Petición

Por: Andrés Felipe Castañeda.–

Se nos vino encima el 9 de marzo, irremediablemente. Ya la fecha que parecía lejana en el calendario aparece a unas cuantas casillas, cada vez más cerca. Están ya dispuestas las urnas y los tarjetones, los lugares de votación y todos los protocolos. Ya militares con sus fusiles siempre erguidos vigilan pueblos y ciudades, amenazantes siempre, procurando orden y silencio. Ya se preparan en rincones insondables de la geografía nacional los tamales, el chocolate, los cojines de lechona… ya huele a democracia.

Estas son, por mucho, las elecciones legislativas más importantes de las últimas décadas. Ojalá que para este momento trascendental de nuestra historia, Colombia piense en la paz en lugar de la guerra para ir a votar. Ojalá nadie vote por la venganza y el odio y la sangre. Ojalá que la guerra no tenga un solo voto. Ojalá. Aunque no vaya a ser así, ojalá.

Que todos los políticos son hediondos y corruptos es el discurso fácil. Lo difícil entonces es “hacer la tarea”, buscar, indagar. Encontrará, de seguro a alguien. A alguien que lo represente. A alguien con rostro, con voz. Lo habrá, seguramente. Si los políticos “de siempre” son corruptos, ladrones, mañosos, embusteros, entonces vote por la antítesis de estos, que, créame señor lector, señora lectora, no es el voto en blanco.

Necesitamos un Congreso que le dé la cara al país. Un Congreso que esté dispuesto a afrontar el posconflicto, un Congreso que legisle para la paz y no para la guerra, un Congreso al que le alcance el sueldo para pagar la gasolina de las camionetas blindadas que les asigna el Estado con el dinero de los impuestos que pagamos por todo y en todo lugar para poder vivir en Colombia, un Congreso que no conduzca esas camionetas embriagado, un Congreso que no pida auxilios parlamentarios, que no pida notarías, un Congreso que no crea que alguien se puede morir de una sobredosis de marihuana, un Congreso que no contemple la posibilidad de legislar para crear un día nacional de la Biblia, o del agua de panela, un Congreso que no elija ‘Torquemadas’ aunque estos se apelliden ‘Ordóñez’ para Ministerios Públicos, que no aplauda ‘Mancusos’, un Congreso que no sea excremental.

Un Congreso que entienda que cada uno de los que lo integran es un funcionario público y que lo esencial de un funcionario público es que le funcione al público, como dijo un periodista al que mataron porque era muy peligroso. Un Congreso que trabaje por el país y no para satisfacer sus intereses personales que quieren hacernos ver como muy pequeños, y que son tan pequeños que no caben en ninguna cuenta bancaria.

Es eso. Nada más que eso. Que hagan su trabajo y que lo hagan de una vez por todas bien hecho. Y claro, para no salvar responsabilidades, que no seamos nosotros simples espectadores, la paz necesita del buen oficio de todos.

Asumamos entonces la responsabilidad de ser el Constituyente Primario, hagamos valer el principio de la soberanía popular para que si ese Congreso no es el Congreso que necesitamos, deje de serlo. ¿Seremos capaces?

@acastanedamunoz

 

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