Un candidato sin partido. Dos partidos sin candidato.

Por: Ricardo Galán.–

No comparto la tesis según la cual Enrique Peñalosa es un mal candidato. En sus anteriores campañas le han faltado tres cosas: un partido político, una propuesta política seria y una buena estrategia de comunicación.

Esa historia está a punto de repetirse. A la Alianza Verde, cuya candidatura presidencial acaba de ganar Peñalosa en franca lid, lo dejará sólo porque fue creada para llegar al Congreso, no para buscar la Presidencia de la República y ese objetivó ya se logró. Es decir, Peñalosa es otra vez un candidato sin partido.

En otra esquina del espectro político hay dos partidos sin candidato. El Centro Democrático y el Partido Conservador cuyos candidatos Oscar Iván Zuluaga y Martha Lucía Ramírez no han logrado el respaldo suficiente para enfrentar con algún chance al Presidente, Juan Manuel Santos. Es decir, dos partidos sin candidato.

¿Es posible juntar a un candidato sin partido con dos partidos sin candidato y construir una alianza que compita con posibilidades por la Presidencia de la República?

A primera vista no. Pero en política todo es posible si se buscan con cuidado puntos de interés común y se tejen con delicadeza acuerdos de corto, mediano y largo plazo.

Seguro van a creer que estoy loco. O que soy ingenuo. Las dos cosas son posibles. Pero ¿por qué no intentarlo? ¿Por qué no intentar ponerle aunque sea algo de emoción a una competencia que, de seguir como va, será la más aburrida de la historia porque en la pista hay un caballo corriendo solo?

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