¡Firme mi general!

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Parte sin novedad, mi general, todos los falsos positivos, están fríamente calculados, mi general, son muchachos campesinos entre los 18 y 25 años, que se han dejado reclutar por nuestros sabuesos, para ser llevados con promesas falsas de empleo al patíbulo de la muerte, después de unas cuantas charlas que nos permite entrar en confianza con ellos, los vestimos con camuflados y botas guerrilleras, para posteriormente darlos de baja y luego hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate.

Las selvas de Colombia, mi general, son testigos mudos de la infinidad de falsos positivos, propiciados por el “glorioso ejército de Colombia”, los miles de hogares campesinos que lloran la pérdida de uno de sus hijos, hacen parte del drama que vive la otra población campesina, mi general, pero, qué le vamos a hacer, toca seguir adelante, porque es la única forma de salir de pobres.

Cuando un falso positivo ocurre, algunos medios de comunicación son nuestros mejores aliados, como por lo regular no conocen nada de estrategias militares, siempre dan la noticia sacando a relucir la valentía y profesionalismo de nuestro “glorioso ejército de Colombia” diciendo por ejemplo que: los campesinos dados de baja, eran jefes guerrilleros, o con cargos directivos y de absoluta confianza de los narcoterroristas.

Sus parientes como son campesinos, y no saben un carajo de Leyes, y son gentes de la extrema pobreza, no se atreven a hablar, puesto que pueden ser tildados de subversivos y con amenazas de ir a la cárcel, a muchos de estos campesinos, padres de los muchachos dados de baja como guerrilleros, hemos tenido que asesinarlos, mi general, para que no hablen y nos dejen la vida tranquila, mi general.

Total, mi general, que esté tranquilo que nada va a pasar, todo está fríamente calculado, Usted, mi general, hágase el de la vista gorda y cuando le llegue una información de falsos positivos, conduélase con los familiares de las víctimas, llore junto con ellos, asista a los sepelios y prométales que las investigaciones llegarán hasta las últimas consecuencias para castigar a los responsables.

Mientras tanto mi general, dígame donde le consigno su parte, que aunque no sea mucho, si podrá tirarse unas canitas al aire en nombre del “glorioso ejército de Colombia”.

Es la única manera, mi general, que logramos unas vacaciones remuneradas y nos asciendan al próximo grado. De lo contario, mi General, saldremos más pobres que promesa de franciscano.

Quién se inventó los falsos positivos, mi general, es un verraco, debe ser condecorado como héroe de nuestro “glorioso Ejército de Colombia”, aunque en algunos casos nos hayan descubierto, por culpa de unos cuantos sapos, el negocio continúa como viento en popa, aunque muchos estemos colgados de las turmas en las cárceles para militares, la vida en ellas, por ser militares del “gloriosos ejército de Colombia” es muy llevadera.

No son como las cárceles comunes en donde los hacinamientos, las incomodidades, las enfermedades, el hambre y la miseria, son el pan de cada día, podemos salir cuando queramos y si es muy gordo nuestro expediente, nos dan escoltas para protegernos. Los abogados se pelean por llevar nuestros procesos, hay algunos expertos en torcerle el pescuezo a la Justicia, Usted sabe mi general, que en las Altas Cortes, donde pulula la  sabiduría para la corrupción hay muchos Villarragas dispuestos a colaborarnos.

Pero ahora viene lo mejor mi general: los contraticos con el Ejército, son un pulpo tan bueno, que con uno solo, saldremos de esta pobreza que llevamos por defender la seguridad de nuestra Patria, imagínese, mi general, que disponemos de un fuero especial donde los Organismos de Control, no pueden penetrar, porque se trata de la Seguridad del Estado, aprovechemos este cuarto de hora, mi general, consigamos empresas particulares para que nos representen, pero eso sí, que no vayan a ser faltones, porque esto sería como una traición a la Patria, mi general, que en este caso se paga muy caro, mi general, con la vida.

Los grupos guerrilleros, narcotraficantes, bacrím y demás organizaciones al margen de la Ley, están con nosotros, todos dispuestos a colaborarnos económicamente, siempre y cuando les cumplamos sus exigencias, mi general”

Como nuestro Comandante en Jefe aspira a la reelección, y ha sido man muy bacano con nosotros, debemos empezar desde ya, a hacerle campaña, para que nuestras familias y allegados voten por él en las próximas elecciones presidenciales del mes de mayo. Porque con otros cuatro añitos, mi general, saldremos a disfrutar de una pensión y maravillosa fortuna que nos permitirá vivir holgadamente, porque lo merecemos, mi general,  ya en el ocaso de nuestra existencia, arrepentidos de todas estas bellaquerías,  habrá algún cura de esos extraviados por el mundo de la pedofilia que nos confesará y nos absolverá, para así entrar al Reino de los Cielos, donde a lo mejor también pasemos de agache. Porque según rumores la justicia divina también se está corrompiendo, no es sino ver los escándalos dentro del Vaticano.

Todo en honor y gloria de nuestro Ejército de Colombia:

¡A discreción, atención fír… mi general, para informarle parte sin novedad!, solamente algunos falsos positivos, chanchullos y peculados por doquier con los contratos del ejército, asuntos sin importancia, mi general.

Y que viva el “glorioso ejército de Colombia”

 

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