Unas cuantas ciclorutas no nos hacen Bike Friendly

Por: Juan Manuel Robledo.–

Me gusta la nueva campaña de la Alcadía de “Mi estilo es Bici”. Me parece fenomenal ver que crean en la bicicleta como medio alternativo de transporte.

Pero aunque soy feliz montando en bicicleta por Bogotá debo ser realista y franco con ustedes, montar por las calles de Bogotá no es tan fácil y amigable como lo pintan en los videos institucionales. Intuyo que muchos ya se habían dado cuenta de eso igual que yo.

En eso concuerdo con Jaime Ortiz Mariño, creador de la ciclovía, quien en una reciente conversación que tuve con él, exclamó, “¡montar por Bogotá es para guerreros!”

Como ciclista frecuente en ciclorrutas y calles, he tenido reflexiones y sentimientos que pude identificar y articular mejor luego de este encuentro. Quiero hacerle eco al mensaje más importante, para mí, entre varios que me dejó esa charla y es que el debate sobre la bicicleta debe abrirse nuevamente.

“De seguir promoviendo su uso de manera tan abierta y libre, corremos el riesgo de perder el terreno que hemos ganado hasta ahora, que todo el esfuerzo se diluya”, advirtió el hombre que nos dio la ciclovía hace 40 años. Considero valiosa la opinión y visión de este hombre.

Para el arquitecto Ortiz Mariño, abierto contradictor de las ciclorutas, estas vías nos tienen “ahorcados, son un cuello de botella para el desarrollo de la bicicleta”, pensando en una Bogotá de aquí a 40 años.

Quizás algo que nos falta es lo mencionado por el estudio Biciudades 2013, realizado por el BID y la American University, donde se dice que “los proyectos sobre el uso de bicicletas son rentables y beneficiosos para la calidad de vida de los habitantes, sino que también requieren una integración sustancial a los planes de desarrollo urbano para poder evitar problemas futuros”.

Ver estudio BIDhttp://www.scribd.com/doc/169714279/Biciudades

En mi opinión a Bogotá le falta más de esa integración.

Yo me pregunto cómo es posible que en una ciudad con 376 kms de ciclorutas, ¿sólo el 2% de los trayectos se hagan en bicicleta? Ese 2% en número reales significa que a diario se hacen 441.135 viajes, de los cuales “el 22% tienen como finalidad ir a trabajar y el 7% dirigirse al lugar de estudio”, según Rafael Rodríguez, Secretario de Movilidad de Bogotá.

No es poca cosa, pero podrían ser más. La topografía de la ciudad lo permite pues en general es bastante plana. El clima también es propicio. Si bien nuestros inviernos son lluviosos, no hay nieve y los veranos son moderados. En cambio las condiciones climáticas en Europa son más extremas pero la cultura de la bicicleta nos lleva años luz.

¿Por qué? Porque la bicicleta es incluida en todos los aspectos. Considero que en realidad no somos tan bike friendly como me gustaría que fuéramos.

Top 20 ciudades Bike Friendly – http://www.businessinsider.com/the-worlds-20-most-bike-friendly-cities-2013-4?op=1

Debe haber algo que no termina de cuajar.

“No vamos a tener una revolución de la bicicleta por tener unas cuantas ciclorutas o calmando el tráfico en algunas calles, se debe hacer de todo y en todas partes”, dice David Hembrow autor del blog ww.aviewfromthecyclepath.com. La ciudad de Groningen en Holanda es un claro ejemplo de esto.

Video Groningen – http://vimeo.com/76207227

Bogotá es la cuidad latinoamericana con el mayor número de ciclorutas permanentes, tiene 376. Sumado al compromiso de la actual administración por incrementar esta red en 38.7%, es decir 145.5 kms, serían un total de 521,5 kms.

GRAFICO 1

 

Actualmente nos sigue Santiago de Chile con 192 kms y sin embargo el porcentaje de la población que usa la bicicleta como principal medio de transporte es del 3%, un punto más que nosotros a pesar que los doblamos en infraestructura vial. Estos datos fueron revelados por el estudio Biciudades 2013 antes mencionado.

GRAFICO 2

Las ciclorutas bogotanas actuales, en su diseño y concepción existen para atravesar la ciudad, por eso muchas corren paralelas a grandes avenidas (NQS, 68, 80, ElDorado).

Lo que comprende una de las propuestas de Ortiz es la movilización para zonas más pequeñas, en una escala más local y probablemente usando calles más pequeñas. La pregunta clave de Ortiz fue: Bicicletas para quién, cómo y dónde.

El debate debe centrarse en cómo se harán estas movilizaciones zonales, en nuevas ciclorutas, en bicicarriles como el recién inaugurado cerca de Mundo Aventura, en carriles delimitados por líneas amarillas o pintados de verde o azul, en corredores verdes o en calles sin marcar pero donde se respete una velocidad máxima de 30kms/h para vehículos o, anárquicamente. Son muchas las opciones  y ejemplos existentes en otras ciudades del mundo como los vistos en el video de Groening.

En mi opinión, una falla de Bogotá es la dependencia del carro para trayectos cortos. Esto es en parte cultura pero también por falta de tener la posibilidad estructural y de seguridad para hacer esos trayectos cortos en bicicleta. No sólo necesitamos la infraestructura vial sino también un respeto generalizado por las normas básicas de tránsito. Este último si es responsabilidad del Distrito por permitir la rampante anarquía vial bogotana.

Otro punto mencionado en el estudio y que me recuerda el caso bogotano, es que “las sendas (ciclorutas) están dispersas de forma aleatoria, lo que limita el alcance del posible transporte más allá del uso recreativo”. No siempre es conveniente o necesario tener que buscarlas para ir de un lado a otro y no siempre conducen a dónde uno va. Los bicicarriles me parecen una buena opción. Devuelven al ciclista sus derechos sobre la vía manteniendo cierta barrera física con los vehículos pesados.

Así que me uno a la idea de reabrir y enfocar el debate acerca del uso de las bicicletas a proporciones reales, que no se desinfle el tema y se pierda el impulso y lo logrado hasta ahora por hacerlo a la loca.

Bogotá es la capital Latinoamericana con más ciclorutas, pero eso no la hace la más bike friendly. Estoy seguro que la mayoría lo pensaría dos veces antes de permitir o sugerir a sus mamás hacer las vueltas de la casa en bicicleta, ¿o me equivoco? En una ciudad realmente amigable con la bicicleta la gente de la tercera edad puede salir tranquilamente a pedalear. Este no es el caso bogotano.

Sin embargo, la celebración de la Sexta Semana de la Bicicleta es una buena señal de que vamos por el sendero correcto. Falta que la iniciativa realmente penetre en los planes de diseño y en los presupuestos. Como concluye el Biciudades 2013, “El uso de bicicletas es uno de los medios de transporte urbano más sostenibles. Salvo caminar, requiere menos recursos naturales y produce menos desechos que cualquier otro”.

Espero siga creciendo la apuesta por la bicicleta y se facilite un uso seguro para todos. La movilidad en Bogotá, y Colombia, está en franco deterioro y la bicicleta al igual que el metro o el Transmilenio, ofrece una opción real, y de hecho mucho más económica que debe ser considerada con la seriedad que se merece.

 

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