¡Que viva la mermelada!

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Se aproximan las elecciones, con ellas todo tipo de cábalas, los triunfadores serán quienes lleven implícito el sello de la mermelada, los demás, no pasarán de ser un pasaporte a la derrota.

En nuestro País, la mermelada burocrática se ha convertido en el combustible de los partidos y movimientos políticos, sin ella difícilmente sobreviven. A más mérmela, más gloriosos serán.

La filosofía y su ideario solo aparecen en los labios de quienes tienen asegurada su supervivencia en la nómina oficial.

¿Pero qué es la mermelada genéricamente hablando?  Es la deliciosa cocción de pulpa de frutas con azúcar, utilizada en recetas de cocina para untar al pan con mantequilla en las onces que se sirven en horas de la tarde.

El Ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, fue el primero en acuñar oficialmente este vocablo dentro de la Administración Pública, cuando hablando ante una convención de Alcaldes, les explicaba cómo se repartiría la mermelada de las regalías en las diferentes regiones y municipios del País.

Ahora que estamos en plena campaña política, con Presidente/candidato a bordo, el vocablo  mermelada cobra mayor vigencia. Son miles los sedientos de burocracia, que suplican a sus jefes políticos, motivar al alto Gobierno para que les den mermelada burocrática.

Razón no les falta, los vemos   pasearse por los pasillos del Congreso, y ministerios, con los ojos desorbitados, mirada extraviada y caminar pesaroso. Ven fantasmas de nombramientos por todas partes y sueñan ser flamantes jefes con una hermosa secretaria de piernas torneadas y porte de reina de belleza,  colocando a la entrada de su despacho un odioso aviso que dice: “no siga sin ser invitado” o “solo atiendo con cita previa”. Ya no se acuerdan de quienes fueron sus compañeros de infortunio en los duros ajetreos del asfalto y las estrecheces económicas, porque la arrogancia del poder se les subió a la cabeza.

Una vez posesionados cambian de caminado, y el hablar ya no es el mismo de los cafetines, sin embargo, no se dan cuenta que esa deliciosa mermelada que están engullendo, de un momento a otro se les acaba, y tendrán que volver a ser los mismos de antes, acomodarse a las circunstancias de un nuevo desempleado.

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¿Pero cuantas clases de mermelada hay en los actuales momentos, en que la actividad política cobra mayor importancia? Veamos:

1º- Existe la mermelada del Partido de la (U), en la cual se cuecen la mayoría de los ministerios  más importantes, institutos descentralizados y embajadas. Su ficha técnica dice que está integrada por políticos tránsfugas y faltones de diferentes partidos y movimientos, pero, especialmente de rojos y azules, que en los actuales momentos buscan afanosamente regresar a sus bases, pero les da temor hacerlo, puesto que, no están muy seguros de lo que vaya a suceder en las elecciones venideras. Estos personajes son expertos en los batidos de mermeladas compuestas, no les importa virar de un partido a otro, lo importante es tenerla  para satisfacer sus apetitos burocráticos. El Partido de la (U) es la fábrica de este tipo de menjunjes, regentada por un imberbe de doce años que nació con la nómina burocrática bajo del brazo, amarrada con el cordón umbilical, para llevar a la presidencia a Alvaro Uribe Velez. Es decir,  ya cumplió su función, sin embargo, quienes la manejan, no saben cómo enfrentar la precocidad de tan malcriado adolescente.

2º- La mermelada Roja: dicen los que la consumen, que don Simón Gaviria, la mezcla con garrote y zanahoria, que a la hora de repartirla se reúne con su padre el Ex presidente César, para que le aconseje qué tanto merece cada quién, para no ir a cometer errores e injusticas.

3º- La mermelada azul: su jefe máximo, Omar Yapes Álzate, con una experiencia política y legislativa de más de cincuenta años, no quiere comprometerse con una mermelada ordinaria, prefiere seguir esperando, puesto que su partido en los actuales momentos es el fiel de la balanza, que por donde se incline, nombrará presidente de la República en el 2014, pero, sus seguidores están desesperados con tanta demora, de continuar así, muy seguramente habrá una desbandada de conservadores a otros partidos y movimientos políticos.

Todo indica que los coqueteos del Presidente Santos, no han convencido al jefe conservador, prefiere esperar, qué pasará en la convención de enero del 2014. A lo mejor, irse con candidato propio en la primera vuelta, con eso, en la segunda, no solamente le darán mermelada de buena calidad, sino también: ponqué, langostinos y champaña de la más exquisita cosecha.

4º- Mermelada para Transeúntes: son los funcionarios que ingresan al Gobierno, no por recomendaciones políticas, ni tampoco remolcados por padrinazgos. Son el grupo de los intocables y amigos íntimos del Presidente, se jactan de ser sus consejeros, hablarle al oído, pero cuando le hacen meter las de caminar, salen corriendo a buscar los responsables, así les toque pagar para que carguen con la cruz a cuestas.

Total que la mermelada, pasó de ser un artículo de estantería en tiendas y supermercados, para convertirse en todo un gentleman de la burocracia oficial, con poder de decisión y mando en todas las instancias de la vida Nacional.

No cabe en la cabeza de nadie, que la mermelada burocrática existente en Palacio de Nariño, se embodegará hasta que pasen las elecciones. No olvidemos, que también tiene fecha de vencimiento, si no se cumplen las cábalas políticas, les tocará engullírsela, sino que lo digan los Señores del Invima, que son tan expertos en estas lides.

 

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