Tortura del hacinamiento

Por: Luz Aída López Lozano.– (*)

Bogotá, 14 de Febrero ­_RAM_ Desde el principio de las civilizaciones en el mundo, ha existido la necesidad de crear cárceles o prisiones para mantener aislados a los criminales del resto de las personas que conviven en una sociedad. Antes eran utilizadas para la ejecución y tortura de los reclusos, pero de un tiempo para acá se utilizan como sitio donde se agrupan a estas personas, privándolas de la libertad y teniendo un control del prisionero como manera de pagar por sus delitos, lo que Foucault denominó como una institución disciplinaría. (Foucault Michael 2009)

Estas cárceles deberían ser pensadas de manera tal que no se violen los derechos fundamentales del hombre, es decir, se deben garantizar las condiciones mínimas de vida en cuanta salud, dignidad y seguridad de las personas; que están cumpliendo condenas impuestas por sus delitos.

Con ese principio fundamental surge esta investigación, teniendo en cuenta que las cárceles bogotanas no brindan las condiciones mínimas de supervivencia de los que aun estando en una prisión, siguen siendo ciudadanos que hacen parte de nuestra sociedad.

Bogotá por ser la capital de un país con un extenso historial de violencia, en el que cada vez más se incrementan los delitos por parte de gente del común, implícitamente desarrolla problemáticas al no tener espacio para adoptar a reclusos, que provienen no solo de la ciudad, sino de todo el país.

Uno ejemplo claro es La cárcel “La Modelo”, que fue construida en principio para una capacidad de 2900 presos pero que en la actualidad cuenta con cerca de 5.046 internos, generando así, en primera medida la problemática principal denominada como Hacinamiento. De acuerdo a esto, evidenciamos en principio la manera en que  se viola el derecho a la vida digna de estas personas al no contar con los derechos fundamentales.

Como causa del hacinamiento, las condiciones de vida se han visto vulneradas en todos los aspectos, como los son: la salud, la alimentación, la integridad personal, la dignidad humana, entre otros. Por ello, surgieron la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos y el Movimiento “Cárceles al Desnudo”, las cuales tienen como fin de visibilizar las quejas e inconformidades de este grupo humano que poco a poco ha sido olvidado por la sociedad y así mismo sensibilizar a la población civil.

Los más afectados después de los reclusos con esta problemática son sus familiares, que toman como castigo las visitas que hacen a los internos. Las falencias en el sistema penitenciario se visibilizan desde el momento de la requisa, en donde por ejemplo, las mujeres son objeto de abusos por parte de los guardias que sobrepasan su autoridad haciendo tocamientos indebidos, amenazas, malos tratos y abusos contra su privacidad. (Castañeda Franklin,  2012).

Al momento de ingresar los familiares a la cárcel, desde un principio son sometidos a distintas humillaciones; empezando por las largas filas que deben hacer para poder entrar, pues la mayoría de personas llegan desde el día anterior, teniendo que dormir a las afueras del centro penitenciario.

En segundo lugar, se realizan requisas caninas, que en muchas ocasiones por los instintos caninos o porque las mujeres tienen el periodo hacen que el animal se altere, haciendo que ataquen  a los visitantes y el guardia tenga la excusa para negar la entrada de forma permanente. (Saavedra Ingrid,  2012).

Otros factores que se pueden observar y que muchos familiares han manifestado es el desperdicio de alimentos llevados por ellos y que son botados por los guardias de manera injustificada, además, del traslado de los reclusos a otras cárceles del país, imposibilitando aún más el acercamiento a sus seres queridos, limitando los vínculos de resocialización que tienen los presos.

Por otro lado, la UTP (Unión de Trabajadores Penitenciarios) manifiesta su posición acerca de la problemática del hacinamiento en las cárceles, afirmando que este es un problema del Estado colombiano, que debe privilegiar los derechos básicos de cada uno de los reclusos, además, es uno de los tantos actores afectados por la situación precaria del Sistema Penitenciario, debido al poco salario que reciben y de las interminables horas que tienen que permanecer en el centro carcelario por la escasa cantidad de personal que trabaja con el INPEC.

Por otro lado, los funcionarios también se han visto afectados por las malas condiciones que soportan a diario, ellos y los presos. La falta de higiene, la inseguridad por las diferentes amenazas a las que están expuestos, entre otros conflictos en los que están inmersos. Es por esto que sus debates se enfocan en socializar las falencias que existen en cada una de  las cárceles del país, por esto, basan sus ideales en la “Humanización del Sistema” que hace referencia a la concientización de las problemáticas que sufren los reclusos y, por ende, trabajar por las mismas.( Arias Diego, 2012)

Cabe resaltar que no se puede implementar como única solución al problema, la construcción de más centros penitenciaros; en cambio, sería viable la revisión de las leyes colombianas y analizar cuáles de los delitos son en realidad cancelables.

Ya con la fundación establecida a raíz de la problemática, surge el debate de quién es el responsable de garantizar las condiciones dignas de vida dentro de los centros penitenciarios en Bogotá, evidenciando la falta de apoyo por parte de las instituciones encargadas de suplir dichas problemáticas. Teniendo en cuenta esto, el ideal es la representación tangible de los presos como ciudadanos, a los cuales se les debe prestar los mismos servicios que a cualquier persona cobijada por la Constitución Política de Colombia.

(*) Textos y fotos

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