Gabo, periodista

Bogotá, 17 de Abril ­_RAM_En su adolescencia se mudó a Bogotá, donde terminó sus estudios secundarios y empezó derecho, carrera que nunca finalizó. Su pasión por la escritura era más fuerte. Decidió dedicarse al periodismo y dio sus primeros pasos como cronista en el diario El Universal y El Heraldo de Barranquilla. Recorrió casi toda Colombia buscando historias.

Muchos años después diría: “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”. El intelectual -también aficionado a la pintura y a la música- fundó su propia organización periodística (la FNPI), compró una revista (Cambio) y creó instituciones dedicadas al cine como la famosa Escuela de los Baños, en Cuba.

En 1955 fue a Europa como corresponsal del diario El Espectador. Estuvo en Ginebra, París, Roma, Checoslovaquia, Polonia, Rusia, Ucrania. En ese tiempo alternaba su trabajo de periodista con la preparación de su legendario cuento largo, o novela corta, El coronel no tiene quien le escriba.

Se instaló en París y ahí tuvo que vivir de “milagros cotidianos”. En la ciudad luz recogió botellas, revistas y periódicos viejos para obtener a cambio unos cuantos francos. Luego de su paso por Europa, se radicó en Caracas, y se casó con Mercedes Barcha. En Bogotá fundó la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

En 1961, se instaló junto a Barcha y su pequeño hijo, Rodrigo- que entonces tenía dos años- en Nueva York, donde ejerció como corresponsal de Prensa Latina. Al poco tiempo se trasladó a México, donde nació su segundo hijo, Gonzalo.

El máximo exponente del realismo mágico- género literario que muestra lo irreal o extraño como algo cotidiano o común- se vio influenciado en su escritura por Ernest Hemingway, James Joyce, y Virginia Woolf, pero, sobre todo, por William Faulkner, al que definió como su “maestro” en su discurso al recibir el Nobel.

El mundo de las letras y del periodismo llora hoy la pérdida de uno de sus maestros, pero los mundos mágicos y reales permanecerán en cada uno de sus lectores.

 

Gabo y la política

 

Bogotá, 17 de Abril ­_RAM_García Márquez se autodefinía como socialista, lo que no le impidió desarrollar un fuerte lazo de amistad con el presidente Bill Clinton , quien confesó ser un gran lector de sus libros y lo calificó como su “escritor favorito”.

En una entrevista concedida en 1983, Gabo aseguró no ser comunista. “No lo soy ni lo he sido nunca, ni tampoco he formado parte de ningún partido político”, dijo, aunque confesó que el modelo de gobierno que prefería era el socialismo: “Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será”.

El intelectual fue simpatizante y apoyó la revolución cubana de 1959, año que conoció a Fidel Castro , aunque su amistad con él se forjaría años después. Escribió numerosos artículos elogiando el modelo cubano y la figura de Fidel y oponiéndose al bloqueo de Estados Unidos; entre los que cobró notoriedad “Cuba de cabo a Rabo”, donde aseveraba que en la isla no había prostitución, pobreza, ni delincuencia.

Al ser consultado por la prensa sobre su amistad con el líder cubano, García Marquéz dijo, en más de una oportunidad, que conversaban más sobre literatura que de política y calificó a Castro como “una persona muy culta”.

 

Con un perfil político siempre activo, el autor de Cien años de Soledad, también participó como mediador en las conversaciones de paz adelantadas entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno colombiano que tuvieron lugar en Cuba y entre el gobierno de Belisario Betancourt y el grupo M-19; igualmente participó en el proceso de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla de las FARC que, sin embargo, fracasó.

En el 2006 García Márquez se unió a la lista de prominentes figuras de América latina que apoyaron la independencia de Puerto Rico..

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