Lucho Garzón desafía la Ley de Garantías

Por: Ricardo Galán.–

El Ministro Consejero para el Diálogo Social y la Movilización Ciudadana, Lucho Garzón, el mismo que se queja porque dice que la pagan por no hacer nada, está convencido de que la Ley de Garantías y las normas que prohiben la participación en política de los funcionarios públicos no rigen para él.

El Ministro Consejero anunció este lunes en su cuenta de Twitter @GarzonLucho la reactivación de su blog “Lucho Libre” con la publicación de un post titulado “Uribe, ¿Y su corazón grande? una andanada en contra del expresidente y el candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga.

Todo un manjar y un desafío para las autoridades electorales y disciplinarias encargadas de cumplir y hacer cumplir la Ley de Garantías Electorales que se reactivó con el anuncio del Presidente, Juan Manuel Santos de aspirar a la reelección.

Todo lo que hace y dice Lucho Garzón en su blog va en contravía de lo prohibido por la Ley para los funcionarios públicos en temporada preelectoral, especialmente para quienes trabajan en la Presidencia de la República.

La violación es tan flagrante y las pruebas tan contundentes que parece un reto del Gobierno Santos a la Procuraduría y las autoridades electorales a ver hasta donde los dejan llegar en su pelea contra la Ley de Garantías.

¿Por qué el Presidente Juan Manuel Santos puede participar en política y su Ministro Consejero no? Porque el único funcionario público que puede participar el política activa es el Presidente de la República una vez anuncia que es candidato. Y con restricciones.

El siguiente es el texto de la entrada publicada el 25 de noviembre de 2013.

Uribe, ¿Y su corazón grande?

Su odio, doctor Uribe, contra el presidente Santos no puede llevarlo a falsear realidades, ni a menospreciar logros, ni a confundir objetivos, ni a utilizar verdades a medias.

¿Su sucesor se convierte automáticamente en traidor por no ser un clon suyo?¿Acaso buscar la paz no es una obligación constitucional? ¿Los sueños de Bolívar que usted vive reivindicando no corresponden a mantener buenas relaciones con los países vecinos —relaciones que, a propósito, quedaron tan maltrechas en su gobierno—? ¿Rehacer el país vial después de un invierno que mostró la fragilidad de las carreteras, sin tener en cuenta el retrovisor de su gestión, no habla bien del Gobierno de la Prosperidad? ¿No cree que el avance en conectividad tecnológica de estos tres años le hace un aporte a su campaña como aspirante a congresista, pues permite que las ráfagas de Twitter que usted produce le lleguen a mucha más gente? ¿Tratar de corregir los engendros de la Ley 100 —que usted parió, sin echarle la culpa a su papel de parlamentario gestor— no habla bien de la lealtad santista con su señoría? ¿Lograr que la gente encuentre empleo bien remunerado, y no simplemente “trabajito y platica” como usted suele decir, no es un hecho de cohesión social? ¿Confrontar la ilegalidad sin chuzadas y sin “falsos positivos” no hacen que la seguridad ahora sí sea democrática? Que ahora en las marchas indígenas no se utilice el lenguaje homofóbico del pasado, ¿no habla bien del que usted ayudó a elegir?

Doctor Uribe: muchos lo acompañamos como ciudadanos y gobernantes locales en su decisión de confrontar a la guerrilla después del fracasado proceso del Caguán. A su entonces Ministro de Defensa no le tembló la mano para poner en jaque a la guerrilla y conseguir los logros más importantes que se recuerden en la lucha contrainsurgente. Hoy, como un admirable guerrero, tampoco le tiembla la mano digna para construir acuerdos que comprometan al país en una agenda de ruralidad, ni duda en seguir confrontando militarmente a quienes se niegan a hacer política desarmados. El hecho de buscar una paz negociada, que lleve a la dejación de las armas y permita liberar recursos del presupuesto para educación y salud, no le hace mal a nadie y menos a usted, doctor Uribe. Esos dos rubros —educación y salud— son huevitos apestosos y pichos que heredó Santos.

Empiece por no especular sobre qué pasa en La Habana. ¡Conozca el proceso! El que usted coincida con las Farc en una constituyente y en un congreso unicameral no lo hacen ni sospechoso ni débil frente a los demás. De otra parte, el que se una a la paz y a la reconciliación sí le permitiría que su corazón grande —tan en deuda con Colombia— albergue mensajes de amor y no de odio.

Desconocer el activo que es usted para los colombianos es una estupidez. Por eso, uno de los más grandes logros que alcanzaríamos los obsesivos con la reconciliación es que usted reconozca alguna virtud en su sucesor, que se dé un abrazo con Iván Cepeda, que muestre los pasivos que se dan en La Habana pero que reivindique los activos y, sobretodo, que ordene a su clon hacer una campaña propositiva y no simplemente de denuncia para que no terminen pareciéndose a la izquierda que tanto critican.

Eso sí, haya sido del pasado o del presente la amenaza contra su vida, nada le quita importancia a semejante barbaridad. No solamente porque al atentado personal hay que condenarlo venga de donde venga, sino por que estoy seguro de que usted va a ser un baluarte para la paz de los colombianos.

 

@garzonlucho

 

Lucho no escribía en su blog desde el 28 de mayo.

 

 

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