La Luna se tiñó de rojo en la madrugada del 15 de Abril

Houston, 15 de Abril ­_RAM_ El eclipse total de luna más largo desde 2000 ha durado unos 100 minutos – No se volverá a repetir hasta 2018

En la madrugada de este martes se pudo observar en México, y prácticamente en toda América, un eclipse total de Luna. Este se produce cuando hay un alineamiento casi perfecto entre el Sol, la Tierra y la Luna, al proyectar nuestro planeta su sombra sobre el satélite cuando está en fase de Luna llena

Los habitantes de Norteamérica, la costa Pacífica sudamericana, el Caribe y archipiélagos como Hawai han podido disfrutar esta noche de un eclipse total de Luna, que durante unas horas ha sido sustituida en el firmamento por una tenue luz rojiza.

En cambio, este fenómeno apenas se ha podido apreciar desde España, ya que la Luna entró en zona de penumbra a las 6.54 (a las 5.54 en Canarias) y llegó a la zona de sombras en torno a las nueve, una hora antes en el archipiélago.

Ha sido precisamente en estas islas donde mejor se ha apreciado el eclipse, aunque de todas formas ha pasado bastante inadvertido en nuestras longitudes. José Carlos del Toro, del Instituto de Astrofísica de Andalucía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explicó que “estamos ante el primero de cuatro eclipses que se producirán en los próximos 365 días”.

Destacó que “lo normal es que se den dos al año, aunque debido a las ligeras diferencias entre la órbita de la Tierra alrededor del Sol y la de la Luna en torno a la Tierra, a veces se producen estas variaciones”, y avanzó que “el siguiente tendrá lugar el 8 de octubre”.

Los eclipses de Luna son mucho más frecuentes que los de Sol y suceden cuando la Tierra se alinea entre su satélite y dicha estrella, de forma que la sombra del planeta interfiere con el reflejo de la Luna. En la antigüedad, su presencia se asociaba con un signo de malos augurios al teñir el cielo de rojo, fenómeno que en realidad se debe a la dispersión de la luz por las partículas de la atmósfera, un efecto óptico similar a los del amanecer o el atardecer.

Ante esta situación, un equipo de astrónomos del proyecto GLORIA ha restransmitido en directo el espectáculo astronómico desde el enclave inca de Saksaywaman, un complejo amurallado en la periferia norte de la ciudad de Cusco (Perú). Durante la totalidad, los internautas han podido comprobar que la Luna no desaparece de la vista, sino que adquiere la tonalidad rojiza. Además, GLORIA también observará el evento desde la cumbre del Teide.

Como ocurrió el pasado 4 de enero, cuando las nubes frustraron el primer eclipse del año -aunque en aquella ocasión se trató de uno parcial de sol- el cielo ha estado hoy muy nuboso en grandes áreas de la península y en los archipiélagos.

Los más afortunados han sido los ciudadanos que han seguido el eclipse desde el cuadrante noreste -algunos observatorios catalanes han ofrecido las imágenes más nítidas- y en menor medida los que se han reunido en la cima más alta del país, el Teide (Tenerife), aunque las nubes han impedido allí la observación continuada.

Miles de personas han buscado espacios abiertos, como playas, azoteas, miradores o cumbres para observar el fenómeno natural que se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna.

En el centro peninsular, las nubes han impedido la observación del eclipse, y lo mismo ha ocurrido en prácticamente toda la mitad noroeste de la península.

En las redes sociales se han sucedido los mensajes de frustración de numerosos ciudadanos que no han podido contemplar el fenómeno, aunque también se han cruzado los de numerosos internautas que sí han disfrutado la observación, la mayor parte de ellos procedentes de Cataluña y de otros puntos del litoral mediterráneo.

Desde el Teide, la imagen se ha transmitido además a través de varias televisiones por internet y de páginas web de fundaciones, de agrupaciones astronómicas y de museos.

En su cumbre se han congregado decenas de científicos y de aficionados, llegados desde varias ciudades españolas, que han contemplado además durante el crepúsculo cómo a la alineación perfecta que formaban el Sol, la Tierra y la Luna se sumaba la sombra del volcán.

Durante la retransmisión, los astrónomos que han intervenido han explicado las diferentes fases en que se encontraba el eclipse, han lamentado la interrupción de la observación en algunos momentos a causa de las nubes y han apuntado que se ha tratado de uno de los eclipses más oscuros de los últimos años.

En Valencia, la popular playa de la Malvarrosa ha sido uno de los escenarios elegidos por los aficionados y los científicos para seguir el eclipse, y en Barcelona, la Agrupación Astronómica ASTER ha instalado seis telescopios en el Castillo de Montjuic para que los ciudadanos contemplaran el fenómeno.

También desde Cataluña, el Parque Astronómico del Montsec, en Lérida, ha retransmitido en directo el eclipse desde el Centro de Observación del Universo de Áger, que cuenta con uno de los cielos más limpios de esta comunidad y que ha ofrecido a los internautas una de las imágenes más nítidas de la luna eclipsada.

El punto máximo del eclipse se ha producido en torno a las 22:15 horas (hora peninsular), pero la fase de totalidad ha comenzado casi una hora antes -aunque en ese momento era difícilmente perceptible debido a la claridad que todavía había- y se ha prolongado hasta pasadas las 23:00 horas.

La sombra de la Tierra ha eclipsado la luna, pero en los lugares donde el fenómeno ha sido visible y a través de las diferentes retransmisiones por internet se ha comprobado que el astro no ha llegado a desaparecer por completo, ya que los rayos de sol difuminados a través de las diferentes capas de la atmósfera sí han contribuido a iluminar, aunque muy débilmente, la cara visible de la Luna.

Su aspecto ha sido además ligeramente rojizo, debido, según han explicado varios científicos durante las retransmisiones, a la cantidad de partículas en suspensión provocadas por las emisiones de varios volcanes durante los últimos meses.

El fenómeno ha sido visible en toda Europa, África, Asia y Oceanía, según los datos del Observatorio Astronómico Nacional, que ha recordado que cada año se producen entre cuatro y siete eclipses, incluyendo los de Sol y los de Luna, y que normalmente suelen ir acompañados, de forma que uno se produce transcurrido medio ciclo lunar después del otro.

En este caso, el eclipse de luna se ha producido entre dos eclipses parciales de sol: el eclipse del pasado 1 de junio, que fue visible en el Este de Asia y en los extremos más septentrionales de Norteamérica y Europa; y el eclipse del próximo 1 de julio, que será visible en el sur del Océano Índico y en la Antártida.

 

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