todos los colombianos. Los trabajos como arroz nunca llegaron y las oportunidades para hacer empresa y dinamizar la economía tampoco.

Hace días conocí a José H, un joven emprendedor cartagenero (lo pueden encontrar en twitter como @_Jose_H) que me puso un ejemplo de lo mal que aplica el gobierno el concepto de apoyo. Si bien el problema de la vivienda es fundamental para el desarrollo de un país, los recursos que se han destinado están por el orden de los 4,2 billones de pesos, mientras que la “locomotora” de la innovación y el emprendimiento recibirá en el mismo tiempo recursos por 420 mil millones de pesos, es decir un 10%. En ambos sectores se tiene una población beneficiada aproximada de 600.000 personas, pero una cosa es regalar el pescado y otra enseñar a pescar. La balanza está absolutamente inclinada hacia el populismo, que no impulsa sino que dopa las necesidades básicas insatisfechas. Igualmente me terminaba de argumentar José H que incluso las líneas de crédito para la innovación del gobierno y Bancoldex son entregadas en un 87% para las grandes y medianas empresas (las consolidadas) y tan solo el 13% para las pequeñas y las microempresas. Claramente no se piensa a futuro ni se cree en el talento de nosotros mismos y luego nos lamentamos por la cantidad de ‘cerebros fugados’ que hacen riqueza en otros países y generan bienestar en esas otras latitudes.

Le creo a este niño genio que me habló con certeza y conocimiento de las cosas. Le creo porque contra viento y marea (y apostando todo su capital y apoyo familiar, luego de ser una mente altamente valorada en multinacionales europeas) se vino a su país a montar una fábrica de innovación e ideas, la única en Latinoamérica y una de las 7 que existen en el mundo. No en vano Bavaria, Corona, Argos, Bancolombia y decenas de grandes empresas han confiado en sus servicios para llevar sus productos a otro nivel. El mismo que me dejó maravillada con la idea de crear la embajada en Sillicon Valley para impulsar ese talento digital que hay en Colombia, en vez de solo enfocarnos en burocracia diplomática que no produce valor agregado.

Somos un país innovador en medio de la carencia a la que nos aboca el Estado. Prueba de esto es el premio obtenido hace ya unos meses por Medellín, siendo esto la muestra de  que para ganar en innovación, para hacer más grande un país desde el talento, es importante invertir dinero, pero también invertir fe y convicción.

Por si acaso: creo firmemente que la convención del uribismo en Bogotá fue un éxito. El “desorden” que se dio el sábado da cuenta solo de un desborde en la cantidad de personas, lo cual traduce un espíritu nacional por retomar un rumbo. La farsa, la mentira y el verdadero caos están en La Habana. Allá es donde están burlándose a carcajadas de la esperanza de un país.

@tatacabello

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