Once puntos sobre la cuestión de Ucrania

Por: Eduardo Mackenzie.–

1. Creíamos que la Guerra Fría había terminado con la implosión de la URSS en 1991. La Guerra Fría sigue existiendo, por desgracia, de alguna manera, en varios puntos calientes del planeta donde las poblaciones todavía viven bajo la tutela o la amenaza del Kremlin: Corea del Norte, Cuba y ahora Ucrania, Bielorrusia, Georgia. La Guerra Fría se ha prolongado de  manera subterránea a pesar del derrumbe del comunismo en Rusia y en Europa del Este. Esa Guerra Fría trata de adoptar nuevas formas en Europa y en el mundo. La referencia a la URSS es ocultada. Lo que está ocurriendo en algunos sectores de América Latina (expansión de un eje de países bajo gobiernos castro-chavistas, ante la indiferencia del gobierno de Estados Unidos) es una variante típica de esta nueva realidad geopolítica y de la reactivación de un bloque retrógrado, antioccidental, antiliberal y belicoso.

2. Putin busca la partición de Ucrania, no solo la ocupación rusa de Crimea. Esa partición parece ser la “solución” a corto plazo que le ofrece Moscú al pueblo de Ucrania y al mundo. Esa eventual partición de Ucrania será, por supuesto, una vez más, la culpa de Moscú, como lo fueron las particiones de Alemania, Corea y Vietnam durante la época de la Guerra Fría.

3. La posición de algunos líderes de la Unión Europea para quienes el tema de la integridad territorial de Ucrania es un punto no negociable con Moscú en el marco de un posible arreglo de la situación actual, es loable pero exige una posición  diplomática y militar más firme que la que la Alianza Atlántica ha tenido hasta hoy.

4. Putin y sus aliados están tratando de reeditar la vieja política imperialista rusa-soviética para aplicarla sobre sus países vecinos y sobre los otros países hoy bajo su tutela. La doctrina de la “soberanía limitada” lanzada por Brezhnev en los años 70, está regresando con Putin. No está basada en la ideología marxista pero sí en el nacionalismo gran ruso. En consecuencia, todos los países de la ex Europa del Este, sobre todo Polonia, Rumania y los países bálticos, están de nuevo en peligro.

5. Putin no tiene por el momento los medios para aplastar rápidamente a Ucrania y a los países citados. Sin embargo, Moscú intenta explotar las debilidades del actual liderazgo militar global de Estados Unidos y la impotencia del liderazgo político europeo, para avanzar en sus planes. La agresión rusa de agosto de 2008 a Georgia, en Osetia del Sur, mostró que Estados Unidos, Europa occidental y la Otan, tras las protestas verbales de rigor, aceptarían la situación creada por Putin. Con su agresión actual a Crimea, Moscú trata de probar que la debilidad del campo occidental se manifestará de nuevo.

6. La agresión rusa actual contra Ucrania comenzó con el despliegue de grupos pro-rusos no identificados, pero en uniforme y fuertemente armados. Estos se tomaron varios puntos claves de Crimea, donde, además, arriaron la bandera ucraniana e izaron en su lugar la bandera de Rusia. Esas acciones violatorias de la legalidad internacional fueron hechas gracias al apoyo y la movilización de tropas rusas y de equipo militar pesado ruso muy cerca de las fronteras de Ucrania. Horas después, tropas rusas penetraron ilegalmente en el territorio de Crimea, donde militarizaron varias instalaciones civiles, militares y gubernamentales de Ucrania. La prensa occidental afirma que ya hay cerca de 50 000 soldados rusos en Ucrania. Un referendo, perfectamente  ilegal, ha sido montado por Moscú en Crimea para darle un barniz de legalidad a la ocupación y anexión de Crimea.

7. El movimiento de masas en Ucrania que exige la instalación de una verdadera democracia, como la que disfrutan los países de la Unión Europea,  es lo que motivó a Putin a ocupar Crimea. Las manifestaciones en la plaza Maidán, de Kiev, y en otras ciudades de Ucrania, por las cuales el pueblo ucraniano pagó un alto precio en vidas humanas y en heridos, a manos de las fuerzas pro rusas, lograron derribar un régimen corrompido y despótico y abrieron el camino hacia la implantación de una verdadera democracia en Ucrania. Putin teme que el ejemplo de Maidan se extienda a Rusia.

8. Los pueblos europeos, la Unión Europea, los Estados Unidos, la Otan, no pueden abandonar al pueblo ucraniano ni su ideal democrático. Hay que rechazar las exageraciones acerca de la supuesta “dependencia” de Europa respecto de Rusia, y de la llamada “interdependencia global”. Algunos intelectuales obamistas ya lo están haciendo para justificar una línea de pasividad ante la nueva agresión de Putin. La idea fija de ellos es: “dejemos solos a los patriotas y a los demócratas ucranianos”.

9. Putin trata en estos momentos de convertir a Crimea,  por la fuerza, en un territorio ruso,  invocando el argumento de que la población rusófila local pide la anexión. El objetivo de Moscú va más allá de Crimea. Busca partir en dos el territorio ucraniano. La parte oriental, incluyendo  toda la costa sobre el Mar Negro,  quedaría bajo la tutela rusa, lo que convertiría a Ucrania libre en un enclave sin salida al Mar de Azov y al Mar Negro. Esa estrategia de partición y encierro de Ucrania es inaceptable.

10. El tema de la integridad territorial no puede convertirse en un obstáculo para la instalación de un régimen de libertad y democracia en Ucrania. Debemos evitar que Ucrania pierda su salida al Mar Negro. El objetivo de Putin es congelar en toda Ucrania el proceso hacia la libertad creando un clima de tensión y guerra civil en Ucrania, utilizando a Crimea como pretexto. Ucrania y la UE podrían negociar con Moscú un acuerdo sobre la base naval rusa en Crimea que evite una profundización de la ocupación de toda la península o de su anexión a Rusia. Es preferible un sistema libre y democrático en la mayor parte del territorio ucraniano, que no avanzar hacia esa meta en ningún punto de Ucrania.

11.  Colombia y la América Latina deben observar con atención lo que está ocurriendo en Ucrania. La Rusia de Putin ha contribuido al armamentismo de la Venezuela de Chávez. Putin apoya la tiranía de Maduro y está utilizando el triángulo Caracas-La Habana-Managua para hacer demostraciones de su fuerza armada en el Mar Caribe. El sobrevuelo ilegal de dos aviones rusos de combate, tipo Tupolev 160, por el espacio aéreo colombiano,  en noviembre de 2013, anuncia nuevas amenazas contra la libertad y soberanía de Colombia y de otros países del continente americano.

 

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