De caudillos y otros tintos

Por: Ricardo Galán.—

La Convención del Centro Democrático y la intriga de un candidato tan buen manipulador de encuestas como mal perdedor, despertó el interés de dos columnistas y del bufón de la Corte sobre el caudillismo al que consideran peligroso e inconveniente para el presente y el futuro de la Nación.

Critican, con razón, que se quiera poner el apellido Uribe al Centro Democrático y la foto del caudillo en el tarjetón de sus listas al Congreso. Critican, sin razón, la elección legitima de Oscar Iván Zuluaga como candidato oficial. Ignoran, por conveniencia, la propuesta política que el Centro someterá a consideración de sus electores.

Los dos columnistas y el payaso del circo incurren en una contradicción y varios olvidos. Los columnistas, imagino por ser jóvenes apolíticos y haber pasado la mayor parte de sus vidas en el exterior. Y el comodín por lambonería y conveniencia.

La contradicción, utilizar el término uribismo para referirse al movimiento que apoya las ideas de Alvaro Uribe y uribistas a quienes lo conforman. Por un lado critican a quienes pretenden ponerle al Centro Democrático el apellido Uribe a manera de prefijo, por el otro lo utilizan como adjetivo calificativo. Curioso error en los columnistas que además son excelentes escritores.

Olvidan los columnistas y el saltimbanquis del régimen que el caudillismo en Colombia no es nada nuevo. Que este ha sido, desde su fundación, un país de caudillos. 

Olvidan que la falta de partidos políticos sólidos, con principios claros y plataformas políticas de largo alcance, con organización y reglas del juego estables, respetables y respetadas ha sido suplido en el ejercido del poder por una larga lista de caudillos cuyos apellidos han servido para marcar, como si fueran de su propiedad, ideas, normas, sitios, ciudades, plazas y banderas.

Deberían recordar:

  • Que la Constitución de 1886, que nos rigió por 105 años, era conocida como la Constitución de Nuñez.
  • Que el Partido Liberal se fundó con las ideas del General Santander y ha sido el partido de Olaya Herrera, Mosquera, Santos, López Pumarejo y López Michelsen, Lleras Restrepo y Lleras Camargo, Barco, Gaviria y Samper y sus correspondientes dinastías en plena “renovación” por estos días.
  • Que el Partido Conservador fue fundado por Mariano Ospina Rodríguez y conocido como el partido de Caro, Holguín, Uribe, Gómez y Pastrana. También con sus correspondientes dinastías.
  • Que el MRL, Movimiento Revolucionario Liberal, fue el movimiento de Alfonso López Michelsen.
  • Que el Nuevo Liberalismo, fue el partido de Luis Carlos Galán cuyos tres herederos, agudos críticos del caudillismo, Juan Manuel, Carlos Fernando y Claudio ocupan hoy altos cargos en el mundo político gracias a que su papá fue un caudillo.
  • Que las Farc eran de Manuel Marulanda, Tiro Fijo y Jacobo Arenas.
  • Que el ELN era de Camilo Torres y el Cura Pérez.
  • Que las AUC eran de los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño.
  • Que el Cartel de Medellín era de Pablo Escobar y el de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela.
  • Que Cambio Radical es un partido fundado por el nieto de un Caudillo. Dirigido por el hijo de un caudillo. Que obedece a las ordenes de un caudillo. El Plan B del nieto del caudillo para llegar al poder.
  • Que el Partido de la U, fue fundado por un Santos con el claro propósito de usar la primera letra del apellido del caudillo que hoy tanto les incómoda a él y sus fanáticos para llegar al poder.

Como se ve, la historia política de Colombia ha estado marcada por la presencia y poder de los caudillos. Lista en la que no aparecen Jorge Eliécer Gaitán, Carlos Pizarro, Manuel Cepeda y Alvaro Gómez Hurtado asesinados porque, en su condición de caudillos, se atrevieron a desafiar el poder de otros caudillos mimetizados en unos partidos políticos de fachada que funcionan como simples agencias electorales cada 4 años para que sus herederos, parientes y descendientes se perpetúen en el poder.

Que poca autoridad tienen algunos, como el adulador de la Corte, que ha medrado en todos los gobiernos de los últimos 25 años sin pudor alguno y cuya gran frustración es no haber podido dejar de ser un simple sacamicas del poderoso de turno.

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