Bogotá, al garete jurídico

Por: Javier Contreras.–

La ciudad pasó de la euforia de unos y la rabia de otros por la decisión de la Procurador Ordoñez, al garete jurídico por los ires y venires de las decisiones disciplinarias y judiciales, así como por las interpretaciones de unas y otras.

Ratificada la destitución del Alcalde Petro y su inhabilidad de 15 años comenzaron de inmediato las celebraciones de unos y el rechazo de otros, acompañado de miles de interpretaciones que daban los expertos a través de los medios de comunicación, cada cual sustentado en las mismas normas.

Bogotá quedó en medio de las leguleyadas y las interpretaciones acomodadas de la ley. Prácticamente la ciudad quedó en el limbo.

Ante la destitución ratificada surgieron entonces preguntas como qué pasa si el presidente Santos confirma decisión de Petro y luego la CIDH dicta medidas cautelares, la Registraduria convoca a revocatoria?

Qué pasa si la CIDH dicta medidas cautelares antes de destitución definitiva por presidente Santos, la registradurìa convoca entonces a la revocatoria?

El registrador dijo que ante la decisión del Procurador y tras la firma del Presidente Santos ya no habría revocatoria y se suspendería de inmediato la convocatoria a las urnas.

Muchas teorías al respecto, ninguna tesis coincide y el escenario un poco oscuro.

Dudas y más dudas. Los expertos en abierta contradicción. Nadie sabía qué camino era el cierto. La ciudadanía dividida y Bogotá perdida en la penumbra de las dudas, el gobierno distrital aún en veremos por cuenta de una decisión y, peor aún, sin la claridad legal para determinar el camino cierto.

Y para agregarle un nuevo elemento a este caos jurídico, el magistrado de la Sección Segunda del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, José María Armenta  suspendió el fallo del Procurador Ordoñez. 

Con esa decisión la ciudad pasó de nuevo a la euforia de unos y la rabia de otros y la incertidumbre volvió al escenario. Y los expertos nuevamente salieron a confundir a la ciudadanía porque con las mismas normas mantuvieron sus diferencias conceptuales.

Y como si esto fuera poco, surgió un elemento nuevo que pone en entredicho la decisión del magistrado o por lo menos se genera una discusión sobre su imparcialidad. La esposa del magistrado Armenta es una alta funcionaria de la Empresa de Acueducto, la misma entidad que está en medio del escándalo de las basuras, que produjo la destitución del Alcalde Petro.

Para cerrar este espectáculo jurídico el registrador ante el nuevo escenario anunció mediante un comunicado que entonces el proceso de revocatoria revivía y seguiría su marcha.

Definitivamente, Bogotá al garete jurídico.

 

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