Diomedes, una vida entre placer y penas


Valledupar, 24 de Diciembre ­_RAM_
Los vallenatos siguen y continuarán llorando por tiempo indeterminado al Cacique de la Junta, quien falleció el pasado domingo como consecuencia de un paro respiratorio mientras dormía. Ahora, lo acompañan en cámara ardiente en la tarima Francisco el Hombre, en la plaza Alfonso López de Valledupar, donde no cesan de corear sus más sonados éxitos. Las exequias se cumplirán este miércoles a partir de las 4 de la tarde.
Entre tanto, a todos los niveles, se rememora lo que fue su vida y obra, a lo largo de los 65 años de existencia, de ellos más de 40 como compositor y cantante.
Diomedes, una vida entre placer y penas, un artículo de Andrés Llamas Nova, publicado en el diario El Pilón de Valledupar recrea precisamente todos los avatares que vivió el Cacique de la Junta y por ello, lo reproducimos a continuación:
La petición de matrimonio que Diomedes Díaz le hizo a Consuelo Martínez bajo la Torre Eiffel, en Paris, le dio la vuelta al mundo; muchos conocieron una faceta desconocida del tímido ‘Cacique’ y otros simplemente aseguraron que por fin se ajuiciaría y que la hora del mujeriego había llegado a su fin.
‘El Cacique de La Junta’ tuvo un sinnúmero de mujeres a su alrededor y siete oficiales. Su relación con la mujer fue sensible y dejó huellas en la música, principalmente en su vida personal, marcada de anécdotas, recuerdos, pasión y tragedia.
Sus amigos cercanos aseguran que no hay manera de narrar todas y cada una de sus historias amorosas puesto que Diomedes era muy prudente, su percepción y expresiones sobre la mujer son más que conocidas a través de canciones y sólo así reflexionaba sobre ellas. Composiciones como ‘Oye Bonita’, ‘El Cóndor herido’ y ‘El regreso del Cóndor’, ‘Amarte más no pude’, entre otras, cuentan la historia, a veces con nombre, a veces con seudónimo y tantas ocasiones con protagonistas anónimas.
Resaltando que con Diomedes Díaz, asegurar su primer o último amor es difícil, su primera unión sentimental fue con Bertha Rosario Mejía Acosta, con quien tuvo su primogénita Rosa Elvira, “la mayor de esta familia tan bonita”.
El locutor Jaime Pérez Parodi, su presentador durante 30 años, compañero y amigo de parrandas es tal vez la persona que más atesora historias del ‘Cacique de La Junta’ porque Diomedes, estaba en su máxima expresión cuando actuaba en las tarimas de, casetas, parrandas, bailes, y conciertos.
“Hay canciones en donde nunca dijo el nombre, ‘La Chinita’, ‘No me la llames más’, ‘La Doctora’ se la grabó a Betsy Liliana, a ‘Patricia’ le compuso ‘Cantando’, a quien más le hizo fue a ella”, dijo Pérez Parodi.
Según el locutor, Diomedes siempre tuvo un carisma impresionante y por esto lo rodeaban las mujeres.
“Él decía que la mejor forma de conseguirse una mujer es cantando, era sencillo pero emocionalmente pasaba de un lado a otro. Conocí en Maracaibo a una india wayúu hija de un cacique, altísima, elegante con unas facciones increíbles y decía Diomedes, yo no sé qué tiene esa mujer que me atrae, con ella tuvo un hijo pero nunca supe más de él. ‘El Cacique’ le decía que la llamaría pero ella le cantó en una mesa, lo siento pero te digo, si te vas, si te vas, si te vas te olvido. Eso fue como en el año 1986”, dijo Jaime Pérez Parodi.
Los gustos del ‘Cacique’ eran muy particulares, sus amigos cercanos dicen que tenía preferencias interraciales y las mujeres de todos los continentes que visitó tenían algo que le llamaba la atención, pero la raza indígena de Colombia y Venezuela eran su debilidad.
Patricia Acosta es la mujer que según los conocedores del mundo musical, inspiró más canciones en ‘El Cacique’. De la unión con ella nacieron “Rafael Santos, Luis Ángel, Diomedes de Jesús y el gran Martín Elías”, su dinastía y continuadores de su legado musical.
“A ella le compuso el ‘Cóndor Herido’, ‘El regreso del cóndor’, la gran mayoría de las canciones en la época de Colacho y Juancho Rois, se las hizo a la mamá del gran Martín Elías”, dijo Javier Fernández Maestre, director de Olimpica Estéreo Valledupar.
Luis Mendoza Sierra, periodista y escritor, autor de la biografía del Cacique, “Un muchacho llamado Diomedes”, asegura que el cantautor era un enamorado empedernido, admirador de la belleza de la mujer.
“Tuvo muchos amores furtivos, otros públicos pero su amor fue Patricia siempre, lo fue toda la vida, a ella le compuso varias canciones empezando por la ‘Ventana Marroncita’, que grabó con Elberto López, esa ventanita son las ventanas de la casa del “Negro Acosta y de Alicia, los padres de Patri en La Junta, saliendo para Carrizal”, dijo el biógrafo.
Doris Adriana
“…y desde entonces entre placer y penas, vivo luchando, vivo luchando”, dice la línea de una de las composiciones del Cacique, que detalla con sencillez la vida del artista. Sus altibajos por culpa de su admiración hacia las mujeres, se acentuaron cuando fue recluido cerca de tres años en la Cárcel Judicial de Valledupar.
La petición de matrimonio que Diomedes Díaz le hizo a Consuelo Martínez bajo la Torre Eiffel, en Paris, le dio la vuelta al mundo; muchos conocieron una faceta desconocida del tímido ‘Cacique’ y otros simplemente aseguraron que por fin se ajuiciaría y que la hora del mujeriego había llegado a su fin.
‘El Cacique de La Junta’ tuvo un sinnúmero de mujeres a su alrededor y siete oficiales. Su relación con la mujer fue sensible y dejó huellas en la música, principalmente en su vida personal, marcada de anécdotas, recuerdos, pasión y tragedia.
Sus amigos cercanos aseguran que no hay manera de narrar todas y cada una de sus historias amorosas puesto que Diomedes era muy prudente, su percepción y expresiones sobre la mujer son más que conocidas a través de canciones y sólo así reflexionaba sobre ellas. Composiciones como ‘Oye Bonita’, ‘El Cóndor herido’ y ‘El regreso del Cóndor’, ‘Amarte más no pude’, entre otras, cuentan la historia, a veces con nombre, a veces con seudónimo y tantas ocasiones con protagonistas anónimas.
Resaltando que con Diomedes Díaz, asegurar su primer o último amor es difícil, su primera unión sentimental fue con Bertha Rosario Mejía Acosta, con quien tuvo su primogénita Rosa Elvira, “la mayor de esta familia tan bonita”.
El locutor Jaime Pérez Parodi, su presentador durante 30 años, compañero y amigo de parrandas es tal vez la persona que más atesora historias del ‘Cacique de La Junta’ porque Diomedes, estaba en su máxima expresión cuando actuaba en las tarimas de, casetas, parrandas, bailes, y conciertos.
“Hay canciones en donde nunca dijo el nombre, ‘La Chinita’, ‘No me la llames más’, ‘La Doctora’ se la grabó a Betsy Liliana, a ‘Patricia’ le compuso ‘Cantando’, a quien más le hizo fue a ella”, dijo Pérez Parodi.
Según el locutor, Diomedes siempre tuvo un carisma impresionante y por esto lo rodeaban las mujeres.
“Él decía que la mejor forma de conseguirse una mujer es cantando, era sencillo pero emocionalmente pasaba de un lado a otro. Conocí en Maracaibo a una india wayúu, hija de un cacique, altísima, elegante con unas facciones increíbles y decía Diomedes, yo no sé qué tiene esa mujer que me atrae, con ella tuvo un hijo pero nunca supe más de él. ‘El Cacique’ le decía que la llamaría pero ella le cantó en una mesa, lo siento pero te digo, si te vas, si te vas, si te vas te olvido. Eso fue como en el año 1986”, dijo Jaime Pérez Parodi.
Los gustos del ‘Cacique’ eran muy particulares, sus amigos cercanos dicen que tenía preferencias interraciales y las mujeres de todos los continentes que visitó tenían algo que le llamaba la atención, pero la raza indígena de Colombia y Venezuela eran su debilidad.
Patricia Acosta es la mujer que según los conocedores del mundo musical, inspiró más canciones en ‘El Cacique’. De la unión con ella nacieron “Rafael Santos, Luis Ángel, Diomedes de Jesús y el gran Martín Elías”, su dinastía y continuadores de su legado musical.
“A ella le compuso el ‘Cóndor Herido’, ‘El regreso del cóndor’, la gran mayoría de las canciones en la época de Colacho y Juancho Rois, se las hizo a la mamá del gran Martín Elías”, dijo Javier Fernández Maestre, director de Olimpica Estéreo Valledupar.
Luis Mendoza Sierra, periodista y escritor, autor de la biografía del Cacique, “Un muchacho llamado Diomedes”, asegura que el cantautor era un enamorado empedernido, admirador de la belleza de la mujer. “Tuvo muchos amores furtivos, otros públicos pero su amor fue Patricia siempre, lo fue toda la vida, a ella le compuso varias canciones empezando por la ‘Ventana Marroncita’, que grabó con Elberto López, esa ventanita son las ventanas de la casa del “Negro Acosta y de Alicia, los padres de Patri en La Junta, saliendo para Carrizal”, dijo el biógrafo.
Doris Adriana
“…y desde entonces entre placer y penas, vivo luchando, vivo luchando”, dice la línea de una de las composiciones del Cacique, que detalla con sencillez la vida del artista. Sus altibajos por culpa de su admiración hacia las mujeres, se acentuaron cuando fue recluido cerca de tres años en la Cárcel Judicial de Valledupar.
Lo acusaron de matar a Doris Adriana Niño, una de sus admiradoras. Seguidora de su música, con quien tuvo una relación sentimental. Por esa muerte fue condenado a 12 años de prisión, luego redujeron su pena a seis y finalmente pasó 32 meses en la cárcel y salió en libertad condicional en noviembre de 2004.
Una nueva época
Dicen que la canción ‘Palomita volantona’ que Diomedes grabó junto a Juancho Rois, fue inspirada en la esquiva Consuelo Martínez, cuando la bogotana que logró comprometer al Cacique frente a las cámaras en Francia, era apenas una niña. Desde entonces y mientras cultivaba otros amores, también sembraba la esperanza en ella y por fin, cuando ella tenía 24 años, llegó Freddy José, el primer hijo del ‘Cacique’ con Consuelo. Mucha agua pasó bajo el puente y un día, por fin Diomedes oficializó la relación y hasta el fin de sus días, permaneció con ella.

20131224-084617.jpg

  Share: