Santos a Mandela

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Soy de los que cree que el Proceso de Paz que adelanta el Gobierno, con los narcoterroristas de las Farc, carece de los principales ingredientes fundamentales para alcanzarla en forma sincera y perdurable: Unidad de Mando

No se justifica que continúen mintiéndole al País, cuando son los principales empresarios de las drogas ilícitas. Según reportes tienen 48.000 hectáreas sembradas en hoja de coca, poseen varios laboratorios para procesarla, y anualmente producen 200 toneladas de cocaína, para ser comercializada en diferentes Países del Mundo.

¿Será que las Farc, dejan tan lucrativo negocio? Que les permite a sus principales cabecillas vivir como reyes, así sea en lo más profundo de las selvas Colombianas, ¿será que se someten a depender de un presupuesto de reinserción, cuando con el negocio del narcotráfico, pueden continuar con su accionar violento y armamentista?

Pensar con el deseo no es un delito, pero si, guardadas proporciones de lo que ha venido sucediendo con las Farc desde el mismo momento en que se inició el Proceso, si es una exageración y  hasta una irresponsabilidad que el Gobierno, a través de sus delegados en la Habana – Cuba, no los llamen al orden para que expliquen el porqué de tan demencial ataque contra la Población de Inzá – Cauca, en la madrugada del Sábado 7 de Diciembre, cuando un camión – bomba, cargado con cilindros explosivos, dejó un saldo de nueve persona muertas, – entre militares y civiles-, casi cincuenta heridos, cuarenta viviendas averiadas y el cuartel de Policía en ruinas.

No se justifica que cuando ya se llevan varios puntos acordados en la mesa de negociación, como es el Acuerdo Agrario y la Participación en Política, continúen hostigando a la Población Civil y como consecuencia masacrando a mansalva a los valerosos servidores de la Fuerza Pública.

¿Dónde está la voluntad de Paz de los narcoterroristas de las Farc? ¿Será, como lo dijimos desde los inicios, que quienes los representan en la mesa de diálogo, no son los auténticos voceros de la organización guerrillera? Por lo menos eso quedó demostrado en el cese unilateral del 2012, cuando la decretaron a partir del 15 de noviembre hasta  enero del 2013, período en el cual se cometieron todo tipo de masacres contra la Población Civil.

Sin embargo, es válido para Colombia, ahora que estamos trasegando  caminos difíciles invocar la imagen y seguir el ejemplo del líder Sudafricano Nelson Mandela. Su ideario y  grandeza no solamente quedan plasmados en los 27 años de prisión, que sufrió por no estar de acuerdo con el Apartheid del gobierno de la época, sino, por su inmenso carisma que transmitió al Mundo, desde la prisión y cuando al salir, con los brazos en alto y sonriente, pronunció la frase que estremeció al Mundo: “con Ustedes empezaré a construir el nuevo País”.

Y en verdad que así lo hizo, fue el presidente de Sudáfrica por varios años. Por sus actos de Gobierno y reconocido bagaje de corte comunitario, convertido en estandartes de Paz, se ganó la admiración y respeto de todos sus gobernados, y el reconocimiento universal.

La población negra y los humiles, de Sudáfrica, fueron los principales beneficiados de su Gobierno, el Mundo se encuentra de luto por su muerte acaecida a la edad de 95 años. Construyó con sus actos de humanidad todo un monumento de paz y de grandeza, del cual Países con problemas de desigualdad social y de violencia como el caso de Colombia, deben tomarlo como ejemplo y esgrimir muy en lo alto la bandera de la Paz, sin odios y sin rencores en pos de una reconciliación Nacional.

¿Será que con el Proceso de Paz en la Habana – Cuba, bajo las orientaciones de nuestro muy diligente doctor Humberto de la Calle Lombana, se logra enarbolar la bandera de la Paz de Nelson Mandela? Considero que puede ser posible, pero estamos muy lejos de lograrlo, por una razón muy sencilla: Estamos negociando con un grupo de subversivos que no son sinceros y no tienen Unidad de Mando en las tropas guerrilleras que dicen representar, lo más grave, continúan empecinados en hechos de violencia.

A menos de cuarenta y ocho horas de ocurrido el atentado en Inzá – Cauca, los negociadores de las Farc, prometen un nuevo cese unilateral por 30 días a partir del 15 de diciembre y hasta el quince de enero de 2014, situación que debería ser supervigilada por los Organismos Internacionales de Derechos Humanos, para que en caso de reincidencia, el Gobierno, interprete esta acción como un rompimiento definitivo.

Es inadmisible que los diálogos continúen en medio de masacres y destrucciones, donde las poblaciones más alejadas y habitadas por humildes campesinos, continúan siendo las víctimas. En los últimos meses se han recibido reportes de comunidades campesinas que  se encuentran sitiadas por grupos guerrilleros, que, no les dan compas de espera, a través de ellos, están mandando un mensaje al Gobierno, en el sentido de que: “La guerra continúa puesto que no se sienten representados por los negociadores de la Habana.

El Gobierno debe ser muy preciso en adelante con los actos de violencia de la guerrilla, si en realidad quieren la Paz, que la demuestren con verdaderos hechos, pero que no nos sigan respondiendo con ataques contra la Población Civil Campesina, que es en últimas, las víctimas más inocentes de esta guerra atroz que ya lleva más de sesenta años sembrando nuestros lares de tumbas y calvarios.

Si la tregua Navideña, transcurre sin actos violentos que lamentar por parte por las Farc, podríamos empezar a darles crédito de voluntad de Paz.

 

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