La misericordia viene en cajitas

Por: Ricardo Galán.—

Una tremenda lección de comunicación nos dio este fin de semana el Papa Francisco cuando sorprendió a los miles de fieles que acudieron al Angelus al recetarles una nueva medicina para el corazón.

En apenas un minuto con 58 segundos, desde su tradicional balcón pontificio Francisco despachó la receta: “Quería sugerir a todos ustedes que estáis aquí en la plaza un modo para concretar los frutos del Año de la Fe, que llega al final. Se trata de una ‘medicina espiritual’, llamada Misericordina”.

La Misericordina, explicó su Santidad, “Son 59 pastillas que ofrecen el amor, el perdón y la fraternidad”. “No os olvidéis de tomarla porque hace bien al corazón, al alma y a toda la vida”.

Sonriente Francisco mostró una cajita igual a las que utilizan las medicinas tradicionales. En ella se puede ver la ilustración de un miocardio con los vasos sanguíneos, una breve explicación de la posología.

“Puede usarse tanto en niños como en adultos, todas las veces que sea necesario”, rezan las instrucciones.  No tiene efectos secundarios ni contraindicaciones” finaliza el prospecto.

Temo que esta última indicación no se cumplirá. La Misericordina si tendrá efectos secundarios. Creo que cambiará para bien y para siempre la manera de comunicar de la iglesia católica. Veamos por qué:

¿Cual era mensaje? La misericordia. Un concepto intangible. Lejano, que el diccionario define como un atributo divino en la religión católica. Así que hablar de la misericordia en pleno Siglo XXI, cuando lo único que parece importante es el comercio, la competencia y la tecnología no es fácil. Aun viniendo del Papa y ante una audiencia cautiva un sermón sobre la misericordia suena viejo, aburrido. Como leer el evangelio o explicar su significado.

De hecho de los 15 minutos que duró la aparición del Papa en el balcón más de 10 se fueron en la exposición sobre un evangelio que apenas llamó la atención. En cambio el minuto y 58 segundos que duró la receta de La Misericordina no sólo captó la atención de los asistentes sino que obtuvo aplausos y generó comentarios alrededor del mundo.

¿Qué cambió? La Forma. Presentada como un fármaco que viene en una cajita de medicamento, con una imagen del corazón y la promesa de beneficios claros y concretos hace que una persona por lo menos repase el significado de la misericordia y, quién quita, se arriesgue a tomar la receta.

Lo que hizo el Papa Francisco este domingo fue convertir una virtud intangible en algo concreto que se puede ver y tocar. Dar y recibir. A partir de hoy por lo menos para los católicos, la misericordia viene en cajitas.

 

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