Dayro, el líder, el goleador

Por: Esteban Jaramillo.–

Bogotá, 30 de Marzo ­_RAM_Juega Dayro Moreno cada partido como un aficionado a prueba. Se traga la cancha, explotando espacios e intimidando rivales porque tiene la frescura física de un súper atleta. Goleador único, es un bálsamo en Millonarios, cuya afición lo adora. Líder por contagio, por técnica y goles, los que consigue con la frialdad del artillero clásico, lleno de recursos dentro del área. Conoce de cabalgatas sorteando obstáculos y colándose entre zagueros enemigos; también de protección al balón, de cabeceo ofensivo, de asistencias, de diagonales, de controles y de perfiles, como pocos en Colombia, en un arsenal de opciones que incluye jugadas de estrategia las que trabaja con obstinación y explotación de espacios.

Con Dayro, Millonarios ha recuperado muchas de las sensaciones perdidas. Reivindica con su club, un nombre manchado en el pasado, cuando asumía riesgos fuera del estadio y algunos escándalos lo empequeñecían. Dayro quiere selección. Su pedido, en sus silencios de micrófono, lo hace semanalmente en el Campin, su templo actual, donde siempre es protagonista por su condición de bombardero, con cálculo, facilidad y regularidad ante la red.

Testigos de sus anhelos somos muchos. Lo es Mayer Candelo, veterano artista del cuero, con quien ha formalizado una pareja explosiva y letal con sus combinaciones de ataque y los son sus compañeros con quienes aplica en un colectivo que sorprende por estadísticas y rendimiento. Testigos son también los hinchas, que no cesan de elogiarlo, por su efectividad y entrega.

Dayro es único. Juega en todos los puestos ofensivos y se le ve, con el overol puesto, correteando rivales porque sabe de solidaridad y apoyo.

Tiene, por ello, el derecho a entrar en puja abierta por un puesto en la selección que va al mundial. No será el primero, al que asiste. Campeón de la Libertadores con el Once Caldas y con la selección en el suramericano, fue catalogado el segundo mejor jugador del Mundial juvenil de Holanda donde brillaron Messi y Argentina, por allá en 2005 y Sneijder, jugador local, se llevó los honores individuales.

Es simple: sus goles pide una oportunidad… la merece por su espléndida concepción del fútbol.

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