De Reojo con Santiago Harker


Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá, 07 de Diciembre ­_RAM_.-. Plasmar en 383 páginas un paralelo total de la historia colombiana, desde el punto de vista costumbrista de años atrás hasta nuestras fechas no es cosa fácil y es precisamente lo que acabamos de ver en una de esas obras a las que nos tiene acostumbrados Villegas Editores, para mostrar la belleza y la importancia no solo de los paisajes sino de la gente de nuestro país.
Al mirar, porque esta es una obra para mirar y deleitar la vista, nos damos cuenta de la manera como se ha hecho una investigación minuciosa de cada una de las situaciones que se presentaron en el pasado y que continúan pasando, pero de manera totalmente diferente y lo importante de esto es que se pueda tener un paralelo entre las mismas y se viva ampliamente lo que vio el ojo visor del fotógrafo, que nos está contando lo que pasó en el momento.
No es fácil escribir y mucho menos entrevistar a un fotógrafo, los que hemos ejercido el periodismo por muchos años, hemos contado con esa gran compañía, porque yo considero que el fotógrafo es para el periodista el complemento total, lo que no quiere decir que ellos, a pesar de la manera que miran las cosas no la puedan plasmar en texto, como quizá nosotros lo haríamos en la fotografía. Pero reafirmo que cuando hago una nota sin tener el fotógrafo al lado, me falta algo y cuando veo publicado lo que escribí, estoy de acuerdo con esa necesidad de esa excelente compañía.
A raíz de la obra Colombia de Reojo, de autoría del fotógrafo bogotano Santiago Harker, me aventuré a hablar con él y encontré un gran ser humano, un hombre que ama lo que hace y lo mejor de todo, un verdadero artista en todo el sentido de la palabra.
Santiago Harker —tal vez el fotógrafo documental colombiano más importante de su generación— ha seguido por varios años los pasos de la Comisión Corográfica, ese importante grupo de científicos, cronistas y artistas que, liderado por Agustín Codazzi, recorrió, a lomo de mula, seis provincias de Colombia a partir de 1850, por casi 9 años, con el cometido de levantar los mapas de esas provincias y registrar sus habitantes, sus paisajes, sus costumbres y sus modos de vida.
Muchas de las imágenes que Harker captó en sus recorridos aparecen aquí cotejadas con láminas originales de la Comisión, creando una interesante lectura tanto de los cambios como de las permanencias que se han dado en el país a través de los siglos.
En Colombia de reojo Harker, siempre en busca de nuestras raíces y siempre con un sentido de humor muy colombiano, compara 52 láminas de la Comisión —cuya titulación original se respeta— con las fotografías tomadas por él de los mismos lugares y otros aspectos de las regiones, 160 años después.
Además, en justo homenaje a Codazzi, Harker documenta aquí también algunos lugares de la costa caribe, esa alucinante región de nuestro territorio que Codazzi soñó con conocer pero no pudo, pues la muerte lo sorprendió en 1859 estando ya en la población de Espíritu Santo (hoy Codazzi), cerca de Valledupar.
Antes de presentar la conversación con Santiago Harker, quiero presentarles quien es, porque de verdad es bastante interesante y quizá desconocido para muchos, porque se ha dedicado a hacer las cosas como de verdad a él le gusta, no es normal que un ingeniero mecánico, con una buena trayectoria de carrera haya decidido viajar por el mundo y hacer de la fotografía un estilo de vida, al que se ha entregado por completo, la charla es amena y muchas veces se editan las entrevistas para mejorar quizá algunos errores que se presentan dentro de la misma, pero fue tan natural la de Harker y este periodista que opté por dejarla totalmente original y espero que les guste, que la critiquen si es necesario, pero que vean que el nuevo estilo de periodismo es moderno y espontáneo, para que lo entienda cualquier clase de lector que llegue hasta estas páginas.

SANTIAGO HARKER. Fotógrafo documental bogotano. Su obra ha sido exhibida en Colombia, Ecuador, Venezuela, México, Estados Unidos, Islandia y Dinamarca. En 1992 publicó Colombia Inédita, en 1998 Wayuu cultura del desierto colombiano y en 2009 Apalaanchi pescadores wayuu, las tres con Villegas Editores. Entre los libros que incluyen su trabajo están: Descubriendo Ecuador (National Geographic) y Canto a la realidad (Lunwerg Editores, España). En 1988 recibió una beca de creación del Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, para realizar un ensayo fotográfico sobre los Parques Nacionales Naturales de Colombia, y en 1994 la beca Fulbright para estudios de posgrado en el San Francisco Art Institute. En 2004 obtuvo una beca del Ministerio de Cultura de Colombia y la Comisión Fulbright para desarrollar el proyecto “Huellas de plata” en Albuquerque, Nuevo México. Santiago Harker enseña fotografía en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. Este año fue convocado como jurado del Concurso Iberoamericano de Fotografía Documental —Pictures of the Year Latam 2013—, con sede en Fortaleza, Brasil.

Entrevista
Nos encontramos con Santiago Hacker, “Colombia de Reojo”. Me llamó mucho la atención, una pregunta que le hicieron esta mañana, porqué de reojo si hace las fotos de frente? Quiero entender, nunca los fotógrafos miran de frente, no?

Santiago Hacker: Es que por lo menos yo cuando voy a hacer una foto y veo que el personaje está en la esquina, me parece interesante ese personaje allí y yo tengo la cámara prácticamente preparada, me coloco en un sitio así, me volteo y le hago la foto, entonces de alguna manera no es de frente sino lo que estoy viendo aquí con el rabillo del ojo, digamos no, y por eso yo lo veo como de reojo, lo miro así y dice esto es interesante y simplemente me volteo y le hago la foto al personaje, y en la mayoría de los casos ni se da cuenta que le hice la foto.

RAM: Hay algo que a mí me ha llamado mucho la atención, cuando empecé en periodismo me hicieron acompañar de fotógrafos, y después descubrí que los fotógrafos podían escribir porque veían otras cosas que los periodistas no veíamos, eso le pasa a su fotografía?

SH: En la medida que uno tenga más experiencia y haga muchas más fotos y todo eso, uno empieza a coger una visión personal de la realidad y seguramente yo descubro cosas que una persona que no tenga la experiencia mía no descubre, yo las veo porque además soy un viajero y he viajado muchísimo por muchos sitios y todo el conocimiento de los lugares, de lo que veo, ahí viene todo.

RAM: Otra cosa que me llamó la atención en la entrevista que le hacían esta mañana, a ver, creo que maneja muy bien la fotografía digital, pero parece que no está muy de acuerdo con los anexos que le están colocando a las cámaras, es mejor con los visores?

SH: Si, mejor con visor, lo que pasa es que yo ya tengo presbicia, entonces casi la veo borrosa, para empezar, la pantalla, para tomar fotos con pantalla y en segundo lugar, yo creo que es muy importante, yo creo que cuando uno mira la pantalla pierde la visión periférica de un poconón de cosas que están ocurriendo y sucediendo y pierde uno un poco la atención de lo que va a fotografiar, por eso me gusta ver el visor, porque está viendo lo que va a salir únicamente, porque si tiene aquí un elemento y otro elemento y otro elemento y aquí tiene la pantallita, está viendo todos estos elementos al mismo tiempo y no solo la pantalla, que a mí me parece importante que solo sea la pantalla o lo que está fotografiando.

RAM: Y quién es usted?

SH: Yo soy un ingeniero mecánico retirado de esa profesión, estudié una maestría en ingeniería industrial y administración por fuera, en Inglaterra y ahí me di cuenta que yo quería vivir en el mundo de la aeronáutica; a mí de pelao me encantaba los aviones y cuando llegué allá me di cuenta que no, que yo era un viajero, que lo que me gustaba eran los viajes y otras culturas, meterme en otras culturas, aprender de esas culturas y entonces ahí tuve la sensación de que yo iba a hacer un viaje y que me iba a salir de la ingeniería y duré 10 años haciendo 2 años de ingeniería, 2 años de viaje, 2 años de ingeniería, 2 años de viaje.

RAM: Para financiarse…

SH: Para financiarse por un lado y por otro lado porque necesitaba plata aquí para comprar un apartamento para mi mamá y cosas, o sea, yo no tenía una situación económica solvente y entonces tenía que conseguir plata y después de 10 años de ese mundo de 2 años de ingeniería y dos años de viaje, ya no fui capaz de trabajar como ingeniero otra vez, entonces me tocaba decir mentiras todo el tiempo y yo no soy así, entonces me abrí de eso y durante esos años de viaje empezó la fotografía, porque yo hacía fotos. Yo siempre he viajado solo, hacía fotos en los sitios adónde iba y luego las mostraba cuando volvía y me daba cuenta que la gente se emocionaba viendo las fotos entonces pensé que de golpe la fotografía me pagaba los viajes y por eso me dediqué a la fotografía.

RAM: La fotografía da dinero?

SH: No, la que hago yo no, da como para sobrevivir y de golpe para hacer unos viajecitos por ahí pero plata, plata, la da la fotografía publicitaria, comercial que yo odio porque no quiero jefes, pues si me paso de ingeniero y me bajo el salario 10 veces, por lo menos que sea para no tener jefe y entonces ese es mi propósito en la fotografía, no quiero jefe y por eso me dedico a la fotografía artística o documental.

RAM: Bueno, el único libro que he mirado con detalle suyo es “Colombia de Reojo”, veo que hay una investigación muy fuerte porque tiene que hacer paralelos entre pinturas y lo que va a ser la fotografía, es decir, usted no solo tiene que tener un ojo visor tan fuerte sino una mente fotográfica total para recordar, tal cosa lo tengo en pintura y donde encuentro la foto, casar una foto de esas, sí se puede decir así, cuanto puede durar?

SH: Es difícil hacer esas parejas, yo me di cuenta hace unos 5 años hablando con un historiador, con Jorge Orlando Melo, él me habló de la Comisión Corográfica y yo si tengo que confesar que yo no sabía mucho de la historia de Colombia, yo desde hace unos 7 u 8 años me he dedicado más bien a estudiar un poquito, a leer libros sobre la historia de Colombia, todo eso como para entender qué somos hoy en día, de porqué todo eso somos diferentes o quizás somos los mismos del S XIX hoy en día, entonces como para poder entender un poquito eso, yo hablando con Jorge Orlando Melo, me mencionó la Comisión Corográfica y a Codazzi.

RAM: Hagamos una aclaración para nuestros lectores: Jorge Orlando Melo es uno de los grandes historiadores de este país, un gran intelectual, pero lo principal que él hizo fue mantener en el número 1 en América Latina y en el mundo a la Biblioteca Luis Angel Arango, como director, creo que el trabajo de Melo ha sido extraordinario.

SH: Sí, pues hablando con él hace unos 5 años, él me dijo, mire la Comisión Corográfica, porque yo había hecho un trabajo sobre el camino real que venía de Cúcuta a Bogotá, fui a mostrárselo a él, entonces él me dijo mire las láminas de la Comisión Corográfica, váyase a la Biblioteca Nacional y yo me fui a la Biblioteca Nacional pues, a mirar todas las láminas y me di cuenta que yo en varios de esos sitios donde había estado Codazzi yo había estado, en muchos de esos sitios y entonces dije, pues interesante, saqué todas las láminas que pude, pues eso está en internet, entonces las bajé en el computador, las miré y empecé a comparar con mi archivo, con lo que yo ya tenía y me di cuenta que yo había ido a muchos de eso sitios y que inclusive había parejas que funcionaban bien dentro de esas láminas de los mismos sitios donde había estado Codazzi y me pareció interesante esto y me fui al Archivo General de la Nación y encontré un mapa de 1862 que era producto de lo que la Comisión Corográfica había hecho porque Manuel María Paz que fue el último artista de la Comisión lo había impreso en Paris en 1862 con toda la información que había tenido la Comisión Corográfica y entonces me puse a mirar el mapa, lo conseguí, me lo copiaron digitalmente allá en el Archivo General y luego fui a la Biblioteca Luis Ángel Arango y allá había un libro que hablaba exactamente del recorrido de la Comisión Corográfica, era como la memoria de la Comisión, donde habían ido, de que pueblo a que pueblo, en que año, todo, entonces cogí ese libro y empecé a mirarlo con el mapa y coincidía perfecto; por donde habían ido exactamente entonces logré hacer en ese mapa gigantesco todo el recorrido de la Comisión Corográfica, con todos los pueblos a los cuales ellos habían visitado en los años que habían visitado, y con ese mapa me fui a buscar sitios que yo no había estado, que la Comisión si había estado, a fotografiar, ya sabía que habían las láminas de la Comisión en los sitios por ejemplo, del oriente antioqueño, cuando fui, yo llevé las láminas en la tarjeta de memoria y entonces cuando de golpe llegaba al sitio, a uno sitio que era como de golpe, ahí habían pintado la lámina, entonces yo miraba y decía, “ah sí, es aquí” y entonces listo, tomaba la foto y era ese sitio 150 años después.

RAM: Es decir que la investigación y la fotografía la ha hecho usted solo.

SH: Si, yo hice todo, es más, este libro lo pagué yo totalmente, hice todos los viajes, me costó bastante plata pues aquí en Colombia viajar no es barato, pero estuve feliz, dichoso la pasé, absolutamente maravilloso.

RAM: Que tiempo?

SH: 4 años y medio le trabajé a esto.

RAM: Con descansos?

SH: Con descansos, porque hoy en día que voy a hacer un mes de fotografía, me toca sentarme mes y medio en el computador para archivar todo. Al mismo tiempo, yo estaba haciendo el proyecto, porque yo aprendí indizaje para hacer los libros en mi computador, entonces, iba, hacía el viaje, después archivaba todo y una vez archivado, recogía lo que me parecía interesante para meter en el libro y sacaba fotos también de lo que llevaba, porque es que la Comisión fue a muchas partes, entonces tengo muchas fotos de muchos pueblos, inclusive algunas fotos de muchos pueblos que no pude meter, porque tenía muchas páginas el libro y uno pues tiene que ser consciente de eso.

RAM: Cómo define “Colombia de Reojo”

SH: Para mí el mejor proyecto y el que más me interesa a mí, muestra mucho la fotografía que hoy en día estoy haciendo, un poco diferente a “Colombia Inédita” que tiene como más base en el paisaje. Esta es mucho más de paisaje urbano, de gente en la calle.

RAM: Le preguntaba en una oportunidad a Benjamín Villegas, cómo es que ustedes se arriesgan para hacer esta clase de libros, que no son para la gente común y corriente, sino para ciertos sectores, si es lucrable o no?

SH: No, no lo es, o sea, uno no va a tener mucha plata, no creo que ni Benjamín Villegas ni yo vamos a hacer mucha plata de un libro así, pero hay una necesidad enorme de también hacer estos proyectos, porque si estos proyectos no los financia alguien, ahora que estamos en la globalización, que todos nos estamos volviendo iguales, alguien tiene que salir a buscar en qué somos diferentes, porque es que somos, que es lo que es ser colombiano, de alguna manera que crea esa memoria colectiva. Al Gobierno no le parece interesante crear esa memoria colectiva y yo digo es muy importante porque muy pronto todos vamos a ser iguales y yo creo que la diferencia es muy importante para todos, para sentirnos que somos un grupo diferente.

RAM: Llama mucho la atención las parejas que usted hace, por algo, a pesar de que es una pintura de donde viene la idea, cuando usted hace las fotos, si uno cierra los ojos y vuelve y los abre se da cuenta que no es mucha la diferencia, si notó eso?

SH: Si, pero yo si lo quiero decir que yo nunca de forma consciente salía a buscar por ejemplo una foto que sea para esa lámina, uno no puede salir así, uno cuando sale a hacer fotografía tiene que tener la mente totalmente abierta y dejarse emocionar por lo que le toca, es la calle la que dicta el contenido de las cosas y las fotos, entonces uno va a ver lo que le pase, pero también me he dado cuenta que yo de forma inconsciente termino haciendo parejas, no solo entre la lámina y la foto que hice sino las parejas que hay entre fotos, yo las voy haciendo, ya me acostumbré a hacerlo. Soy un fotógrafo que hace libros, entonces hacer parejas es muy importante, en ese proyecto que tuve yo anterior que fue “Huellas de Plata” por allá en un camino viejo español entre Méjico y Estados Unidos y fue igual, fui a hacer parejas y no iba buscando la pareja de esto o de lo otro sino totalmente abierto a lo que me pasara, pero inconscientemente voy haciendo parejas, entonces este libro tiene eso, tiene una cosa muy interesante y es que las parejas están hechas en el viaje, o sea que no tengo una pareja de Nariño con Boyacá, no, es en el mismo sitio hago las parejas, sin realmente hacerlo de forma consciente.

RAM: Hacer fotografía en este momento que todo el mundo está haciendo fotografía, porque todo el mundo también está siendo periodista y están haciendo una serie de cosas, pero se distingue mucho el fotógrafo que es profesional y que quiere hacer las cosas. Alguien que hace tan buena fotografía ha hecho reportería alguna vez en su vida?

SH: No, no hice reportería gráfica porque pues como yo lo decía, yo me gradué como ingeniero mecánico, luego trabajé para compañías como ingeniero, ahí me di cuenta que odiaba a los jefes, detestaba a los jefes y cuando me pasé a la fotografía, dejando la ingeniería pues fue un bajón enorme en los ingresos, pero dije, por lo menos que no tenga jefe y entonces me dediqué a la fotografía documental y por eso no hice reportería gráfica, por eso no me metía a trabajar con ninguna revista, no hice fotografía publicitaria ni comercial porque eso tiene jefe y a mí no me interesaba.

RAM: Todos los artistas, entre los que están los fotógrafos dicen, tal cuadro, tal pintura, tal cosa que hice es la que llevo más marcado en mí, usted que lleva marcado, hay alguna fotografía?

SH: Si hay una foto que inclusive presenté este año en Fotográfica que está en un libro de Villegas Editores que se llama “Wayuu. Cultural del Desierto Colombiano”, de una cabrita por allá en Puerto López, pero yo estaba era haciendo una fotografía de un par de ventanas de una casa abandonada por allá en Puerto López, Alta Guajira, y con trípode, con todo organizado, para que me quedara todo enfocado, todo bien expuesto y todo y en el momento en el que puse el ojo para tomar la foto, pun, apareció la cabra, tomé la foto, hice dos fotos, porque no alcancé a hacer nada más y pues yo quede muy agradecido porque es que eso tiene un componente enorme de suerte, entonces esa foto en particular me toca porque tener esa suerte es ocasional, muy rara vez le pasa a uno como fotógrafo de tener tanta suerte para hacer una foto muy buena.

RAM: A los fotógrafos y a los periodistas a veces se nos escapan cosas, nosotros a veces decimos, se nos escapó un reportaje por cualquier cosa, una foto que haya dicho “se me escapó” y porque?

SH: Que no haya podido hacer? A veces me ha pasado que no estoy totalmente concentrado y veo la fotasa dos minutos después, ya no la hice, y eso fue por falta de concentración, la fotografía es concentración.

RAM: Le gusta fotografiar personajes?

SH: No hago retratos, yo solo o yo hago retrato espontáneo, no le pido permiso a nadie, ni le digo a nadie que me pose.

RAM: Pero le gusta hacerle fotos a gente de la vida pública?

SH: No, a políticos?

RAM: A políticos, a gente importante como a deportistas, nada de eso…

SH: Nada de eso me interesa, porque eso es una foto posada, a mí me gusta la aventura de la fotografía. Me gusta voltear la esquina y encontrarme el absurdo total y eso Colombia tiene mucho y “Colombia de Reojo” tiene mucho de eso, lo que uno encuentra a la vuelta de la esquina en el absurdo total y lo que digo, Latinoamérica en particular, pero Colombia es muy importante en eso, tiene mucha aventura en la calle, entonces eso es lo que me gusta, por eso es que no me gusta estar fotografiando políticos, no, eso no me interesa.

RAM: Que es fotografía?

SH: Pues la fotografía es un lenguaje, entonces uno aprende a través de los años a ser elocuente con la imagen, que uno no tiene que ponerle un texto al lado de la imagen o cuenta la reflexión que uno tuvo en ese instante o el pensamiento, pero que la foto diga cosas. Yo he aprendido a hacer que mis imágenes digan cosas.

RAM: Ha llorado o ha festejado por una foto?

SH: Festejado si, llorado no me acuerdo… no, cuando uno está haciendo fotografías de situaciones horribles, uno tiene que aislarse un poco de eso o si no termina mal, yo creo que usted como periodista sabe perfectamente que si está contemplando una masacre por ejemplo, se tiene que aislar un poco de toda esa parte horrible porque si no no es capaz de racionalizar lo que quiere hacer. En la fotografía es igual, uno tiene que aislarse un poco de eso y pensarlo en forma estética por decirlo así, aunque lo que está viendo es un desastre.

RAM: A veces no es bueno hablar de la profesión pero, hay buenos fotógrafos en Colombia?
SH: Si, si los hay.

RAM: Hubo o hay?

SH: A mí me tocó una cosa. Ha habido muy buenos fotógrafos, por ejemplo, yo admiro muchísimo el trabajo de Carlos Caicedo, me parece el mejor reportero gráfico que ha tenido Colombia. Lo que pasa es que él trabajo para un periódico, El Tiempo, y él realmente no tiene archivo hoy en día, entonces eso me parece un triste final digamos, pero a mí me parece que Carlos Caicedo es un tipo maravilloso. Hernán Díaz me parece un gran retratista, Abdu Eljayek me parece un buen fotógrafo y todo eso, pero a mí me pasó una cosa, que yo quiero que no le pase a la generación que viene y es que a mí me tocó empezar de cero, absolutamente nadie de la generación anterior mía me ayudó a nada. Abdu Eljayek a veces me prestaba su guillotina para cortar el papel cibachrome con el que yo hacía las fotos, pero nunca hubo como un contacto ni como una clase que me contara que era lo que ellos habían aprendido durante todos esos años para que de ahí en adelante yo me apoyara en eso, para salir más adelante.
Y a todos los fotógrafos de mi generación nos tocó empezar de cero, a todos, y yo quiero que la generación que viene detrás de mí sepa lo que yo he aprendido a través de la experiencia durante 30 años, entonces yo dicto clases en la Universidad Nacional. Me gusta la Universidad Nacional porque tiene todos los estratos y quiero pues que eso sea abierto a toda la sociedad, por un lado y por otro lado, ahí tengo unos muchachos, yo salgo con ellos a hacer fotografías de viaje, cuando ellos van a hacer alguna cosa me llaman y yo voy o al contrario, cuando yo me voy a hacer fotos por allá en un sitio, los llamo para que ellos vengan y me acompañen y ahí van preparándose y los voy ayudando a que salgan adelante, entonces yo espero que las nuevas generaciones, estoy seguro que las nuevas generaciones van a tener mejores fotógrafos que mi generación.

RAM: Santiago es triste o alegre?

SH: Yo cuando estoy viajando soy absolutamente feliz y dichoso, me siento mejor persona.

RAM: Sin importar las circunstancias…

SH: Yo manejo bien la cosa de los viajes, he tenido momentos duros en los viajes, pero he tenido también momentos muy buenos. Siempre he sido muy feliz en los viajes. Cuando me toca venirme a Bogotá a levantar plata para poder hacer las otras cosas, ahí la cosa se pone un poquito más dura, porque levantar plata para pagar los viajes, fuera de estos libros y todo eso, no es fácil, entonces Bogotá me estresa un poco más, pero hay momentos en los que me empiezo a sentir como que me quiero pelear con todo el mundo y cojo un transmilenio, me voy al terminal de transporte y me voy por allá, me voy a 4 horas de Bogotá, 3 horas de Bogotá y busco un pueblo, paso una semana y estoy feliz y dichoso y regreso aquí a la ciudad.

RAM: Cuando uno invierte en hacer un libro, puede tener la posibilidad de perder, porque no se va a recuperar dinero ni nada, lo hace por satisfacción?

SH: Si, porque me encanta, es mi manera de compartir y demostrar el trabajo también, Es un poco el espíritu que yo tuve desde le comienzo, de ir a hacer un viaje y luego compartir el viaje con la gente; entonces un libro es una manera muy interesante de compartir porque es una cosa que dura 20 años, 25 años, y si lo dejan en un sitio visible, la gente va y lo ve, y lo ve mucha gente, entonces esa es una manera que a mí me parece más interesante, como una exposición también, entonces en esos momentos, no estoy pensando en hacer plata, porque estoy es pensando en compartir con la gente el trabajo y porque es allí donde se cierra un ciclo, cuando uno finalmente muestra a la gente las fotografías, entonces para mi esos son proyectos que son muy importantes, no los pienso como una gran financiación de la vida, pero pues me da una platica como para poder sobrevivir y estoy haciendo lo que me gusta que es lo que yo quiero hacer en la única vida que uno tiene.

RAM: Y cómo miramos la otra Colombia de reojo? Esta Colombia que usted muestra es la de la gente común y corriente, la de la gente que trabaja, la gente bella. Esa Colombia complicada que tenemos de política, económica y todo, cómo la ve usted en este momento?

SH: Pues yo no tengo ningún aprecio por los políticos de este país, me parece que una buena parte de lo que estamos sufriendo, todo se lo debemos a estos políticos que nunca fueron generosos, entonces no tengo mucho aprecio por ellos, pero yo espero que hayan fotógrafos que hagan fotos de los políticos, pero eso no es para mí.

RAM: A ver, mi pregunta es otra, con ese ojo visor que usted tiene tan agudo, como se ve Colombia, con sus problemas políticos, económicos y todo, como se ve?

SH: Pues en este libro de “Colombia de Reojo” yo muestro algunas cosas que uno ve en los pueblos, que la gente intenta como tapar, que eso no existe o que eso no es Colombia. Pero Colombia es así, entonces varias o muchas de las fotos que están en el libro muestran Ejército, pero eso es seguridad democrática. Uno va a cualquier pueblo por allá aislado adonde yo voy, por lo general yo no voy a pueblos turísticos, sino a pueblos aislados y si eso está lleno de Ejército, entonces eso también tiene que salir en las fotos, para que la gente sienta lo que uno siente y creo que todos están de acuerdo que eso es Colombia.
Allí también hay algunas fotos de animales muertos, pero es que la Colombia rural es así. El que tiene finca o el que nació en finca o el que está en finca y vive en el campo, le ha tocado matar gallina torciéndole el pescuezo, y ha matado al cerdo y lo ha colgado allí, ahí está la cabeza y así es la Colombia rural y de ahí venimos todos, entonces yo quería incluir eso, escenas que eso para mí es una parte importante de Colombia.

RAM: Si fuera a escribir lo último que quedara escrito en un libro o en cualquier lado hablando de Santiago, como lo definiría?

SH: No sé, pues que la gente diga: este tipo sí que se gozó la vida, porque eso es lo que yo quise. Yo me acuerdo que de pelao o de adolescente yo decía, no me puede pasar que yo llegue a los 60 años y lo que yo siempre quise hacer en la vida no lo haya hecho porque ya no me queda tiempo para hacerlo, entonces procuré toda la vida, al contrario hacer todo lo que se me ocurría de joven, irme lo más lejos posible, conocer el mundo lo que pudiera de joven porque no iba a tener ataduras y me podía ir, estaba libre de hacerlo y que cuando llegara yo a los sesenta y tantos años pudiera decir: hombre, pues quizá no hice todo lo que quería, pero si hice muchísimo, entonces me iré contento.

RAM: Cuantos años de fotografía?

SH: 30 años de fotografía y calculo que me quedan otros 10. Tengo 62, voy a cumplir 63, que me queden otros 10 años de fotografía.

RAM: Hay profesiones que no tienen final, no?

SH: Hay gente que ha hecho su última foto antes de morirse o su última crónica antes de morirse. Yo tengo esa otra ventaja, que como uno no depende de una compañía ni nada, porque la compañía lo jubila a uno y uno se pensiona, pues de ahí en adelante tiene que inventarse otra cosa.

RAM: Hay un problema para los fotógrafos en este momento y es la era digital, que va tremendamente, todos los días hay cosas importantes y nuevas, como hace usted para sufrirlo.

SH: Yo estoy muy contento de haberme pasado a digital, me pasé tarde, hace 4 años y medio, pero desde que me pasé le he trabajado durísimo para aprender a hacer fotografía digital bien hecha y creo que ahí voy bien. Lo estoy haciendo muchísimo mejor que hace 4 años y miro ahora lo que hacía en esa época y hoy lo estoy haciendo muchísimo mejor, entonces eso me tiene muy contento, es una tecnología mucho mejor que la tecnología anterior, del bromuro de plata y todo eso, mucho más interesante, mucho más parecida al ojo humano, que tiene esa latitud, uno con el ojo ve el detalle en las altas luces y ve el detalle en la sombra al mismo tiempo, la tecnología digital se está pareciendo cada vez más al ojo entonces, eso me parece muy interesante; ahora es tal la competencia que hay hoy en día que muchos de los fotógrafos se les ha ido a tierra el negocio, incluyendo fotógrafos comerciales que ates tenían estudio, asistentes, secretaria, todo. Hoy ya no, porque ya no pueden pagar eso. Ellos vivían mucho de los catálogos que hacían, ahora las mismas agencias de publicidad es una salita, con la cámara, las luces, contratan a alguien que por dos millones de pesos les hace todos los días los catálogos, entonces por ejemplo, han salido perdiendo muchos “negocios” por la tecnología y hoy en día hay mucho pelao joven con una cámara buena, que además ve la foto, entonces como la ve inmediatamente y además es bueno para el photoshop, un fin de semana arregla perfectamente la foto que necesita hacer y esa es la competencia que tienen todos los fotógrafos comerciales y eso es muy difícil.
Hoy en día si uno no tiene una visión muy personal, tiene un millar de competidores, entonces esto le digo a mis estudiantes, uno tiene que volverse muy selectivo y tener una visión muy personal de la realidad para tener posibilidades de éxito.

RAM: Ahora que viene en su vida, que proyectos hay?

SH: Ya estoy trabajando en otro proyecto, ya llevo como 6 mese dándole a eso, va a ser diferente a “Colombia de Reojo”, es lo único que quiero decir por reserva editorial no lo cuento, va a ser menos grueso.

RAM: Mas rápido…

SH: Si, no quiero tampoco que se vuelva un libro tan grande, quiero una cosa más pequeña, entonces ya le estoy trabajando en ello absolutamente feliz y dichoso.

RAM: El próximo libro por ahí en cuanto tiempo lo vamos a tener?

SH: En dos años lo voy a tener listo, yo me pongo tareas así porque yo vivo de esto, de la fotografía, dicto también clases pero yo soy profesor de cátedra, yo no pertenezco a ninguna universidad en particular, entonces eventualmente me gano una platica por dictar clase, por dictar talleres y todo eso pero yo vivo muchísimo más de los proyectos editoriales que de cualquier otra cosa.

Al cerrar esta entrevista, el fotógrafo Santiago Harker quiso destacar la colaboración de la empresa Terpel que compró 1000 libros para repartirlo entre sus clientes y de esta manera colaborar al financiamiento de la publicación que acaba de hacer. Vale la pena destacar que muchas empresas colombianas se han dedicado a poner su granito de arena no solo para la publicación de libros sino también para eventos culturales y deportivos, como lo que sucede con el fútbol y que gracias a ello se puede contar con la financiación de que equipos como la Selección Colombia de mayores nos represente en Brasil 2014.

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