Convención Conservadora derrotó mermelados

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

La designación de la doctora Marta Lucía de Ramírez, fue todo un acierto, se trata de una dirigente honesta y carismática que sabe cautivar multitudes con acierto e inteligencia. 

Si bien fue una convención entusiasta y decidida a rescatar el Partido Conservador del ostracismo en que se encontraba, quedan algunas dudas flotando en el ambiente enrarecido de la política Nacional, y es qué va a pasar en el futuro y más concretamente después de la segunda vuelta presidencial. ¿Coalición? ¿Con quién?

¿Será que si nuestros dirigentes se despojan de las costumbres personalistas, gamonalismos y clientelismos, podremos aglutinar una masa conservadora, que nos permita actuar con independencia, sin necesidad de hacer alianzas, que es precisamente lo que más vicia la actividad política?.

Desde luego que un mandato Conservador, jamás debe prescindir de la capacidad de liderazgo de otros Partidos, siempre y cuando no se aparten de sus ideales y las estructuras que conforman nuestro Estado de Derecho a través de un programa de Gobierno de derechas.

Para lograr el anterior objetivo, Hay que llegar con un mensaje claro y revolucionario a todos los sectores: estudiantes, industriales, comerciantes, obreros, amas de casa, campesinos, desplazados, reinsertados y trabajadores informales. Pero, para cada uno de ellos, debe existir una definición concreta desde el punto de vista de su actividad, esto con el fin de enfocarlos dentro de los ideales del Partido, es decir de una actividad con Justicia Social.

Debemos entender que los principios e ideales conservadores, además de sus ideologías promulgadas por sus fundadores en Colombia: Caro y Ospina, son estrictamente universales, que reposan además de sus postulados, en Encíclicas Papales y la doctrina Social de la Iglesia. Para sacar grandes conclusiones de lo que ha sido la doctrina Conservadora en el Mundo, debemos evaluar  sus Gobiernos, que han logrado llegar a dirigir los destinos de sus Países gracias a esta amplia doctrina universal.

El Conservatismo en estos momentos debe entender que se ha convertido en el fiel de la balanza, para llegar a la Presidencia de la República. Lo importante es que todo se maneje con mucha inteligencia y ponderación. Por eso, la elección de la doctora Marta Lucía Ramirez, como candidata única, es todo un acierto y podemos estar seguros que se trata de una líder con mucho carisma y sobre todo con honestidad a toda prueba.

La institucionalidad del Conservatismo  y la estructura del Partido Conservador, en la convención del Domingo, regresaron a sus causes y lineamientos democráticos, puesto que sus anteriores dirigentes, vergonzosamente siempre los negociaban en las Convenciones, por posiciones burocráticas y contratos con el Estado.

De allí, que el retiro de los llamados mermelados de la convención del domingo, no nos debe asustar, puesto que todos ellos están violando los Estatutos del Partido, lo más grave para quienes lo hicieron en calidad de Congresistas, Diputados o Concejales. Le queda esta tarea al Señor Veedor para que los investigue y los ponga de una vez en manos de la Procuraduría.

Pero en la Convención del 26 de enero, se les fue el tiro por la culata, los Senadores y Representantes, comprometidos con la contienda reeleccionista del presidente Santos, muy seguramente que tendrán que replantear su posición respecto a los cargos  burocráticas y canonjías recibidas para la reelección, sino que también tendrán enfrentar procesos disciplinarios por pérdida de investidura.

El discurso pronunciado por nuestra candidata es todo un programa de gobierno de corte estrictamente social y económico, dado que ha sido ministra de Estado, en las carteras del Ministerio de Desarrollo Económico, Industria y Turismo, y de Defensa, conoce los problemas que más nos agobian, en todos los sectores de la vida Nacional.

Ahora le corresponde a nuestra candidata, estructurar un plan de Gobierno, donde nos acomodemos todos, pero, muy especialmente, una política para el Sector Rural, que a decir verdad es de donde se derivan la mayor parte de los problemas que agobian a nuestro País. No olvidemos que el fantasma de una nueva huelga agraria, continúa rondando al presente Gobierno, puesto que no ha cumplido los compromisos adquiridos para frenar los paros de septiembre del 2013.

No debemos olvidar que dentro del programa de Gobierno, se debe incluir la problemática minera de nuestro País, que tiene en ascuas a miles de familias de la minería artesanal por culpa de las multinacionales mineras que todo lo quieren y nada de programas sociales.

También los créditos hipotecarios de vivienda que tiene a millones de familias a punto de perderlas por la voracidad de las Instituciones Financieras que después de haberlas pagado hasta cuatro y cinco veces, finalmente se las quitan.

Como muy posiblemente al próximo Gobierno, le toque enfrentarse al pos conflicto, es decir a las consecuencias de la firma del Acuerdo de Paz, anhelo de todos-, que actualmente se adelanta en a Habana, se deben prever los ajustes que hay que hacer, de acuerdo a lo firmado en el Acta del Acuerdo de Paz con las Farc.

Sin embargo, de acuerdo a los criterios de la Candidata Presidencial Marta Lucía Ramirez, todo depende del manejo que se le siga dando dentro de los parámetros de: verdad, justicia y reparación. Todo indica con razonable juicio que no permitirá que continúen disparando contra la población civil y al mismo tiempo hablando de Paz.

Otro enorme desafío que tiene la candidata conservadora, es el de rescatar las Instituciones y entidades conservadoras que a la fecha se encuentran manga por hombro, debido a los malos manejos que se les ha dado en los últimos tiempos.

Tiene pues el Partido Conservador, la inmensa responsabilidad de dejarse contar en las elecciones presidenciales del mes de mayo. Muy seguramente que para la segunda vuelta habría que hacer alianza con algún grupo, partido o movimiento político, que no esté muy distante de sus ideales.

 

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