Es para analizarlo sin pasión desbordada

Por: Esteban Jaramillo Osorio.–

Bogotá, 21 de Noviembre ­_RAM_. Se ve desesperado a Hernán Torres, su equipo no cuaja. Todo tiempo pasado, titulo incluido, para él fue mejor. Sufre el estratega campeón. Por su estrella, hay con él tolerancia crítica, pero los resultados acosan y rendimiento y funcionamiento ofrecen reparos.

Sobreexcita Millonarios a sus hinchas en cada intervención ofensiva y llena de nervios la tribuna cuando lo atacan. Merodea por el área contraria confundido, sin claridad, sin gol. Se hace dueño de la pelota, del terreno, juega con desesperante lentitud, carece de ingenio creativo, termina atropellando al rival, sin llegar a la red.

Cuesta ver a Robayo de atacante central o en la posición de Mayer, a este en la de Otalvaro, lesionado; a Torres de alero derecho, a Dayro de armador, lejos del área donde es letal, o en las bandas de ataque, sitio ideal para sus condiciones.

A Yuber Asprilla, solitario en la raya izquierda, sin apoyos, tirando enganches hacia el medio, su perfil, de fácil control; y a Wasson enredado con el balón en cada una de sus intervenciones, alejándose del arco, cuando su misión es llegar a él. Confusión total, porque no llega su majestad el gol.

Hay tiempo. Es, básicamente, el mismo equipo campeón.¿ Porque no intentarlo con otra actitud?

  Share: